La Ocde proyecta un crecimiento de la economía mundial de 2,9% para el cierre de año
miércoles, 23 de septiembre de 2026
La perspectiva del organismo aumentó 0,1 puntos porcentuales a comparación con las proyecciones de junio; en 2027, crecería 3% la economía
La economía mundial crecería 2,9% en 2026, de acuerdo con las nuevas proyecciones intermedias de la Ocde, lo que representa una revisión al alza de 0,1 puntos porcentuales frente a la estimación de junio. Para 2027, el crecimiento global se ubicaría en 3%, 0,1 menos que la anterior proyección.
En América Latina, Argentina crecería 2,6% en 2026 y 3% en 2027, mientras Brasil tendría expansiones de 2% y 1,9%. México crecería 1,5% este año y aceleraría a 1,8% en 2027. Estas proyecciones muestran diferencias en el ritmo de recuperación de las principales economías de la región.
Entre las economías desarrolladas, Estados Unidos crecería 2,2% en 2026, 0,2 puntos porcentuales más que en la proyección previa, y mantendría una expansión de 2,1% en 2027. En la zona euro, el crecimiento previsto es de 1% para ambos años, mientras que Japón tendría una expansión de 0,8% en 2026 y 0,7% en 2027.
Dentro de Europa, Alemania tendría un crecimiento de 1,1% en 2026, tras una revisión al alza de 0,4 puntos porcentuales, y mantendría esa tasa en 2027. Francia crecería 0,4% este año y 0,7% el próximo, mientras que Italia tendría expansiones de 0,9% y 0,6%, respectivamente. España, por su parte, crecería 2,6% en 2026 y 1,8% en 2027.
En Asia, India mantendría el mayor ritmo de crecimiento entre las principales economías, con una expansión proyectada de 7,1% en 2026 y 6,5% en 2027. Corea crecería 3,7% este año y 2,6% el próximo, mientras que Indonesia tendría tasas de 5,2% y 5,1%. China crecería 4,5% en 2026 y 4,2% en 2027.
Según el reporte de la Ocde, el crecimiento mundial se moderó durante el primer semestre de 2026, aunque mantuvo su resiliencia en varias economías pese a los efectos del conflicto en Oriente Medio. Las reservas de petróleo, el suministro adicional proveniente de países fuera del Golfo y las medidas de apoyo de los gobiernos ayudaron a contener el impacto sobre la actividad global. A esto se sumó la fuerte dinámica de la inteligencia artificial, que continuó impulsando la inversión, la producción y el comercio.
Las perspectivas para la economía mundial siguen condicionadas por la evolución del conflicto en Oriente Medio. Los precios de la energía volvieron a aumentar ante las interrupciones en la producción y las exportaciones de las economías del Golfo, mientras que los elevados márgenes de refinación derivados de los cuellos de botella presionan los precios al consumidor y los costos empresariales.
A esta situación se suma el incremento de algunos precios de materias primas agrícolas, debido en parte a los efectos de fenómenos meteorológicos extremos sobre la oferta. Estos factores mantienen riesgos sobre la inflación y los costos de producción en distintas economías.
En materia comercial, los cambios en las políticas de aranceles y restricciones a las exportaciones han elevado la incertidumbre y generado nuevas perturbaciones en las cadenas de suministro. Los nuevos aranceles bilaterales de Estados Unidos, vigentes desde julio, habrían incrementado en alrededor de un punto porcentual el tipo arancelario efectivo promedio del país.
Por otra parte, los tipos de interés de largo plazo alcanzaron sus niveles más altos en 15 años o más en varias economías, en medio de una mayor preocupación por los riesgos fiscales y del aumento en la emisión de bonos de empresas vinculadas al sector de IA. Sin embargo, las condiciones financieras generales continúan siendo favorables, apoyadas por mercados de renta variable en niveles elevados y una mejora en el crecimiento del crédito.
A continuación podrá descargar el reporte completo de la Ocde.