La Cumbre de las Américas

Luis Fernando Vargas Alzate

Colombia continúa preparándose como país anfitrión de la VI Cumbre de las Américas en abril próximo. La cita está definida para Cartagena desde tiempo atrás y la preparación del evento ha estado en manos de muchísimas personas que trabajan como si la Cumbre estuviera a sólo un par de días.

Toda una serie de actividades se ha determinado para los meses previos al encuentro de jefes de Estado y gobierno del continente, y se espera que su desarrollo brinde mayor participación de los actores sociales en las discusiones sobre el desarrollo integral en el continente americano.La Cumbre de las Américas es un evento que tradicionalmente ha involucrado a la casi totalidad de los gobiernos partícipes del Sistema Interamericano. La primera de esas reuniones se desarrolló en Miami, en 1994. A partir de ese año se han adelantado otras en Chile (1998), Canadá (2001), Argentina (2005) y Trinidad y Tobago (2009). Además de dos extraordinarias para tratar temas de desarrollo sostenible (Bolivia, 1996) y medidas determinantes contra la pobreza, el atraso regional y la gobernabilidad (México, 2004).Para los críticos, el que se avecina es sólo uno más de los intentos por establecer planes heterogéneos útiles a la dirigencia continental. Es por ello que triunfa el escepticismo frente a lo que se pueda alcanzar. Para los más optimistas, es una nueva oportunidad de airear la compleja política americana, tan fragmentada por el mismo choque ideológico y desacreditada por su incapacidad misma de lograr uniformidad de criterios, incluso entre países de notable similitud.Lo cierto es que Colombia tiene en sus manos una excelente oportunidad para continuar su ascenso en las relaciones internacionales, tanto regionales como a nivel continental. Y más positivo aún notar que se ha apropiado del proceso previo a la Cumbre desarrollando múltiples eventos que involucran a los diversos actores sociales que por tradición han sentido la exclusión de esta clase de procesos. Desde el 20 de enero, cuando se invitó a los académicos del país a interactuar con la Ministra de Exteriores, la Cancillería colombiana recibe los resultados de diversas sesiones, con objeto de llevar a las discusiones centrales una buena depuración de lo que dichos actores buscan sea debatido. Realmente es poco común que estos procesos incluyentes se desarrollen en el país. Por tradición, la fragmentación y poca previsión en la formulación y desarrollo de la política exterior colombiana, forzaba la omisión de estos ejercicios. Lo positivo, por tanto, de esta dinámica que el gobierno nacional ha impulsado con el asocio de varias universidades e instituciones del orden público y privado, es notar que se está escuchando a muchos sectores de la sociedad que pueden aportar en el proceso de construcción colectiva de política pública.Foros, debates, conferencias y eventos relacionados con temáticas tales como riesgos y desastres naturales, integración física hemisférica, pobreza e inequidad, criminalidad organizada, educación, nuevas tecnologías, cooperación y responsabilidad social empresarial, entre muchos otros, han sido y serán desarrollados durante los meses preparatorios de la reunión gubernamental de abril. Sin duda, se ha percibido un pluralismo que hasta hace poco se hacía esquivo al desarrollo de esta clase de eventos en el país.Infortunadamente no todo luce tan positivo al analizarlo desde una óptica regional. El entorno latinoamericano está poniendo en aprietos al gobierno nacional y a los organizadores mismos de la VI Cumbre de las Américas. Hace un par de días, Rafael Correa instó a los miembros de la ALBA a tomar posición sobre la participación de Cuba en la reunión. Esto, desde todo punto de vista resulta insurrecto ante el esquema político continental, que tiene en la democracia su valor central. No es posible invitar gobernantes que se alejan de las contiendas electorales abiertas. La democracia, por imperfecta que resulte, es hoy la esencia del Sistema Interamericano.Urge dejar claridad sobre las condiciones del evento y los actores políticos del continente que tienen derecho a estar en él, de tal manera que pueda llevarse a un escenario completamente democrático el avance logrado hasta ahora con las actividades propuestas por el gobierno nacional y sus instituciones aliadas.Luis Fernando Vargas Alzate- Analista U. Eafit

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