La humanidad regresa a la luna, Artemis II despega después de más de 50 años
miércoles, 1 de abril de 2026
Al mando se encuentra Reid Wiseman, veterano de la Marina y ex jefe de la Oficina de Astronautas, con más de 165 días en el espacio
La Nasa lanzó este miércoles la misión Artemis II, un viaje tripulado que llevará a cuatro astronautas alrededor de la Luna, marcando la primera vez en más de cinco décadas que seres humanos se acercan a nuestro satélite natural. La cápsula Orion, construida por Lockheed Martin, se elevó sobre el cohete Space Launch System (SLS) de Boeing, despegando a las 18:35 hora local ante una multitud de espectadores y millones de personas conectadas a transmisiones en vivo alrededor del mundo.
La misión Artemis II es mucho más que un simple vuelo alrededor de la Luna: es un ensayo general que pondrá a prueba los sistemas vitales de la nave Orion y las capacidades del cohete SLS, que ha sufrido años de retrasos y sobrecostos. Durante 10 días, la tripulación recorrerá más distancia que cualquier otro ser humano en la historia, adentrándose hasta 250,000 millas de la Tierra y pasando detrás del lado oculto de la Luna, un lugar que jamás puede observarse desde nuestro planeta.
En esta travesía, los astronautas no solo probarán maniobras críticas como acercamientos a otras naves y posibles acoplamientos con futuros módulos de aterrizaje, sino que también sentarán las bases para la presencia humana sostenible en la Luna, un objetivo central del programa Artemis y de la NASA para la próxima década.
La tripulación que escribirá este capítulo de la historia espacial es un reflejo de diversidad, experiencia y talento. Al mando se encuentra Reid Wiseman, veterano de la Marina y ex jefe de la Oficina de Astronautas, con más de 165 días en el espacio y una sólida trayectoria en caminatas espaciales.
A su lado, Victor Glover, piloto del vuelo, se convierte en el primer astronauta afroamericano en acercarse a la Luna, mientras que Christina Hammock Koch, especialista de misión, se convertirá en la primera mujer en orbitar el satélite. Completando este cuarteto, el canadiense Jeremy Hansen emprende su primer viaje al espacio, convirtiéndose en el primer astronauta canadiense en volar tan cerca de la Luna.
¿Cómo se desarrolló la jornada?
Desde primeras horas de la mañana, la tripulación se desplazó a la plataforma de lanzamiento, se colocó los trajes espaciales y realizó pruebas exhaustivas de comunicación con el centro de control. Mientras tanto, los equipos técnicos cargaban lentamente los 700.000 galones de hidrógeno y oxígeno líquido que alimentarían los propulsores del SLS, ajustando temperaturas y verificando cada conexión.
Pese a un pequeño contratiempo con una batería del Sistema de Aborto de Lanzamiento y una anomalía temporal en el sistema de terminación de vuelo, el equipo de control solucionó todos los problemas a tiempo, asegurando que la cuenta regresiva continuara sin interrupciones. Finalmente, a las 17:24, todos los sistemas fueron aprobados, la tripulación estaba lista y la nave se elevó en un espectáculo que mezcló ingeniería de punta, valor humano y la fuerza de la exploración.
Además, se realizarán maniobras orbitales que simularán futuros acoplamientos con módulos lunares desarrollados por SpaceX y Blue Origin, sentando las bases de la próxima fase de Artemis: el primer alunizaje tripulado con presencia sostenida. Esta misión también permitirá probar la capacidad de los sistemas de soporte vital para asegurar que los astronautas puedan vivir y trabajar en entornos de espacio profundo durante períodos prolongados, preparándose para futuros viajes a Marte.
La importancia de Artemis II trasciende la ciencia y la tecnología: también es un movimiento estratégico en la nueva carrera espacial internacional. Estados Unidos busca regresar a la Luna antes que China, que planea enviar astronautas y establecer una estación cerca del polo sur lunar antes de finales de la década.
Políticos y expertos en seguridad, como el senador Ted Cruz, han calificado esta misión como un paso crucial en la carrera por el “último terreno estratégico” del espacio, donde la supremacía tecnológica y científica tendrá implicaciones globales. Artemis II no es solo un vuelo: es un mensaje al mundo sobre liderazgo, ambición y cooperación internacional, que incluye la participación de Canadá y su astronauta Jeremy Hansen, consolidando la alianza tecnológica y científica entre ambos países.
Los preparativos y la ejecución del lanzamiento demostraron la magnitud de la operación humana detrás de Artemis II. Miles de ingenieros, técnicos, científicos y especialistas trabajaron durante años para garantizar que cada sistema estuviera listo, desde el SLS, el cohete más potente de la Nasa, hasta los instrumentos de la cápsula Orion, pasando por las operaciones de rescate en el océano Pacífico, donde la cápsula aterrizará tras su reentrada.
Más allá del desafío técnico y estratégico, Artemis II simboliza el renacer de la exploración lunar humana. Como señaló Vanessa Wyche, directora del Centro Espacial Johnson. “Por primera vez en más de 50 años, estos cuatro astronautas serán los primeros seres humanos en viajar a las proximidades de la Luna. Representan lo mejor de la humanidad mientras exploramos para beneficio de todos, abriendo el camino a la expansión de la exploración humana del espacio profundo”.
Christina Koch: la primera mujer que toca los cielos lunares
Christina Koch ya es historia. Este 1 de abril, con el despegue exitoso de Artemis II, la astronauta se convirtió en la primera mujer en formar parte de una misión que orbita la Luna, un logro que marca un antes y un después en la exploración espacial.
Durante más de cinco décadas, la órbita lunar había sido un territorio reservado solo para hombres. Hoy, Koch rompe esa barrera, demostrando que la exploración del espacio es un terreno abierto a todas las personas.
Ingeniera eléctrica y física, Koch ya contaba con una carrera impresionante en la Nasa: récord de permanencia femenina en la Estación Espacial Internacional y participación en el primer paseo espacial exclusivamente femenino. Su trayectoria la preparó para enfrentar las exigencias de Artemis II, que la llevará a orbitar nuestro satélite natural durante aproximadamente diez días.