Hoy vence el ultimátum de Trump a Teherán en medio de un brent que superó los US$110
martes, 7 de abril de 2026
El presidente afirmó que podría acabar con Irán en una sola noche, señalando que una operación de ese tipo podría ejecutarse rápidamente y podría ocurrir “la noche siguiente”
Hoy es la fecha clave del ultimátum que ha dado el presidente estadounidense, Donald Trump, a Irán, un punto de quiebre que podría definir el rumbo inmediato del conflicto y del mercado energético, y que vence tras un plazo de 48 horas para que Teherán reabra el estrecho de Ormuz o acepte un acuerdo antes de posibles ataques mayores.
Tras más de un mes de tensión en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán, el precio del petróleo se mantiene bajo una fuerte presión alcista y con alta volatilidad. El barril de brent se ubica cerca de US$108, mientras que el crudo estadounidense ha llegado a superar US$113 en las últimas jornadas, en un mercado que reacciona de forma inmediata tanto a señales de negociación como a nuevas amenazas militares. De hecho, en la jornada de ayer, a las 5:30 p. m., el precio se encontraba en US$109,70, antes de haber escalado hasta un máximo de US$111,68 durante el día. Aunque en algunos momentos recientes se han visto leves correcciones, el comportamiento general sigue marcado por la incertidumbre y por el riesgo de interrupciones en el suministro.
Los analistas coinciden en que el precio sigue incorporando una alta prima de riesgo por la incertidumbre geopolítica, especialmente por la situación en el estrecho de Ormuz, clave para el tránsito de crudo a nivel mundial. En las últimas semanas, Donald Trump ha insistido en que existen contactos y posibles negociaciones para desescalar el conflicto. Por su parte, Teherán ha desmentido de forma reiterada cualquier acercamiento formal, lo que mantiene la incertidumbre en el escenario internacional y sobre si este pueda llegar a una conclusión.
A pesar de esto, Trump ha elevado el tono en sus declaraciones recientes, combinando mensajes de apertura al diálogo con advertencias directas. En los días previos, el mandatario planteó condiciones concretas para avanzar hacia un acuerdo, centradas principalmente en la reapertura del estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio mundial de petróleo, especialmente hacia Asia y Europa.
Por su parte, el director de la Central Intelligence Agency, John Ratcliffe, destacó que las operaciones militares impecables dependen de inteligencia precisa, algo que quedó claro en operaciones pasadas en Irán y Venezuela, y fue clave en la reciente operación de rescate de un aviador estadounidense detrás de líneas iraníes, que fue extraído sin bajas tras evadir la captura cerca de 48 horas.
Sin embargo, la respuesta de Irán ha sido cortante. Las autoridades del país han rechazado las condiciones impuestas por Washington y han negado que exista una negociación en curso bajo esos términos.
El tono de la confrontación subió aún más luego de que Donald Trump lanzara nuevas advertencias públicas, al tiempo que insistía en que un acuerdo todavía es posible entre ambas naciones. En un mensaje difundido el fin de semana, el mandatario fue directo al amenazar a Teherán si no reabre el paso por el estrecho de Ormuz antes del plazo fijado: “¡No habrá nada igual! Abran el estrecho (…) o vivirán en el infierno: ¡Ya verán!”.
El presidente estadounidense también dejó claro que el martes es una fecha clave para definir el rumbo del conflicto. “Han hecho una propuesta, y es una propuesta significativa. Es un paso significativo. No es lo suficientemente buena”, afirmó, al referirse a la respuesta iraní. En la misma línea, agregó que “la guerra podría terminar muy rápidamente si hacen lo que tienen que hacer”, insistiendo en que las condiciones ya son conocidas por ambas partes.
Además, Trump endureció aún más su discurso luego de que ayer señalara que Irán podría ser derrotado rápidamente. “Irán podría ser eliminado en una sola noche, y esa noche podría ser mañana por la noche”, en declaraciones que volvieron a sacudir a los mercados.
Pese a este tono amenazante, el presidente ha mantenido un discurso mixto. Por un lado, asegura que Irán ha estado negociando “de buena fe”. Por el otro, advierte sobre posibles ataques a infraestructura clave si no se cumplen sus exigencias.
Del lado iraní, la respuesta no ha cambiado. Teherán rechazó la propuesta de alto el fuego impulsada desde Washington y, en cambio, planteó una salida distinta orientada hacia el fin total de las hostilidades como condición principal para cualquier acuerdo.