Las crisis de Turquía y Argentina no representan a los mercados emergentes

Son casos extremos cuyos problemas probablemente solo tengan un impacto periférico en el destino de sus pares

Bloomberg

Turquía y Argentina no son representativos de los mercados emergentes, pese a que muchos inversionistas se comportan como si lo fueran.

El colapso de las divisas en esos dos países -que representan menos del 1 por ciento de la clase de activos por tamaño de mercado- ha repercutido en todo el mundo en desarrollo, dando peso a la noción de “contagio” que infecta a las naciones con altos déficits de cuenta corriente, una creciente deuda o una historial de despilfarro fiscal.

Y es verdad que una corriente subterránea de vulnerabilidades recorre los mercados emergentes: altas necesidades de refinanciación, dependencia de Estados Unidos para los ingresos de exportación, sensibilidad a los precios de los productos básicos y presiones políticas en contra de la prudencia fiscal son características de la clase de activos. Pero eso distrae a los inversionistas del panorama general: un dólar estadounidense más fuerte y el potencial para una prolongada guerra comercial siguen siendo los mayores riesgos para las perspectivas de los mercados emergentes.

Estas cuatro situaciones darían consuelo a quienes argumentan que Turquía y Argentina son casos extremos cuyos problemas probablemente solo tengan un impacto periférico en el destino de sus pares.

Dinámica de la inflación
Una economía sobrecalentada es la razón central de la inestabilidad en Turquía y Argentina. Ambos países tienen tasas de inflación de aproximadamente el 18 por ciento y el 31 por ciento, respectivamente, por lo que que requieren tasas de interés referenciales superiores a esos niveles.

En los mercados emergentes, sin embargo, la inflación en realidad está disminuyendo. El aumento del precio promedio está en un mínimo histórico del 2,8 por ciento pese a que las dos mayores economías emergentes, China e India, también están entre las naciones de más rápido crecimiento en el mundo.

Por lo tanto, hay pocas razones para considerar a los mercados emergentes de baja inflación con la misma inquietud que los inversionistas muestran hacia Turquía y Argentina.

Diferencial de crecimiento
Si bien los niveles de deuda han aumentado en la última década, el crecimiento económico está ayudando a las naciones en desarrollo a absorber mayores niveles de préstamos. La brecha entre el promedio de expansión real del producto interno bruto del grupo y los de Turquía y Argentina está aumentando. Eso podría actuar como un colchón contra la carga de la deuda al generar efectivo para pagar los pasivos.

Fortalezas comerciales
Mientras que el superávit de cuenta corriente de China se acerca a cero, y no se puede descartar que el país llegue a un déficit en un futuro próximo, el promedio total de los mercados emergentes sigue siendo positivo. Eso contrasta con Turquía y Argentina, donde los déficits de cuenta corriente se están profundizando.Si la guerra comercial del presidente Donald Trump contra China no lo hace reducir las importaciones a Estados Unidos, sino que solo reasigna la fuente de los bienes a naciones exportadoras más pequeñas de Asia, el equilibrio general de cuenta corriente de los mercados emergentes puede mantenerse.

Pares asiáticos
Las últimas semanas han sido testigos de la depreciación de la rupia de India, la rupia de Indonesia y el baht de Tailandia. Aun así, el ritmo de venta de las monedas asiáticas sigue siendo débil. Como resultado, un índice de divisas de Asia se está negociando en su nivel más alto desde febrero de 2016 en relación a una medida similar de monedas no asiáticas. Eso sugiere que Asia sigue siendo un bastión de fortaleza para los mercados emergentes.

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