Estados Unidos

La desigualdad le ha costado a Estados Unidos cerca de US$23 billones desde 1990

Esto, según economistas, entre los que se incluye a Mary Daly, la presidenta del Banco de la Reserva Federal de San Francisco

Bloomberg

La desigualdad en el empleo, la educación y los ingresos ha tenido un costo para la economía estadounidense casi US$22,9 billones en los últimos 30 años, una suma que probablemente aumentará a medida que las poblaciones minoritarias se expandan, según un nuevo documento de economistas, entre los que se incluye a Mary Daly, presidenta del Banco de la Reserva Federal de San Francisco.

“La oportunidad de participar en la economía y tener éxito basado en la capacidad y el esfuerzo es la base de nuestra nación y nuestra economía”, escribieron los autores. “Desafortunadamente, las barreras estructurales han interrumpido persistentemente esta premisa para muchos estadounidenses, dejando subutilizados o al margen los talentos de millones de personas. El resultado es una menor prosperidad, no solo para los afectados, sino para todos”.

El artículo, publicado el jueves en la revista Brookings Papers on Economic Activity de Brookings Institution, calcula cómo la desigualdad en la economía ha afectado el crecimiento desde 1990. Los autores del artículo incluyen a Shelby Buckman de la Universidad de Stanford, Laura Choi, vicepresidenta de desarrollo comunitario de la Fed de San Francisco, y a Lily Seitelman de Boston University.

La nueva investigación se suma a un creciente cuerpo de literatura que busca medir el impacto de la desigualdad en EE.UU. El año pasado, las economistas Dana Peterson y Catherine Mann descubrieron que el cierre de las brechas raciales habría generado US$16 billones adicionales a la economía de EE.UU. desde 2000. Economistas que incluyen a William Darity, Lisa Cook, entre otros, han realizado una extensa investigación para mostrar el costo de los prejuicios raciales y que estos son inherentes al mercado laboral.

‘Un juego diferente’

“Este es un ejercicio simple, en muchos sentidos, para demostrar un punto importante, que es que las ganancias del PIB son para todos y cerrar las brechas no es un juego de suma cero”, dijo Daly a la prensa en una llamada. “No es solo que estemos reorganizando distribucionalmente los ingresos de un pastel del mismo tamaño, en realidad estamos incrementando el tamaño del pastel y luego distribuyendo los ingresos de esa mejora, por lo que se trata de un juego diferente de lo que mucha gente cree cuando piensan en la equidad”.

Los economistas del artículo de Brookings miden el costo de la desigualdad en una serie de indicadores laborales y de empleo para trabajadores de 25 a 64 años. Disparidades como el hecho de que, en promedio, un hombre negro gane US$8 menos por hora que su contraparte blanca, que la brecha en las tasas de empleo entre los hombres blancos y negros no haya cambiado desde 1990, y que haya una brecha salarial cada vez mayor entre las mujeres blancas y las negras contribuyen a una pérdida en la producción económica potencial.

Las tendencias en la desigualdad también perjudican a EE.UU. a nivel mundial, dijo Daly. La proporción de estadounidenses en este grupo etario que están trabajando ha disminuido en las últimas décadas, lo que en sí mismo significa una producción económica reducida y coloca a la economía más grande del mundo en una desventaja competitiva.

“Tenemos una proporción cada vez mayor de la población que no trabaja tanto, no está tan bien preparada, no tiene tantas oportunidades en el mercado laboral como otros grupos”, dijo Daly. “Si se piensa en dónde estamos en relación con otras naciones industrializadas, con quién competimos, tenemos tasas de participación en la fuerza laboral muy bajas. Eso nos pone en desventaja competitiva”.

Los autores argumentan que el logro educativo no es, por sí mismo, una solución a las disparidades debido a una brecha de utilización sustancial entre los grupos raciales. Los estadounidenses blancos y asiáticos son mucho más propensos que sus pares negros e hispanos a ser empleados en un trabajo que requiere el nivel de educación que alcanzaron, en lugar de un trabajo que requiere un grado menor al que realmente tienen.

Señalan que es probable que la producción futura se vea aún más afectada, ya que se prevé que el tamaño de los grandes grupos minoritarios, como los hispanoamericanos, continúe creciendo. Las mujeres hispanas tienen las tasas de empleo más bajas, mientras que los hombres hispanos tienen las tasas de logro educativo más bajas. Es probable que disparidades como estas tengan un impacto mayor a medida que la población de latinoamericanos, actualmente en un 19%, continúa creciendo.

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