La suiza Glencore compró la firma de fertilizantes Viterra por US$6.200 millones

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El gigante suizo de materias primas puso fin a las dudas que rodeaban la compra del grupo canadiense Viterra al ofrecer US$6.100 millones canadienses (US$6.200 millones) por el especialista de los productos agrícolas.

Los grupos cerraron un acuerdo definitivo que establece que Glencore compre el conjunto de los títulos emitidos y en circulación de Viterra por US$16,25 canadienses por título, precisaron Glencore y Viterra en un comunicado conjunto.

Este monto representa una prima de 48% con respecto al precio de cierre de la acción de Viterra en la bolsa de Toronto el 8 de marzo, al día siguiente del anuncio por Viterra de que había recibido una propuesta de compra.

Para Chris Mahoney, director de productos agrícolas de Glencore, se trata “de una oferta convincente” para los accionistas de Viterra, que logró en el 2011 un beneficio neto de US$265 millones para un volumen de negocios de US$11.800 millones.

La operación fue aprobada por la dirección de Viterra y el accionista principal Alberta Investment, que controlan juntos 16,5% del paquete accionario.

En el plano industrial, Viterra es “complementaria” a la actividad de Glencore, que aún no tiene ramificaciones en Canadá y en Australia, dijo Mahoney.

La empresa de Baar, en el centro de Suiza, está presente en el sector agrícola con importantes activos en el algodón, girasol, trigo y azúcar.

Viterra tiene por su parte una amplia gama de semillas, fertilizantes, material e incluso soluciones financieras para el sector agrícola. El grupo canadiense está igualmente activo en la lana en Nueva Zelanda. En América del Norte está presente en la transformación de cereales y de malta.

El productor de fertilizantes canadiense Agrium y el corredor de bolsa canadiense Richardson comprarán por su parte la mayoría de los activos canadienses de Viterra por unos 2,600 millones de dólares canadienses.

El interés por el grupo canadiense se reforzó luego de la decisión de Ottawa en diciembre de poner fin al monopolio histórico de la Comisión de Trigo, la agencia de comercialización de trigo más importante del mundo con 10% de las ventas mundiales. Esta medida podría favorecer las ganancias de los negociantes de cereales.