Las elecciones presidenciales en Venezuela se encaminan hacia un final de fotografía

Omar Lugo

La campaña electoral para las elecciones presidenciales del próximo 7 de octubre en Venezuela está en su recta final, en un clima de suspenso creciente, mientras aumenta la posibilidad de un final cerrado en torno a dos candidatos y dos modelos políticos y económicos radicalmente confrontados.

En estos polarizados comicios, el presidente Hugo Chávez sigue como favorito en casi todas las encuestas, mientras su opositor, Henrique Capriles viene descontando terreno en el fragor de una campaña en la que ambos lados del país se juegan el todo por el todo.

Este será “el día D” en la lucha entre dos modelos políticos y económicos. Son dos formas antagónicas de ver y medir a la sociedad venezolana y su enorme riqueza en recursos naturales.

La polarización es tan marcada que, para algunos analistas independientes, ya no está claro cuál de los dos candidatos se impondrá. Es la única vez en 14 años que el político y militar Chávez tiene posibilidades reales de perder el empleo y el poder absoluto que tiene sobre los venezolanos.

Capriles, un ex diputado, ex alcalde y gobernador, es la cabeza visible de una coalición de partidos de centro, derecha e izquierda, escogido en unas inéditas elecciones primarias en febrero pasado, en un esfuerzo de la reunificada oposición por plantear una pelea real a Chávez.

“En cualquier caso, el escenario numérico se debate entre una situación cerrada o un triunfo holgado del presidente Chávez”, nos comentaba el experto Luis Vicente León, director de la firma Datanálisis, una de las consultoras más prestigiosas del país.

El último estudio de intención de voto de Datanálisis (agosto) mostraba una brecha de 13 puntos porcentuales a favor de Chávez. Pero también había un determinante 19% sobre el total de entrevistados de “no respondientes”.

“Ese grupo será determinante. Su comportamiento decidirá las elecciones en Venezuela”, afirmó León.

Las nuevas estrategias

Más allá de estas encuestas convertidas en otra arma de propaganda, hay en el público una percepción de que el panorama electoral se está moviendo y no todo se ha dicho. Mientras, ambos candidatos queman cartuchos intentando seducir electores más allá de su territorio natural: el radical Chávez ahora coqueteándole a los ricos y a la clase media, y Capriles intentando mejorar su conexión con los más pobres.

El mensaje oficial del chavismo es que todos los pobres están con su modelo “socialista” y que esta vasta mayoría lo prolongará en el poder.

Los problemas en las barriadas pobres que también serán determinantes el 7 de octubre, son los mismos que golpean a la clase media y media baja: altas tasas de criminalidad; impunidad, salarios que no alcanzan; poca disponibilidad de empleos bien remunerados y pésimos servicios públicos.

La gente lo que quiere es que “le resuelvan”, que le hable su lenguaje cotidiano y le importa poco el terma de las ideologías. En el fondo, los grandes problemas son económicos.

“El voto es muy racional. Si votan por Chávez es por los beneficios materiales que obtienen, con sus misiones. Y los que votan por Capriles es porque esperan mejorarlos”, explicaba el profesor Luis Salamanca, de la Universidad Central de Venezuela.

Las misiones son el nombre común de una docena de programas sociales que incluyen desde la oferta de casas y muebles a través de la Gran Misión Vivienda, hasta trabajos temporales y servicios asistenciales.

Han sido la clave de los últimos triunfos electorales de Chávez y lo serán en estos.

La encuestadora Datos concluyó a comienzos de este año que el 40% de la población recibe algún beneficio del gobierno a través de estas misiones, que por cierto se sustentan un alto nivel de endeudamiento público.

Los problemas económicos

A finales de 2011, Salamanca dirigió un estudio del Centro Gumilla, de los jesuitas, en barriadas pobres y encontraron que el empleo y la inflación están entre los principales problemas en los estratos D y E de la población.

“La situación de ese sector se ha movido entre la esperanza y la desesperanza. La frustración es mucha, se revela en ese 50 % de personas que dicen que el empleo es su principal problema”, señaló Salamanca.

Sobre ese escenario social la oposición busca transmitir la idea de que el venezolano no tiene por qué vivir tan precariamente en un país tan rico en recursos.

En cualquier caso hasta hoy no hay indicios claros de que alguno de los dos candidatos logrará arrasar en estos comicios, y quien gane querrá consolidar el poder en los meses y años siguientes.

Chávez, que busca completar al menos 20 años de mando absoluto -si su salud se lo permite- se dispondría a consolidar su proyecto estatista, con una serie de nuevas leyes que apuntan a quebrar grandes grupos económicos como el gigante de alimentos Polar, a través de una ley Antimonopolios.

También se dispone a consolidar su llamada Revolución Bolivariana y hacer irreversibles los cambios en el sistema político y económico, con iniciativas que, según sus propias palabras, buscan abolir el capitalismo y hasta las ganancias de las empresas.

Si ganara Capriles, por su parte, el propio Chávez ha dicho que el líder opositor se toparía con una Asamblea Nacional (Congreso) revolucionaria que no permitiría arriesgar los avances del actual

Pero cualquiera de los dos tendría que enfrentar una economía con fuertes desequilibrios, con un endeudamiento público que crece vorazmente, la tasa de inflación más alta de América Latina (sobre 20%), y un crecimiento económico que, según proyecciones privadas, caerá hasta en torno al 2% del PIB en 2013, menos de la mitad del 5% previsto para 2012 y lo peor, precios del petróleo en tendencia bajista en medio del enfriamiento de la economía global. El crudo aporta US$95 de cada US$100 por exportaciones que ingresan a Venezuela.

Las opiniones

Luis Salamanca
Profesor de la Universidad Central de Venezuela

“El voto es muy racional. Si votan por Chávez es por los beneficios materiales que obtienen, con sus misiones. Y los que votan por Capriles es porque esperan mejorarlos”.

Luis Vicente León
Director de la firma Datanálisis

“El escenario numérico se debate entre una situación cerrada o un triunfo holgado del presidente Chávez. El comportamiento de los ‘no respondientes’ decidirá las elecciones”.

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