Tecnología

La productividad regional crecería hasta 2,3% al año con el uso de inteligencia artificial

Gráfico LR

De acuerdo con un informe del Foro Económico Mundial y McKinsey, solo 23% de las organizaciones latinoamericanas está generando algún valor económico con la IA

Valentina Sánchez Forero

La próxima gran transformación económica de América Latina no vendrá del petróleo, ni del cobre, ni del café. Vendrá de los datos, los algoritmos y la inteligencia artificial. Y, según las estimaciones más recientes, podría redefinir el crecimiento de la región en las próximas décadas.

LOS CONTRASTES

  • Víctor Solano Consultor y experto digital

    “La tecnología sí está impulsando el desarrollo de nuevas empresas, las cuales están buscando cómo servirles a las compañías tradicionales en diferentes sectores”.

La adopción de la inteligencia artificial podría aumentar la productividad regional entre 1,9% y 2,3% anual y generar entre US$1,1 y US$1,7 billones en valor económico adicional cada año. En términos simples, la IA podría convertirse en uno de los motores más poderosos de crecimiento.

Sin embargo, a pesar del entusiasmo global y del avance tecnológico, la región todavía está lejos de capturar ese valor. De acuerdo con una encuesta del Foro Económico Mundial y McKinsey, solo 23% de las organizaciones latinoamericanas está generando algún valor económico con IA, y apenas 6% reporta resultados significativos. Como resume el análisis, “el impacto económico real y la captura de valor han sido limitados hasta ahora”.

La ‘era inteligente’

La inteligencia artificial ya está cambiando la forma en que operan empresas y gobiernos. Automatiza procesos, optimiza decisiones y permite que trabajadores se concentren en tareas de mayor valor. Este cambio marca el inicio de lo que expertos llaman la Era Inteligente, una etapa en la que la productividad no depende solo de más capital o más trabajo, sino de mejores decisiones basadas en datos.

De acuerdo con el informe, la IA puede impulsar una transición hacia una economía más eficiente, capaz de “maximizar el crecimiento y abordar desafíos sociales de larga data”. Para América Latina, donde la productividad históricamente ha estado por debajo de otras regiones, esta tecnología representa una oportunidad estratégica única.

Por ejemplo, en el agro del Cono Sur, drones equipados con IA analizan terrenos y mejoran la calidad de los suelos en Argentina, Brasil y Uruguay. En Chile, la minería utiliza inteligencia artificial para optimizar análisis geológicos y reforzar seguridad.

Mientras tanto, el sector financiero lidera la adopción tecnológica en la región, convirtiéndose en el principal laboratorio de innovación. El mayor impacto económico potencial provendrá de la IA analítica, que podría generar entre US$0,6 y US$1 billón anuales. La IA generativa, por su parte, aportaría US$500.000 y US$700.000 millones más.

El gran riesgo

El problema no es solo adoptar IA, sino quién logra beneficiarse de ella. Hoy, el valor económico está concentrado en grandes empresas. Las pequeñas y medianas empresas, que sostienen buena parte del empleo regional, están quedando atrás.

La encuesta muestra que seis de cada 10 Pyme no generan ningún valor medible con IA, una señal clara de brechas en acceso a talento, financiamiento e infraestructura. Esto no es un detalle menor. Si la IA solo beneficia a grandes corporaciones, podría ampliar desigualdades productivas en lugar de reducirlas.

El documento destaca que la historia económica de América Latina ha estado marcada por ciclos de materias primas, crisis externas y brechas estructurales de productividad, por lo que la IA podría cambiar esa narrativa. Sin embargo, para que esto se de, el desarrollo debe ser sostenible y centrado en las personas.“Las vías de desarrollo sostenibles y centradas en las personas deben permanecer en el núcleo de cada estrategia”, destacó el informe. “La tecnología, por sí sola, no garantiza progreso social”.

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