Karp, el ideólogo de Palantir que quiere armar a Occidente con la Inteligencia Artificial
miércoles, 12 de agosto de 2026
La empresa de Karp destaca por ser colaboradora con el Pentágono y distitnas agencias estadounidenses tanto privadas como públicas
Expansión - Madrid
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Alex Karp no es el típico magnate de Silicon Valley. El CEO de Palantir estudió filosofía, derecho y teoría social, fue alumno del filósofo alemán Jürgen Habermas e investigó la retórica del fascismo. Hoy está al frente de una compañía especializada en analizar enormes cantidades de datos para gobiernos, ejércitos y grandes empresas.
Su visión es tan sencilla como controvertida: la IA no solo debe aumentar la productividad, también debe servir como arma para proteger a Occidente. Karp sostiene en su manifiesto que la era de la disuasión nuclear está dando paso a otra en la que el software y la inteligencia artificial tendrán un peso decisivo.
Palantir nació de la mano de Karp y Peter Thiel, cofundador de PayPal. Su nombre viene de las piedras de El Señor de los Anillos capaces de mostrar acontecimientos lejanos, una metáfora bastante precisa para una compañía que construyó su negocio encontrando patrones y conexiones entre millones de datos.
Tras los atentados del 11-S, el brazo inversor de la CIA apostó US$2 millones por la entonces startup. Más de dos décadas después, Palantir trabaja con el Pentágono, agencias estadounidenses y aliados de Washington, y su tecnología tiene aplicaciones que van desde inteligencia militar hasta detección de fraudes y prevención de accidentes.
Pero Karp quiere ir más lejos. Su argumento es que las armas basadas en IA terminarán existiendo de cualquier manera. La verdadera batalla, asegura, será determinar quién las construye y para qué las utiliza. También reclama que Silicon Valley participe activamente en la defensa de Estados Unidos. La polémica no parece perjudicar al negocio. Palantir registró US$1.900 millones de ingresos en el segundo trimestre de 2026, prácticamente el doble que un año atrás.
Tras conocerse sus resultados, sus acciones llegaron a dispararse cerca de 30%, hasta los US$163, muy lejos de los US$10 con los que debutaron en Wall Street en 2020.
Poder y vigilancia
Sus críticos ven detrás de esta filosofía una peligrosa combinación de vigilancia, poder militar y tecnología. Karp cree que las democracias no pueden defenderse solamente con valores y discursos, sino que también necesitan poder tecnológico.
Y ahí está la apuesta que ha convertido al filósofo en uno de los empresarios más controvertidos del momento: si la IA será una de las armas que definan el poder mundial, Alex Karp quiere que Occidente sea quien la controle.