Ladrones de cobre en Chile burlan medidas de seguridad dentro de los trenes mineros
miércoles, 2 de septiembre de 2026
El cobre es fundamental para la industria manufacturera y mercados en rápido crecimiento como los vehículos eléctricos y energías renovables
Reuters
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Las bandas que asaltan trenes de cobre en el remoto desierto chileno de Atacama están siendo más audaces y tácticamente más sofisticadas, burlando medidas de protección contra robos que funcionaron por años, advirtió la minera Antofagasta Minerals en un memorando revisado por Reuters.
Antofagasta Plc, dueña de la productora de cobre y de una operadora ferroviaria, dio la voz de alarma en una reunión con las autoridades este año.
Según la fiscalía chilena, ladrones saltan desde camiones a vagones en tramos aislados del desierto, arrojan planchas de cobre de 80 kilos desde los trenes en marcha a miembros de la banda que los esperan y luego escapan al desierto. Otros usan cuerdas con gancho para arrancar pilas enteras de cobre de trenes que circulan a baja velocidad.
El cobre robado se vende a chatarrerías ilegales, se funde para eliminar las marcas de identificación y se envía al extranjero, a menudo camuflado como chatarra, a destinos como China.
"Hoy en día, el robo de cátodos de cobre en el transporte ferroviario representa un riesgo directo para la seguridad de los trabajadores, la continuidad operativa de la minería y la protección de una cadena logística estratégica para el norte del país", dijo la firma en el documento, preparado en mayo para el Ministerio de Seguridad como seguimiento de una reunión de marzo con la entonces ministra María Trinidad Steinert.
El cobre es fundamental para la industria manufacturera y mercados en rápido crecimiento como los vehículos eléctricos y energías renovables.
La magnitud total de los robos sigue siendo modesta frente a las exportaciones mensuales del mayor productor global de cobre, que alcanzaron los US$5.370 millones en julio.
Sin embargo, cualquier aumento sigue siendo un problema en Chile, cuya economía depende de las exportaciones de este metal y que suministra aproximadamente una cuarta parte de la oferta global.
La filial de Antofagasta Plc, Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia, Fcab, opera unos 700 kilómetros de vías férreas usadas para transportar cobre desde sus propias minas, así como desde sus competidores hasta los puertos.
Los robos ocurren en zonas aisladas del norte, donde los trenes transportan cátodos de cobre a través de kilómetros y kilómetros de terreno desértico con infraestructura o cobertura de comunicaciones limitadas.
Antofagasta no respondió a la solicitud de comentarios para proporcionar más detalles.
Acelera el ritmo
El ritmo de siniestros sube. Antofagasta reportó 86 robos el año pasado, más del doble de los 39 asaltos a trenes que medios locales registraron en 2022. En los primeros cuatro meses de 2026, los ladrones ya habían actuado 34 veces, robando 169 toneladas métricas, lo que equivale a 71% de lo robado en todo 2025.
Uno de los objetivos recurrentes es el tren que transporta cobre desde la mina Chuquicamata de la estatal Codelco. Antofagasta afirmó que el tren fue asaltado decenas de veces el año pasado, y los ladrones se llevaron cobre por valor de US$2,4 millones.
Desde entonces, la operadora del ferrocarril ha invertido prácticamente la misma cantidad para instalar una jaula antirrobo y asignar un equipo de seguridad a la línea.
Según Antofagasta, las jaulas atornilladas a los vagones de tren eran el "control más eficaz" contra los robos en el desierto. Sin embargo, según la empresa, los ataques se han vuelto más audaces.
A inicios de año, un tren equipado con jaula que transportaba mineral de la mina El Abra de Freeport McMoRan fue atacado dos veces en dos semanas, dijo Antofagasta.
"Esto demuestra un mayor nivel de adaptación, coordinación, sofisticación y propensión al riesgo por parte de las bandas", declaró la empresa operadora del tren.
El transporte de cobre suele estar asegurado, lo que limita las pérdidas económicas. Sin embargo, la empresa afirmó que sus trabajadores también corren peligro. Este año, unos delincuentes que intentaban robar cobre apedrearon a los operarios de un tren.
Represión contra el contrabando
Según analistas de seguridad, las bandas criminales han evolucionado hasta convertirse en operaciones cuasi paramilitares, bien equipadas con armas de fuego y chalecos antibalas.
En abril, las autoridades desmantelaron una red de contrabando que habría sacado del país cobre por un valor estimado de US$917 millonesentre 2020 y 2025. Esta fue la primera gran redada bajo el mandato del presidente José Antonio Kast, quien asumió el cargo en marzo con la promesa de combatir la delincuencia.
En ese momento, el entonces subsecretario de Seguridad Pública, Andrés Jouannet, prometió avances rápidos en la lucha contra el robo del metal y se comprometió a crear grupos de trabajo para abordar el problema. El funcionario fue reemplazado a principios de junio.
El ministerio no respondió a solicitudes de comentarios sobre los grupos de trabajo ni sobre las medidas adoptadas tras la reunión de la oficina con Antofagasta.
Codelco y Freeport-McMoRan, ambas empresas afectadas por los robos, no respondieron a solicitudes de comentarios.
Los legisladores se han comprometido a abordar el tema pero, incluso con el alza de asaltos, un proyecto de ley que tipificaría el robo de cobre como delito penal específico se ha estancado en la Cámara de Diputados desde que fue aprobado por el Senado en 2024.
Varios legisladores de la Comisión de Minería de Diputados no respondieron a solicitudes de comentarios.
Kast aboga por mayores facultades para combatir el crimen, un plan que ha encontrado resistencia en el Congreso. Sin embargo, también ha presentado las mejoras en seguridad como una necesidad económica para las empresas mineras que actualmente se ven obligadas a asumir crecientes costos de protección.
"La seguridad también redunda en que las empresas mineras tengan que gastar menos en hacer zanjas para que no le roben la maquinaria, en no tener que subir con casi guardia armada para retirar los productos", dijo el mandatario la semana pasada. "Es la seguridad que estamos buscando".
"El crimen organizado cambió", dijo Kast. "Son empresas transnacionales que requieren otro tipo de legislación y tenemos que poner de acuerdo en qué legislación queremos", agregó.