La tensión en Irán desata la peor jornada bursátil desde noviembre del año pasado
viernes, 20 de marzo de 2026
La mayoría de los índices de EE.UU. cayeron. El Dow Jones cayó 0,44%, el S&P 500 retrocedió 0,28% y Nasdaq bajó 0,29%
La prolongación de la tensión en Irán llevó a las bolsas globales a registrar su peor jornada desde noviembre, en medio de una ola de ventas que se extendió desde Wall Street hasta Europa y Asia. Lo que inicialmente el mercado interpretó como un conflicto acotado tras los ataques de EE.UU. e Israel a finales de febrero, ha escalado de forma significativa: Irán ha intensificado sus ofensivas sobre instalaciones energéticas en Oriente Medio.
Con este telón de fondo, los principales bancos centrales han adoptado un tono más cauteloso. La persistencia de una inflación elevada, ahora presionada por el shock energético, ha llevado a retrasar los esperados recortes de tasas e incluso a considerar nuevas alzas. Este giro ha incrementado el temor a un escenario de estanflación, en el que se combinan bajo crecimiento económico con alta inflación.
En los mercados, el efecto fue inmediato. En Estados Unidos, los principales índices cerraron en terreno negativo: el Dow Jones cayó 0,44% hasta 46.022,14 puntos, el S&P 500 retrocedió 0,28% a 6.606,48, acercándose a sus niveles más bajos desde noviembre, y el Nasdaq bajó 0,29% hasta 24.355,28 unidades. La cautela de los inversionistas también estuvo influenciada por la decisión de la Reserva Federal de mantener las tasas sin cambios, a la espera de mayor claridad sobre la evolución del conflicto.
Sin embargo, el golpe más fuerte se sintió en Europa, la región más vulnerable al encarecimiento del crudo y a posibles interrupciones en el suministro energético desde Oriente Medio. Las principales bolsas del continente registraron caídas generalizadas superiores a 2%: el Stoxx 600 retrocedió 2,39% hasta 583,64 puntos, borrando sus ganancias semanales; el DAX alemán cayó 2,82%; el Ibex 35 español perdió 2,27%; y el Ftse 100 británico descendió 2,35%. En paralelo, el Banco Central Europeo mantuvo sus tasas sin cambios por sexta reunión consecutiva, reforzando la expectativa de un entorno monetario restrictivo por más tiempo.
En Asia, el tono también fue negativo. El índice de Shanghái cayó 1,39%, mientras que el Hang Seng de Hong Kong retrocedió 2,02%, reflejando la creciente aversión al riesgo global y la sensibilidad de la región al comercio energético.
Otros indicadores globales también reflejaron el deterioro del apetito por riesgo: el Msci World cayó 1,2% y el Nikkei 225 registró una fuerte baja de 3,01%, presionado además por advertencias del banco central japonés sobre posibles subidas de tasas en abril. El nerviosismo no se limitó a la renta variable. El mercado de bonos también sufrió un ajuste significativo, con un fuerte repunte en los rendimientos de corto plazo. En EE.UU., el bono del Tesoro a dos años subió entre 7 y 18 puntos básicos, cotizando en un rango de 3,84% a 3,95%, mientras que en Reino Unido el rendimiento equivalente se disparó hasta 40 puntos básicos, alcanzando 4,49%.
Para los analistas, el panorama a corto y mediano plazo seguirá condicionado por tres factores clave: la evolución del conflicto en Oriente Medio, el comportamiento de los precios de la energía y la postura de los bancos centrales. En este entorno, han comenzado a rotar hacia sectores considerados estratégicos, como defensa y tecnología.