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Groenlandia le podría costar alrededor de US$4,4 billones a la administración Trump

Gráfico LR

Aunque Dinamarca ha dicho en reiteradas oportunidades que el territorio no está en venta, el presidente Donald Trump busca apropiarse de la región

Brayan Xavier Becerra

El presidente de EE.UU., Donald Trump, lleva tiempo manifestando su deseo de tomar el control de Groenlandia, la isla más grande del mundo y territorio autónomo de Dinamarca.

El mandatario ha intensificado la presión durante este segundo mandato y no descarta una intervención militar. También ha dicho que podría comprar el territorio aunque las autoridades de Copenhague y de Nuuk, la capital de Groenlandia, han dejado claro que la isla no está en venta. Sin embargo, si pudiera comprar este territorio, como la ha hecho con otras regiones a lo largo de su historia, ¿Cuánto le costaría a Estados Unidos?

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El centro de pensamiento American Action Forum realizó un estudio en el que analiza varios aspectos para valorizar la isla. Groenlandia tiene 57.000 habitantes y una superficie cubierta mayoritariamente por hielo, pero se ha transformado en una pieza clave del rompecabezas geopolítico del siglo XXI.

Su ubicación entre América del Norte, Europa y Rusia, su proximidad a nuevas rutas marítimas abiertas por el deshielo del Ártico y su riqueza en minerales críticos explican por qué la Casa Blanca considera que su valor va mucho más allá de lo simbólico.

Estados Unidos ya intentó comprar Groenlandia. En 1946 ofreció US$100 millones, una cifra que hoy equivaldría a unos US$1.700 millones, según el centro de estudios. Ajustado al peso de la economía estadounidense actual, ese monto representaría poco más de US$1.000 millones.

Sin embargo, casi ningún analista cree que ese antecedente sirva para fijar un precio realista en la actualidad. American Action Forum calculó que el valor de los recursos energéticos y minerales conocidos de Groenlandia supera los US$4,4 billones. Incluso excluyendo el petróleo y el gas, cuya exploración fue frenada por razones ambientales, la cifra ronda los US$2,7 billones.

Al considerar las dificultades para explotar esos recursos en un entorno extremo, el valor ‘mínimo’ bajaría a unos US$186.000 millones, aunque los propios autores advierten que se trata de un piso teórico.

Otra forma de tasar la isla es compararla con su peso inmobiliario y estratégico. Aplicando a Groenlandia el precio por kilómetro cuadrado estimado para Islandia, su valor territorial ascendería a cerca de US$2,8 billones.

LOS CONTRASTES

  • Aaja ChemnitzCongresista de Groenlandia

    “Ninguna cantidad de dinero puede comprar nuestra alma nacional. Es una falta de respeto pensar que se puede comprar a un pueblo”

Otras evaluaciones más conservadoras, como las del Financial Times, hablan de alrededor de US$1,1 billones, mientras que cálculos basados en compras históricas de Estados Unidos sitúan el rango entre US$12.500 y US$77.000 millones, cifras que muchos consideran desactualizadas.

Para Trump, sin embargo, el precio no se mide solo en dólares. La presencia creciente de Rusia y China en el Ártico, el control del llamado Giuk Gap -un punto clave para la vigilancia naval- y la posibilidad de instalar sistemas avanzados de defensa antimisiles convierten a Groenlandia en un activo estratégico de primer orden.

Aun así, cualquier escenario de compra enfrenta obstáculos políticos y legales enormes. Groenlandia goza de autogobierno, la mayoría de su población rechaza el control estadounidense y Dinamarca advierte que una anexión forzada rompería equilibrios fundamentales dentro de la Otan.

Mientras tanto, el debate continúa y Groenlandia insisten que no está en venta, pero su precio, ya sea real o simbólico, ya se discute en montos que superan los billones de dólares.

¿Qué busca Trump en Groenlandia?

Groenlandia es más grande que México y Arabia Saudita, se encuentra en una ubicación estratégica entre el Atlántico Norte y el Ártico, una región cuyas vastas reservas de minerales críticos y combustibles fósiles son codiciadas por Estados Unidos y sus rivales estratégicos, China y Rusia. El derretimiento acelerado de la capa de hielo de Groenlandia debido al cambio climático podría hacer que estos depósitos sean más accesibles, a la vez que abre rutas marítimas más cortas para el comercio entre América del Norte, Europa y Asia.

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