La Inflación en Estados Unidos desciende a 3,4% en julio y da un respiro al Banco Central
jueves, 13 de agosto de 2026
La energía fue uno de los principales factores que permitió moderar el indicador durante julio. El índice energético cayó 1,5% en el mes
Bloomberg
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La inflación en Estados Unidos dio una señal de alivio en julio. Los precios al consumidor aumentaron 3,4% frente al mismo mes del año pasado, una ligera desaceleración frente a 3,5% registrado en junio. Aunque el costo de vida continúa creciendo por encima de lo que quisiera la Reserva Federal, el nuevo dato reduce, al menos por ahora, la urgencia de aplicar otra subida de las tasas de interés.
El informe publicado por la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos mostró además que el IPC avanzó apenas 0,1% entre junio y julio. En términos sencillos, los precios siguieron aumentando, pero lo hicieron a un ritmo relativamente contenido durante el mes.
La moderación resulta especialmente importante para la FED, que mantiene una batalla prolongada contra la inflación y tiene como referencia de largo plazo una tasa de 2%. El banco central enfrenta ahora una decisión delicada: determinar si necesita volver a encarecer el crédito para contener los precios o si puede esperar a que las presiones inflacionarias continúen perdiendo fuerza sin una nueva intervención.
Una de las señales que más atención despertó estuvo en la llamada inflación subyacente, que elimina del cálculo los alimentos y la energía debido a que sus precios suelen experimentar fuertes variaciones.
Este indicador aumentó 0,2% en julio y acumuló un incremento de 2,5% en los últimos 12 meses, por debajo de 2,6% observado hasta junio. El resultado coloca a esta medición en uno de sus niveles más moderados desde 2021 y ofrece una imagen más favorable sobre la evolución de las presiones de precios dentro de la economía.
La diferencia entre ambos indicadores ayuda a entender el panorama. Mientras la inflación general se ubica en 3,4%, la subyacente está en 2,5%, mucho más cerca del objetivo de estabilidad de precios de la Reserva Federal. Sin embargo, eso no significa que la inflación haya dejado de ser un problema: el nivel general continúa claramente por encima de la meta del banco central.
La gasolina ayudó
La energía fue uno de los principales factores que permitió moderar el indicador durante julio. El índice energético cayó 1,5% en el mes, mientras que la gasolina disminuyó 2,9% frente a junio, según las cifras oficiales. El comportamiento representa un alivio después de meses de fuertes tensiones en los mercados energéticos vinculadas al conflicto en Oriente Medio. Durante buena parte de julio, las expectativas alrededor de posibles avances diplomáticos ayudaron a reducir el precio de los combustibles, aunque la situación sigue siendo volátil.
El alivio tampoco borra los incrementos acumulados. La energía todavía resultó 14,7% más cara que hace un año, lo que demuestra hasta qué punto este componente continúa presionando los presupuestos de los hogares estadounidenses.
La gasolina, en particular, sigue siendo una variable sensible. El material analizado señala que durante julio su precio disminuyó 2,9% frente al mes anterior, pero permaneció considerablemente por encima de los niveles registrados un año atrás.
La Vivienda no cede
Otro elemento del informe fue la vivienda. Este componente aumentó 0,1% durante julio y explicó aproximadamente dos terceras partes del incremento mensual del IPC general, una señal de que los gastos relacionados con tener un techo continúan siendo determinantes para las familias estadounidenses.
Alimentos dan otra señal de moderación
El bolsillo de los consumidores recibió señales mixtas en los supermercados y restaurantes. El índice de alimentos aumentó solamente 0,1% durante julio, mientras que en los últimos 12 meses acumula un incremento de 3%. Comer fuera de casa, por su parte, registró un aumento mensual de 0,3%. Dentro de los productos específicos hubo movimientos importantes. El material de referencia señala, por ejemplo, una reducción de 1,6% en el precio de la carne molida cruda, su mayor caída desde 2020.