“La tragedia del euro no pude ser un factor de desintegración”: Mario Monti

El final de la crisis económica de Italia está a la vista y la zona euro no debería dejar que la moneda única se convierta en una fuente de fricción entre el norte y el sur del bloque, dijo el domingo el primer ministro italiano, Mario Monti.

En una conferencia en Rimini, Monti dijo que la tercera mayor economía de la zona euro estaba en mejor forma que hace un año y que las personas estaban más conscientes de las dificultades que enfrenta.

"Un año atrás, pensábamos menos que hoy en día en que estábamos en una crisis, pero creo que estábamos más sumidos en ella", dijo Monti, agregando que veía el fin de la crisis "acercándose de algunas formas".

Desde que asumió el mando de Silvio Berlusconi -quien dimitió en noviembre para evitar una crisis como la de Grecia-, Monti se ha embarcado en un programa de reformas que incluye al mercado laboral y revisiones a las pensiones, recortes de gastos y desregulación.

Pero el ministro agregó que su Gobierno no esperaba que las reformas tengan efectos inmediatos de apoyo al crecimiento en la economía. Sin embargo, afirmó que esperaba que las reformas hagan caer los costos de endeudamiento del país más rápido que hasta ahora, lo que facilitaría la recuperación de la economía de Italia. Monti reiteró su preocupación ante las tensiones entre los países del norte y del sur del bloque, mientras la región intenta resolver su crisis económica para mantener intacta a la moneda única.

"Sería una gran tragedia si el euro, la corona del sueño europeo de integración y unidad (…) se convierte en un factor de desintegración, del nacimiento de prejuicios, del norte contra el sur", dijo. A comienzos de mes, Monti declaró en una entrevista con la revista alemana Der Spiegel que le preocupaba el creciente sentimiento anti euro, anti alemán y anti Unión Europea dentro del Parlamento en Roma.

Destacó la amenaza de una "separación psicológica" en el bloque. Una campaña en favor de la austeridad encabezada por Alemania dentro de Europa ha provocado ira y resentimiento en los países del sur del bloque como Grecia e Italia, mientras que en los países del norte aumenta la exasperación por los problemas económicos en los Estados del sur.

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