La autopista elevada de Luque alcanzará cifra de hormigón que cambiará a la ciudad
domingo, 15 de febrero de 2026
Con una demanda estimada superior a los 90.000 metros cúbicos de hormigón en todo el sistema vial, la intervención será una de las de mayor envergadura ejecutadas
Diario 5 días - Asunción
A poco más de un mes del inicio oficial de obras, la autopista elevada de Luque comienza a mostrar la verdadera dimensión de un proyecto fundamental para la movilidad en el Área Metropolitana, sino que también marcará récords en el uso de insumos dentro de la obra. Con una demanda estimada superior a los 90.000 metros cúbicos de hormigón en todo el sistema vial, la intervención será una de las de mayor envergadura ejecutadas hasta ahora por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, Mopc.
El ingeniero Amílcar Guillén, director de Proyectos del Mopc, explicó que durante este primer mes los trabajos se concentraron principalmente en una de las fases más sensibles del proyecto: la liberación del trazado donde se construirá la autopista elevada, considerada el “cuello de botella” de toda la iniciativa. “Todo este tiempo se está priorizando la parte de liberación de la autopista elevada, que es siempre el punto más complejo de un proyecto de esta magnitud”, señaló en contacto con 5Días.
Guillén subrayó que el alcance real incluye una red vial estructurante que conformará un gran anillo de salida del área metropolitana de Asunción. Este sistema conectará Luque con Areguá, Patiño e Ypacaraí, además del corredor hacia San Bernardino, con empalme final en la PY02. “Yo siempre digo que el proyecto no termina en la autopista elevada, culmina con toda la red vial estructurante que estamos denominando”, enfatizó.
Desde el punto de vista técnico y productivo, los números son contundentes. Guillen manifestó que solo la autopista elevada demandará alrededor de 50.000 metros cúbicos de hormigón. Si se considera el conjunto total del proyecto vial, la cifra supera los 90.000 metros cúbicos, sin contabilizar otros insumos clave como asfalto, hierro, piedra, terraplenes ni el movimiento de suelos asociado. “Estamos hablando exclusivamente de hormigón, sin incluir toda la cadena productiva que implica una obra de esta naturaleza”, aclaró Guillen.
A escala nacional, esta magnitud posiciona a la iniciativa entre las más importantes del portafolio actual de infraestructura pública. Con una inversión estimada entre US$180 y US$190 millones. “A la escala de nuestros proyectos, es de los más importantes, sin duda”, afirmó Guillen.
Construcción en zona interurbana
Uno de los aspectos que distingue a esta obra es su localización urbana es que a diferencia de grandes proyectos viales desarrollados en zonas rurales o interurbanas, la autopista elevada se construye en un entorno densamente poblado, lo que multiplica su impacto visual, logístico y económico.
“El impacto se va a visualizar mucho más de lo que suele verse en las obras del Ministerio, porque esta vez se desarrolla en una zona urbana”, indicó Guillén. Agregó que esa condición representa también un desafío adicional en términos de ejecución y convivencia con la ciudad.
El efecto dinamizador sobre la economía local es otro de los puntos destacados. Al tratarse de una obra urbana, gran parte de los insumos y servicios se adquieren en el área de influencia directa del proyecto.
“Los insumos generalmente uno busca de la zona de afluencia del proyecto, y eso va a dinamizar mucho más de lo que se ve en otro tipo de obras”, explicó el ingeniero, aludiendo al impacto en empleo, transporte, provisión de materiales y servicios asociados.
Para dimensionar la cantidad de hormigón que se utilizará, Guillén recurrió a una analogía que rápidamente captó la atención pública. Según estimaciones preliminares realizadas junto a colegas del área estructural, el volumen total equivale a la construcción de entre 20 y 30 edificios de aproximadamente diez pisos cada uno.
“No es un cálculo detallado, es una analogía razonable para magnificar la cantidad y que el lector pueda hacerse una idea”, aclaró.
Desarrollo Inmobiliario en Luque
Más allá de los números, la autopista elevada tiene implicancias directas en el desarrollo urbano y el mercado inmobiliario de Luque. La ciudad pasará a albergar la autopista más larga del país fuera de la capital, un factor que, según Guillén, la posiciona como un polo atractivo para nuevas inversiones. “Sin duda, el sistema de obras que se están encarando en Asunción y Luque va a traccionar hacia el desarrollo inmobiliario de la ciudad”, afirmó.
Este proyecto se articula además con otras grandes intervenciones viales en ejecución o planificación, como la duplicación de Tape Tujá con paso a nivel, la duplicación del acceso al aeropuerto hasta Mariano Roque Alonso, que incorporará colectoras y ampliará significativamente la capacidad de ingreso y salida y los proyectos de movilidad masiva, entre ellos el tren de cercanías. “No son solo obras de infraestructura vial; son proyectos que permiten ordenar el territorio”, sostuvo Guillén.
En esa línea, el director del Mopc destacó la oportunidad que se abre para repensar el crecimiento urbano, promoviendo una mayor densificación y desarrollo en altura. “Ojalá empecemos a densificar nuestras ciudades y a crecer en altura, optimizando recursos para agua, alcantarillado, transporte y servicios”, expresó. La autopista elevada, entonces, no solo redefine la movilidad, sino que se convierte en un catalizador de una transformación urbana más amplia.
A un mes del inicio de obras, los trabajos avanzan sobre bases que anticipan un impacto profundo y duradero. Como sintetizó Guillén, se trata de una intervención que combina escala, inversión y visión de largo plazo: “Más allá del hormigón y los kilómetros de vía, estamos hablando de un proyecto que va a marcar un antes y un después en la forma de movernos y de crecer como ciudad”, concluyó.