Las mamás sostienen hasta una cuarta parte de la economía en América Latina
viernes, 8 de mayo de 2026
Un informe de la Cepal advirtió que el trabajo doméstico no remunerado, realizado por mujeres y madres, ya equivale entre 19% y 27% del PIB en varios países de América Latina
Las madres en América Latina cargan con una parte de la economía que casi nunca aparece en los salarios, en las cifras de empleo ni en los balances oficiales de los países. Cocinar, limpiar, cuidar hijos, atender adultos mayores, acompañar familiares enfermos y organizar el hogar sigue siendo una responsabilidad que recae principalmente sobre las mujeres. Y aunque ese trabajo no recibe pago, ya mueve una parte enorme de la economía regional.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Comisión Económica para América Latina y el Caribe, advirtió en su Panorama Social 2025 que, en los 24 países de la región donde se mide el uso del tiempo, las mujeres dedican tres veces más horas que los hombres al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado. En algunos países, incluso, las jornadas alcanzan hasta 75 horas semanales.
Millones de mujeres pasan buena parte de sus días trabajando dentro de sus hogares sin recibir salario y, muchas veces, sin posibilidades de acceder a empleos formales o a mejores ingresos. El impacto es tan grande que varios países comenzaron a medir cuánto vale económicamente ese trabajo invisible.
La Cepal explicó que, en los 10 países que ya hicieron ese cálculo, el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado equivale entre 19% y 27% del Producto Interno Bruto. Las labores que realizan millones de mujeres dentro de sus casas sostienen hasta una cuarta parte de la economía latinoamericana.
La cifra es comparable con algunos de los sectores productivos más importantes de la región. Sin embargo, sigue siendo un trabajo que no tiene salario, seguridad social ni reconocimiento económico formal.
Esto también tiene efectos directos sobre el crecimiento económico de los países. América Latina pierde hasta 30% de sus ingresos debido a la baja participación laboral femenina. Mientras millones de mujeres destinan gran parte de su tiempo al cuidado del hogar, menos logran entrar o mantenerse en el mercado laboral.
Los datos muestran una diferencia marcada entre hombres y mujeres. En 2024, apenas 51,8% de las mujeres participó en el mercado laboral en América Latina y el Caribe, frente a 74,9% de los hombres. La brecha se mantiene incluso en momentos en los que la pobreza monetaria regional viene disminuyendo.
El informe señala que la pobreza monetaria cayó a 25,5% en 2024, el nivel más bajo desde que existen registros comparables. Sin embargo, la reducción de la pobreza no se ha traducido en una mejora igual para las mujeres.
El índice de feminidad de la pobreza pasó de 105 en 2003 a 123 en 2024. Eso quiere decir que hoy hay, proporcionalmente, más mujeres pobres que hombres pobres en la región. La razón principal es que las mujeres tienen más dificultades para generar ingresos propios debido a la carga de cuidado que asumen dentro de los hogares.
La situación se hace todavía más evidente cuando hay hijos pequeños. La entidad muestra que, entre las mujeres de 25 a 29 años con niños o niñas, más de la mitad tiene como actividad principal el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado.
Muchas jóvenes dejan de estudiar, aplazan su entrada al mercado laboral o terminan aceptando trabajos informales y mal pagos porque necesitan quedarse en casa cuidando hijos o familiares. La diferencia frente a los hombres es amplia en todos los niveles de ingresos.
En los hogares más pobres, además, la carga suele ser mayor porque existen menos posibilidades de pagar servicios privados de cuidado o contratar apoyo doméstico. Allí, el trabajo no remunerado termina absorbiendo todavía más tiempo.
La Cepal también encontró que las mujeres siguen ganando menos dinero, incluso cuando participan en el mercado laboral. Por cada 100 unidades monetarias que reciben los hombres como ingreso laboral, las mujeres obtienen, en promedio, 76,7.
Las diferencias aumentan todavía más para mujeres indígenas y afrodescendientes. Según el informe, las mujeres indígenas reciben ingresos laborales 44% menores frente a otros grupos, mientras que las afrodescendientes reciben 10% menos.
El organismo advirtió que América Latina enfrenta una “crisis de cuidados”. La población envejece, cada vez hay más personas que requieren atención permanente y las familias tienen menos tiempo disponible para cuidar. A eso se suman los efectos económicos de la pandemia y las dificultades laborales, que aumentan la presión sobre los hogares.
A pesar de eso, gran parte de la responsabilidad sigue recayendo sobre las mujeres. La Cepal sostiene que el cuidado continúa siendo tratado como un asunto privado y familiar, cuando en realidad tiene un impacto económico enorme sobre toda la región.
El informe insiste en que el problema no se resolverá únicamente con crecimiento económico. La entidad plantea que los gobiernos necesitan construir sistemas públicos de cuidado que permitan distribuir mejor estas tareas entre el Estado, las empresas y las familias.
La desigualdad empieza desde edades tempranas. La Cepal encontró que muchas adolescentes y jóvenes quedan fuera del sistema educativo y del empleo remunerado porque deben encargarse del trabajo doméstico y del cuidado de familiares. En algunos casos, las mujeres jóvenes dedican hasta 75 horas semanales a estas tareas.
Aunque América Latina logró reducir la pobreza después de la pandemia, el informe muestra que buena parte de esa recuperación sigue dependiendo de millones de horas de trabajo femenino no remunerado. Son tareas esenciales para el funcionamiento de los hogares y de la economía.
Cabe resaltar que, mientras las mamás sostienen una parte clave de la economía regional, muchas siguen teniendo menores ingresos, menos acceso al empleo formal y mayores riesgos de pobreza.
La gran mayoría de las mujeres con tres hijos quedan fuera del empleo formal
Existe una clara correlación entre la maternidad y una mayor probabilidad de caer en el trabajo informal. Así lo reveló el Consejo Privado de Competitividad, que advirtió que el mercado laboral no se adapta a la realidad de las mujeres. De acuerdo con datos del centro de pensamiento, 79,4% de las madres con más de tres hijos menores de 14 años se encuentran en la informalidad. Esta sigue siendo alarmante. Las mujeres con un solo hijo enfrentan una informalidad de 51,1%, mientras que con dos hijos la tasa es de 57,7%.