Kast y Paz buscan estrechar lazos entre Chile y Bolivia con una agenda económica
jueves, 15 de octubre de 2026
Pese a la falta de relaciones formales, Chile y Bolivia han mantenido durante años coordinación a nivel técnico en áreas como inmigración y comercio
Bloomberg
El presidente de Chile, José Antonio Kast, se reunirá el viernes en La Paz con su homólogo boliviano, Rodrigo Paz, en una inusual visita de Estado que refleja cómo el nuevo alineamiento de derecha en Sudamérica está allanando el camino para un deshielo diplomático y una mayor integración económica entre dos adversarios históricos.
Se espera que los mandatarios analicen nuevos corredores logísticos, el comercio de energía y un refuerzo de la seguridad fronteriza.
Bolivia rompió relaciones diplomáticas con Chile en 1978, después de que fracasaron las conversaciones sobre su histórica reivindicación de un acceso soberano al océano Pacífico. El país sin litoral, que el año pasado puso fin a dos décadas de gobiernos socialistas, perdió su costa frente a Chile en una guerra del siglo XIX. La última visita de Estado formal de un presidente chileno a Bolivia tuvo lugar hace más de siete décadas.
Pese a la falta de relaciones formales, Chile y Bolivia han mantenido durante años coordinación a nivel técnico en áreas como inmigración y comercio. Bolivia utiliza puertos del norte de Chile para sus importaciones y exportaciones. Además, los expresidentes chilenos Gabriel Boric y Michelle Bachelet visitaron el país vecino durante sus mandatos.
Paz y Kast están alineados con la administración del presidente estadounidense Donald Trump y se han sumado al “Escudo de las Américas”, una amplia iniciativa regional de seguridad impulsada por la Casa Blanca.
La delegación de Kast a Bolivia incluye a la ministra de Energía, Ximena Rincón, quien se espera que firme un acuerdo de integración energética. Bolivia, que alguna vez fue un importante exportador de gas natural a Brasil y Argentina, enfrenta ahora una caída de la producción y problemas de abastecimiento de combustibles.
“La idea es fortalecer todo lo que es la vinculación comercial, que es Oruro y Potosí básicamente las que generan la puerta de entrada y salida”, dijo Paz a medios locales a fines de septiembre, en referencia a los dos departamentos bolivianos fronterizos con Chile.
Paz dijo el martes que había ofrecido a Kast acceso a la hidrovía Paraguay-Paraná, que conecta a Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay con el océano Atlántico.
El acercamiento marca un giro drástico para Bolivia, donde la histórica reivindicación territorial ha sido durante mucho tiempo un tema central del discurso político. Durante el prolongado gobierno del expresidente y líder socialista Evo Morales, Bolivia acudió a la Corte Internacional de Justicia para intentar obligar a Chile a negociar un acceso soberano al Pacífico, pero perdió el caso en 2018.
Las tensiones, sin embargo, persisten. En junio, Chile anunció la “mayor incautación de drogas” de su historia tras detectar lo que, según los investigadores, eran más de 1.000 toneladas de madera boliviana presuntamente impregnada con drogas ilícitas.
Gremios empresariales bolivianos cuestionaron la forma en que Chile manejó la investigación, expresaron dudas sobre la recolección de pruebas y pidieron mayor transparencia.
Ambos gobiernos intentaron evitar que la disputa empañera el ambiente antes del viaje de Kast, en momentos en que Bolivia, golpeada por dificultades económicas, tiene mucho más que ganar que Chile con este reinicio de las relaciones.
En una reunión celebrada la semana pasada en Santiago, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Francisco Pérez Mackenna, y su homólogo boliviano, Héctor Huanca Gutiérrez, se comprometieron a reforzar la cooperación contra el narcotráfico y el crimen organizado, incluida la coordinación para rastrear cargamentos sin interrumpir el comercio legítimo ni el derecho de Bolivia al libre tránsito.
Otra fuente de fricción es el contrabando. Durante su campaña presidencial del año pasado, Paz generó controversia en Chile al proponer legalizar vehículos indocumentados en Bolivia, muchos de los cuales se cree que fueron robados al otro lado de la porosa frontera.
“Hay que construir confianza de ambas partes”, dijo el viceministro boliviano de Comercio Exterior, Rodrigo Arce. “El caso maderas nos hizo retroceder unos pasos, pero la llegada después de más de 70 años de un presidente chileno a Bolivia nos hace avanzar”.