Guerra comercial 2.0: Canadá e India preparan medidas proteccionistas

India anunció que aumentaría los impuestos a productos importados desde los Estados Unidos.

Diario Financiero

El problema de la aplicación unilateral de aranceles es que el resto de los países puede defenderse aplicando sus propias medidas proteccionistas. Y eso es lo que está generando, justamente, la política comercial de Donald Trump. Desde que el presidente estadounidense decidió que aplicaría aranceles a la importación de algunos productos de sus principales socios comerciales -China, la Unión Europea, Canadá y México- las respuestas no se han hecho esperar.

Ahora fue el turno de Canadá, que estaría evaluando aplicar medidas proteccionistas para defender su mercado de una potencial inundación de importaciones de acero de los productores globales que buscan evitar los aranceles de Washington, dijeron ayer fuentes a Bloomberg.

Las medidas serían una combinación de cuotas y aranceles y apuntarían a países específicos, como China, dijeron las personas, que no quisieron revelar su nombre.

La decisión se suma a medidas de salvaguardia similares que está considerando la UE para contener los envíos de acero que se habrían enviado a Estados Unidos y que ahora no tienen destino seguro.

Es un plan de acción, además, que corre de forma paralela a los aranceles que aplicará el gobierno de Justin Trudeau en represalia a los gravámenes que impondrá Estados Unidos al acero y aluminio a partir del 1 de julio. China, la UE y México también han anunciado represalias.

Por su parte, el Ministerio de Finanzas en Nueva Delhi anunció la semana pasada que subirá los cobros por la importación de garbanzos a 70% y la de lentejas a 40%, además de aplicar impuestos al acero y nueces, entre otros productos estadounidenses, a partir del 4 de agosto.

La tensión está teniendo efectos económicos concretos. La amenaza de Trump de aplicar aranceles a productos chinos por US$50.000 millones, a los que se podrían sumar otros US$200.000 millones si Beijing responde, tiene a la segunda economía mundial tambaleando.

China ya mostraba señales de desaceleración desde antes de que Washington subiera el tono. El martes uno de los índices bursátiles del país, el Shanghai Composite, entró en lo que se conoce como mercado bajista o “bear market”, es decir, un retroceso de 20% desde su último peak, a fines de enero. Los analistas esperan que esa caída se prolongue.

Advertencia corporativa

El mundo corporativo también está encendiendo las alarmas. Harley-Davidson y el productor de Jack Daniel’s, Brown-Forman, ya advirtieron a los inversionistas que las medidas arancelarias en represalia al proteccionismo de Trump tendrán efectos tangibles en sus negocios (lo que al menos al fabricante de motocicletas le valió duras críticas por parte del mandatario).

Pero estás icónicas marcas estadounidenses no serán las únicas. En Wall Street esperan que más empresas acusen impacto cuando entreguen sus resultados del segundo trimestre en las próximas semanas, a medida que crece la lista de productos afectados en el conflicto de Estados Unidos con sus socios comerciales.

“No sabemos dónde va a golpear más, pero afectará a empresas como proveedores, el transporte, cadenas minoristas, mucha gente diferente”, dijo Bob Phibbs, jefe de Retail Doctor, una consultora de retailers, a Bloomberg. “Tomará meses evaluar lo que eso significa para la cadena de suministro y cómo va a escalar. No hay un puerto seguro”.

Además de las motocicletas y el whiskey, la UE también está apuntando sus dardos a productos como el tabaco y el jugo de frutas, además de la ropa y los naipes.

México, por su parte, planea gravar la carne de cerdo de Estados Unidos, el acero y el whiskey, mientras que Canadá se está enfocando en el acero, los alimentos, electrodomésticos y artículos para el hogar. China, en tanto, aplicará aranceles a los productos agrícolas y autos.

En conjunto, la UE, China, México, India y Canadá son el destino de más de 60% de las exportaciones estadounidenses.

“La retórica actual en torno al comercio es preocupante”, dijo el vocero de Coca-Cola, Scott Leith, en un correo electrónico. “Si las políticas arancelarias estrictas implementadas en un país son replicadas en otros, el mundo se hará más insular, los bienes y servicios serán menos accesibles para los consumidores y eso tendrá un impacto negativo en la prosperidad económica global”.

Petroleras alzan la voz

Por su parte, el sector petrolero, que hace seis meses alababa la iniciativa de Trump de bajar los impuestos corporativos, hoy alza la voz para criticar la imposición de aranceles y la promesa de que Estados Unidos se convierta en una superpotencia energética autosuficiente.

Los altos ejecutivos de Exxon Mobil, Chevron y Total criticaron la política comercial de la Casa Blanca en la Conferencia Mundial de Gas que se está desarrollando en Washington, argumentando que los aranceles anunciados por Estados Unidos son un riesgo para la demanda de petróleo y gas, y que las restricciones a la importación de acero podrían dañar a una de las industrias de más rápido crecimiento del país.

Según los representantes del sector, la restricción del comercio daña la confianza de los inversionistas, lo que pone en riesgo los grandes proyectos energéticos.

“El riesgo de escaramuzas comerciales o guerras comerciales empiezan a pesar en las percepciones de la gente sobre el crecimiento económico en el futuro”, expresó el CEO de Chevron, Mike Wirth, en un panel que compartió con el director ejecutivo de Exxon, Darren Woods. “Desde el punto de vista de la demanda, creo que ese es un riesgo”.

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