La élite empresarial que acompaña al presidente Donald Trump a la cumbre en China
jueves, 14 de mayo de 2026
Donald Trump y Xi Jinping se reúnen hoy para discutir comercio, IA, Taiwán y Medio Oriente, en una cumbre marcada por las tensiones entre Estados Unidos y China
Estados Unidos y China, dos de las tres potencias más importantes del mundo, están a la expectativa de las decisiones que se tomen en una de las cumbres más relevantes de la última década. Donald Trump, presidente del país norteamericano, se reunirá hoy con el mandatario chino, Xi Jinping, con el objetivo de dialogar y abordar distintos temas coyunturales que hoy marcan la agenda comercial, económica y tecnológica global.
Se espera que ambas potencias avancen en un mecanismo que permita el comercio de productos no considerados estratégicos, lo que abriría la puerta a reducir aranceles sobre bienes valorados en cerca de US$30.000 millones y facilitar su intercambio sin afectar asuntos ligados a la seguridad nacional de cada país.
La cita es crucial para los intereses de distintos multimillonarios, por lo que algunos de los nombres más importantes del sector empresarial decidieron acompañar a Trump al continente asiático. Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX; Jensen Huang, CEO de Nvidia; Stephen Schwarzman, CEO de Blackstone; Tim Cook, CEO de Apple; Larry Fink, CEO de BlackRock; David Solomon, CEO de Goldman Sachs; Jane Fraser, CEO de Citigroup; Kelly Ortberg, CEO de Boeing; Cristiano Amon, CEO de Qualcomm; Sanjay Mehrotra, CEO de Micron Technology; Brian Sikes, CEO de Cargill; Larry Culp, CEO de GE Aerospace; Michael Miebach, presidente de MasterCard; Jacob Thaysen, CEO de Illumina; Dina Powell McCormick, presidenta de Meta; y Ryan McInerney, director ejecutivo de Visa.
Con el conflicto y las diferencias de los últimos años, el comercio bilateral entre ambos países ha disminuido considerablemente. En 2025, el comercio total de bienes entre Estados Unidos y China fue de US$414.700 millones, 29% menos que en 2024, según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos. Las importaciones desde China hacia Estados Unidos fueron de US$308.400 millones, 29,7% menos que en 2024; mientras que el déficit comercial se ubicó en US$202.100 millones, 31,6% por debajo de lo registrado el año anterior.
Si se realiza una comparación del comercio bilateral de bienes, exportaciones más importaciones, de los últimos cuatro años, el comportamiento ha sido fluctuante. En 2022 se registró la cifra más alta del periodo, con US$690.000 millones. Al año siguiente fue de US$575.000 millones, ligeramente por debajo de los US$582.000 millones alcanzados en 2024.
Otros puntos críticos
El conflicto en Medio Oriente, que comenzó hace más de dos meses, sigue sin cesar y representa una de las principales diferencias que deberán abordar ambas potencias. China es el mayor comprador de petróleo de Irán y uno de los principales socios de la República Islámica, por lo que Washington buscará que Beijing ejerza una mayor presión diplomática sobre Teherán para evitar una escalada aún más grave en la región. La guerra entre Irán e Israel, en la que Estados Unidos ha respaldado militarmente a su principal aliado regional, se convirtió en un nuevo punto de fricción entre las dos potencias.
Trump llega a la cumbre bajo presión interna por el impacto que el conflicto ha tenido sobre los precios internacionales de la energía y las cadenas globales de suministro. En las últimas semanas, funcionarios estadounidenses han señalado que los ingresos petroleros que China le proporciona a Irán, así como las posibles exportaciones de insumos militares, estarán sobre la mesa durante las conversaciones con Xi.
El respaldo económico de China a Irán también ha provocado nuevas sanciones de EE.UU. sobre empresas chinas acusadas de comprar petróleo iraní o de suministrar imágenes satelitales al gobierno iraní. Beijing, por su parte, ha ordenado a sus compañías desafiar varias de las restricciones estadounidenses mediante mecanismos de protección aprobados desde 2021.
Aranceles
Los aranceles impuestos por ambos países siguen vigentes pese a la tregua comercial alcanzada en octubre del año pasado. Aunque esa reducción permitió disminuir algunos gravámenes y flexibilizar restricciones sobre exportaciones, las tensiones continúan latentes.
EE.UU. mantiene investigaciones sobre prácticas comerciales de China que podrían derivar en nuevos aranceles, luego de que parte de las medidas anteriores fueran anuladas por la Corte Suprema de Estados Unidos. A su vez, Beijing continúa cuestionando las políticas proteccionistas del país norteamericano y las restricciones tecnológicas impuestas a las empresas chinas.
En medio de ese panorama, uno de los pocos puntos de coincidencia entre ambos gobiernos ha sido la lucha contra el tráfico de fentanilo. Días antes de la cumbre, China anunció el desmantelamiento de una red internacional de narcotráfico en una operación conjunta con Estados Unidos, una señal de cooperación que podría servir como puente para aliviar otras tensiones bilaterales.
Inteligencia artificial
Además de los temas comerciales y geopolíticos, la inteligencia artificial será uno de los asuntos centrales de la agenda. Estados Unidos y China mantienen una carrera por el liderazgo tecnológico mundial y ambas potencias han impuesto restricciones al acceso de tecnologías consideradas sensibles.
La potencia norteamericana busca abrir un nuevo canal de diálogo permanente sobre inteligencia artificial, en medio de las preocupaciones sobre el uso de modelos estadounidenses por parte de desarrolladores chinos para crear sistemas rivales de menor costo. Las empresas tecnológicas norteamericanas han pedido mayores controles frente a lo que califican como “destilación adversaria”, práctica mediante la cual sistemas extranjeros aprovechan modelos avanzados ya existentes para acelerar sus desarrollos.
Taiwán, punto sensible
Taiwán también volverá a aparecer como uno de los temas más delicados de la relación bilateral. Beijing insiste en que la isla forma parte de su territorio y ha solicitado en ocasiones anteriores que Washington adopte una postura más explícita contra cualquier intento de independencia taiwanesa.