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La recalada de barcos pesqueros chinos en Chile aumentó 2,7% y Oceana proyecta nuevas alzas

Diario Financiero
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La flota conformada por cerca de 300 naves de pabellón chino que operan fuera de las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) de Ecuador, Perú y Chile más que duplica a toda la industria pesquera chilena operativa

Diario Financiero - Santiago

Un drástico cambio en las rutas logísticas de la flota china de aguas distantes ha encendido las alertas en el sector pesquero y portuario nacional. Tras una modificación reglamentaria implementada por Perú a fines de 2024, que endureció las exigencias de monitoreo satelital para estas embarcaciones, los terminales chilenos, principalmente en Iquique y Talcahuano, han absorbido gran parte de la presencia de estos buques dedicados a la pesca del calamar o jibia, como se conoce el recurso en Chile.

El impacto de esta migración quedó en evidencia en las cifras oficiales. Mientras que en 2024 se registraron apenas siete recaladas de esta flota en el país, 2025 cerró con 196, lo que representa un alza de 2,7% que hoy mantiene presionada la capacidad logística y de fiscalización del Estado.

​El director de Pesquerías de la organización de conservación marina Oceana, César Astete, ha seguido de cerca el comportamiento de estas cerca de 300 naves de pabellón chino que operan fuera de las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) de Ecuador, Perú y Chile. En entrevista con DF Regiones, el especialista profundiza en las implicancias logísticas, regulatorias y ambientales de que el país se haya convertido en el nuevo núcleo para las llegadas de esta enorme flota, la cual más que duplica en número a toda la industria pesquera chilena operativa.

​Presupuesto congelado

​El principal nudo crítico que advierte la organización radica en la capacidad operativa del Estado para hacer frente a esta nueva realidad. El especialista señala que existe una duda razonable respecto de si el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) y la Armada de Chile cuentan hoy con la provisión de recursos necesarios para realizar controles efectivos. "Lo que uno ve es que, ante este aumento explosivo de una nueva realidad de buques recalando en puertos nacionales, tenemos los mismos recursos que teníamos en 2024, como si fuera un año sin la recalada de estos barcos", enfatiza el director de pesquerías.

​Para evitar que Chile quede vulnerable ante esta presión, desde Oceana proponen cuatro ejes de acción inmediatos. El primer paso es analizar y actualizar el marco regulatorio nacional, el cual tiene cerca de dos décadas de antigüedad. En segundo término, plantean la urgencia de fortalecer los centros de monitoreo. "Necesitamos centros modernos que permitan tener el monitoreo del AIS y del VMS 24/7. Necesitamos que, cuando este tipo de flotas se acercan a los puertos nacionales, estemos siempre monitoreando que no haya acciones vinculadas a labores aparentes de pesca", recalca Astete.

​Como tercer pilar de la estrategia, apuntan a la inyección imperativa de recursos financieros y humanos que garanticen las inspecciones físicas en terreno cada vez que uno de estos buques toque muelle. Finalmente, destacan que debe existir una política de transparencia activa que ponga a disposición de la ciudadanía y del sector pesquero artesanal toda la información sobre el comportamiento y fiscalización de estas naves.

Resguardo de la jibia

El impacto comercial de esta flota de aguas distantes también genera eco en la economía local. Astete detalla que la jibia, el recurso objetivo de los buques chinos, representa hoy una de las pesquerías más relevantes para Chile, concentrando un volumen cercano a las 180 mil toneladas anuales. En este contexto, el control riguroso de las flotas extranjeras es fundamental para garantizar a los pescadores nacionales que este recurso compartido no sufrirá presiones de sobreexplotación.

​Por otro lado, el representante de Oceana descarta cualquier vínculo entre la presencia de esta flota calamarera y la actual situación del jurel, aclarando que las naves chinas están diseñadas exclusivamente para la captura de pota. Las recientes variaciones en la disponibilidad del jurel responden netamente a factores oceanográficos y de temperatura que han provocado la migración profunda de los cardúmenes, sin relación con el esfuerzo pesquero de estas embarcaciones internacionales.

​Con la temporada alta de pesca de jibia proyectada para septiembre, Oceana estima que este escenario se repetirá con fuerza. De hecho la organización ya contabiliza 25 recaladas en puertos nacionales solo hasta junio. "Lo más probable es que tengamos unas 200 recaladas de buques calamareros en puertos chilenos en durante este año" proyecta Astete.

Frente a este escenario, el especialista recalca que "Chile juega en las grandes ligas pesqueras y por lo tanto también hay otros países que miran lo que hace en materia de control, monitoreo y fiscalización. Todos coincidimos en que Chile sí o sí tiene que garantizar que hay un control y que no haya acciones vinculadas a pesca ilegal ni a otro ilícito en flotas pesqueras de cualquier nacionalidad que usen infraestructura nacional".

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