Las propuestas electorales en Perú que le preocupan al Bank of America
martes, 2 de junio de 2026
Alexander Müller, economista jefe para la Región Andina del Bofa, analiza el panorama económico del país, a puertas de su balotaje
Gestión - Lima
Desde el Bank of American, Bofa, resaltaron que, pese al contexto de las elecciones, los “indicadores duros” de la economía nacional continúan creciendo, evidenciando la fortaleza del Perú. Sin embargo, en el campo de las finanzas públicas, el gasto corriente, por el pago de personal, se posiciona como peligroso y “pegajoso”.
A menos de dos semanas para que el país decida en las urnas entre Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), Alexander Müller, economista jefe para la Región Andina del BofA, indicó cuáles son las propuestas más “preocupantes” con vista a afectar el dinamismo económico. Una Asamblea Constituyente continúa como “alerta”.
Panorama económico general
Desde el Bofa estimaron un crecimiento de 3,8% para este año. Con lo ocurrido en los últimos meses, ¿se mantiene?
Revisamos nuestro estimado a 3,5% luego del recrudecimiento de la guerra en Irán. Pero el resultado del primer trimestre es positivo (3,5%), pese a los factores adversos, como la crisis del gas natural.
Entre enero y marzo, la demanda interna creció más de 6%, la inversión privada a doble dígito y la inversión minera más de 40%. Eso es impresionante porque cuando hay escenarios de incertidumbre política se debilita la inversión. Hay un precio para todo y hoy los retornos de la minería, los precios altos, justifican digerir el riesgo electoral.
Tenían mapeado tres factores como riesgos para el año: ¿se mantienen?
Sí. El conflicto de Irán da visos de que puede terminar. Si sucede, el apetito por mercados emergentes, incluyendo al Perú, va a reaparecer. Sobre el fenómeno de El Niño, si bien el escenario base es de uno moderado, el panorama todavía no está claro. El tercero era las elecciones.
La última encuesta de expectativas empresariales del Banco Central de Reserva del Perú, Bcrp, marcó que la proyección sobre la economía a tres meses cayó, por primera vez en dos años, a terreno pesimista, pero el resto de los indicadores se mantienen optimistas. ¿Es marginal la incertidumbre electoral?
Hay un nexo entre las respuestas negativas en la encuesta con lo que sucedió en la primera vuelta electoral. Es innegable. Pero, para que se contamine la inversión privada requiere que se sostenga por varios meses más. De hecho, los datos duros de la economía, el empleo, las importaciones de bienes de capital, la recaudación de impuestos, el crédito, la demanda de cemento, crecen fuertísimo. Siguen mostrando fortaleza.
Con la última información que tenemos debate electoral de técnicos, las chances de que eso pase [se contamine la inversión privada se están reduciendo.
Marzo también fue un mes complicado para las finanzas públicas a causa de la aprobación de leyes del Congreso de la República con fuerte gasto. ¿Cómo observa la entrega de estas cuentas al nuevo Gobierno?
Si se mira el resultado de manera superficial, va a ser uno bueno porque tenemos todo el boom de los precios de los minerales. Además, el déficit fiscal ya está en 1,9% del PBI y creo que se va a cumplirla la meta del 2026, el “techo” para este año es 1,8% del PBI.
Pero, ya con un análisis a detalle, el resultado es engañoso porque responde a ingresos extraordinarios. Hay factores que están ayudando: altos precios de minerales, desfase por el pago del Impuesto a la Renta, cobro a servicios digitales, a apuestas deportivas, etcétera.
Sin embargo, por el lado del gasto, el corriente está creciendo fuertemente, sobre todo los salarios públicos. Eso es peligroso porque es un gasto “pegajoso”. Si empieza a subir, es difícil pararlo.
Es como una “bola de nieve” porque se aumentan varios gastos referidos a personal del Estado: la pensión de policías y militares...
Me llamó mucho la atención que se “resucite” el esquema de “cédula viva”. La última vez que el Perú tuvo un programa con el Fondo Monetario Internacional, FMI, se nos pidió eliminarla. Cuando el FMI realiza programas con países, pide corregir las peores políticas y, en Perú, era esta. Sorprende porque había un gran consenso de que era algo malo y ahora se ha “resucitado”.