Inflación golpea con fuerza a Turquía y Colombia, países con el IPC más alto de la Ocde
martes, 10 de febrero de 2026
Un informe de la Ocde señaló que la inflación interanual promedio del bloque se situó para diciembre de 2025 en 3,7%; casi sin cambios frente a 3,8% registrado en noviembre
El mundo parece haber dejado atrás el momento más crítico de la crisis inflacionaria que siguió a la pandemia, pero el impacto sobre el costo de vida sigue lejos de desaparecer. Aunque los precios ya no aumentan al ritmo acelerado que marcaron los años 2022 y 2023, el nivel en el que quedaron representa un nuevo desafío para hogares y gobiernos. En este nuevo escenario, economías emergentes como Turquía, miembro pleno de la Ocde, y Colombia, economía comparable dentro del análisis del bloque, enfrentan presiones más intensas en términos de costo de vida frente a países desarrollados.
El más reciente informe del organismo muestra que la inflación interanual promedio de la Ocde se ubicó en 3,7% en diciembre de 2025, prácticamente estable frente a 3,8% registrado en noviembre. El dato confirma que el proceso global de desinflación sigue vigente, pero a un ritmo más lento. La inflación bajó en 13 países del bloque, subió en nueve y se mantuvo estable o casi sin cambios en 16.
Sin embargo, más allá de la evolución reciente de la inflación, el dato que más preocupa a los analistas es el nivel absoluto de precios. En promedio, los precios en la Ocde se encuentran cerca de 36% por encima de los niveles observados en diciembre de 2019, antes de la pandemia. Esto implica que, aunque la inflación haya cedido, el golpe al poder adquisitivo de los hogares se mantiene.
Para Jhon Torres, analista macroeconómico en Native Capital Management, el comportamiento reciente confirma que el mundo entró en una fase distinta del ciclo inflacionario: menos volátil, pero también más persistente. “Según la Ocde, la inflación interanual del bloque se estabilizó en torno a 3,7% en diciembre, reflejando que el proceso desinflacionario entró en una fase de meseta”, explicó.
El experto señaló que la desaceleración inflacionaria ya no está impulsada por caídas abruptas en los precios, sino por ajustes graduales derivados de condiciones macroeconómicas más restrictivas. “Esto se explica por una menor presión de alimentos y energía, junto al efecto acumulado de las políticas monetarias restrictivas, que enfriaron la demanda”, agregó.
Por su parte, el analista económico Daniel Castellanos planteó que este proceso es parte del ciclo natural posterior a los estímulos aplicados durante la pandemia. “La inflación mundial viene bajando desde que salimos de pandemia. Para salir de la pandemia, los países aplicaron políticas monetarias expansivas, que causan inflación. Cuando la actividad económica se recupera, hay que ‘recoger’ esa expansión, y la inflación empieza a ceder. En ese ciclo estamos”, afirmó.
Energía, un factor clave
Uno de los elementos clave en la moderación de la inflación global ha sido la estabilización de los precios energéticos. Tras el choque provocado por la guerra en Ucrania y disrupciones en mercados internacionales de combustibles, la reducción gradual de estos costos permitió aliviar la presión inflacionaria global.
Para Torres, este factor fue clave en las primeras etapas del proceso desinflacionario. “Ha sido determinante, especialmente en la fase inicial de la desinflación. La inflación energética se moderó de forma clara frente a 2023, reduciendo tanto el impacto directo en el IPC como el indirecto vía transporte y producción”.
Castellanos coincidió en que la estabilización energética explica buena parte de la moderación. “Con la guerra de Ucrania, la energía subió de precio, pero eso se ha estabilizado, y ha ayudado a bajar la inflación”. Este efecto ha sido especialmente visible en Europa, donde la inflación energética incluso entró en terreno negativo a finales de 2025, contribuyendo a que la inflación de la zona euro bajara a 1,9% en diciembre y a cerca de 1,7% en las estimaciones preliminares de enero de 2026.
La trampa del nivel de precios
Aunque la inflación baja, el nivel de precios sigue siendo el principal desafío económico global. La diferencia entre inflación y costo de vida se volvió central en el debate económico: los precios pueden crecer más lento, pero eso no significa que bajen.
“Que los precios estén 36% por encima del nivel prepandemia significa que la inflación se desaceleró, pero el nivel de precios quedó permanentemente más alto. Esto implica que el poder adquisitivo perdido no se recupera automáticamente”, dijo Torres. Castellanos agregó que “todavía el ciclo de ajuste de los precios no se ha terminado. Es incluso posible que hayamos entrado a una etapa de inflación estructuralmente más alta”.
Aunque el mundo parece haber entrado en una fase de estabilidad inflacionaria relativa, los riesgos estructurales siguen presentes. La Ocde advierte que factores geopolíticos, energéticos y comerciales pueden generar nuevos episodios de presión sobre los precios. “Entró en una fase de estabilización relativa, pero no está blindada. La inflación sigue expuesta a choques energéticos y tensiones geopolíticas”, señaló Torres.
La brecha estructural
El informe también evidencia la diferencia estructural entre el comportamiento inflacionario del G7 y el resto de la Ocde. Mientras el G7 registró una inflación promedio de 2,4% en diciembre de 2025, otros países del bloque continúan mostrando presiones más altas. Torres atribuye esta diferencia a factores estructurales. “Estas economías cuentan con mayor credibilidad monetaria, menor pass-through cambiario y mercados laborales formales”.
Turquía, el caso extremo
Dentro del bloque, Turquía sigue siendo el caso más llamativo. Aunque la inflación cayó frente a 2024, el país cerró 2025 con la inflación más alta de la Ocde, en 34,9%. “Las causas son principalmente internas, como las políticas monetarias poco ortodoxas en años previos y la pérdida de credibilidad institucional”, señaló Torres. Es una economía emergente. No sorprende que le cueste más controlar la inflación”.
Colombia tuvo un repunte inflacionario y mayores presiones en gastos básicos
Aunque Colombia venía mostrando una tendencia descendente en la inflación hacia finales de 2025, el inicio de 2026 mostró que el proceso no será lineal. Tras la moderación observada en diciembre, la inflación anual volvió a repuntar en enero y se ubicó en 5,35%, lo que evidencia que las presiones sobre el costo de vida siguen presentes. Las divisiones de gasto que tuvieron el mayor peso en el dato inflacionario de enero fueron alojamiento, con una contribución de 1,42 puntos porcentuales; restaurantes y hoteles con 1,01 pps y alimentos con 0,96 pps.