Hacienda

Las razones detrás de los soldados colombianos combatiendo conflictos extranjeros

Reuters

Pensiones militares bajas, la falta de una política integral de reinserción civil y la atractiva oferta de sueldos más altos son algunos de los factores encontrados en un análisis de The Economist

Evelyn Acevedo Rueda

De acuerdo con un análisis de The Economist, se estima que hay al menos 10.000 colombianos involucrados en conflictos en el exterior. Solo desde la invasión rusa en 2022, al menos 3.000 han pasado por Ucrania combatiendo para ambos bandos.

Pero, gran parte de su reclutamiento es informal y enfrentan una alta tasa de mortalidad así como una desprotección por los riesgos que corren en un país que no es el propio, encontró The Economist.

Colombia posee el segundo ejercito más grande de Suramérica, después de Brasil, con más de 260.000 soldados activos. Además, una gran parte de los soldados entrenados durante los conflictos más intensos de la historia colombiana se están retirando, lo que le abre el paso a un flujo constante de nuevos ingresos.

¿Por qué están migrando, entonces, tantos soldados colombianos al extranjero?

Inicialmente, las pensiones militares en Colombia son bajas: rondan los US$400 mensuales, mientras que pocos empleos en la vida civil valoran sus habilidades militares. También existe poco o nulo apoyo estatal en la transición a la vida civil, cuando debería existir una política integral que permita a los soldados que se retiran mantener condiciones básicas como la vivienda y la salud.

En ese sentido, también impacta la relación tensa de las FF.AA. con el actual gobierno Petro: desde que asumió el cargo en 2022, más de 13.000 soldados han abandonado las filas militares.

El perfil experimentado de los veteranos colombianos en la lucha contra los grupos armados insurgentes como las Farc, así como su familiaridad con el armamento y sistemas de la Otan los hacen atractivos en un mercado con alta demanda por mercenarios que combatan las guerras que se están llevando a cabo en el mundo.

Así, también son considerados como una ventaja competitiva ya que son más "económicos" (o exigen menos) y pueden ser desplegados rápidamente.

Sin embargo, el reclutamiento es engañoso. Se realiza a través de redes sociales como Tik Tok y utilizan promesas salariales exageradas para atraer a los soldados veteranos. El proceso a menudo es manejado por redes de tráfico de personas y en caso de muerte, la repatriación de cuerpos es extremadamente difícil y llena de burocracia. Las familias quedan desprotegidas y pocas veces reciben indemnización.

Ahora bien, el impacto geopolítico y de seguridad de este fenómeno es preocupante. Los exsoldados colombianos han estado involucrados en incidentes graves como el asesinato del presidente de Haití en 2021 así como en la guerra civil de Sudán, en la que Estados Unidos impuso sanciones a una red de reclutamiento.

Asimismo, existe una preocupación latente de que los combatientes que pelearon en el exterior regresen al país con nuevas habilidades bélicas que pueden ser empleadas más adelante por bandas criminales dentro de Colombia.

Recientemente, Colombia ratificó la convención antimercenarios de las Naciones Unidas, que contempla normas internacionales que criminalizan a quienes reclutan, financian o entrenan mercenarios. No obstante, The Economist señala que esto probablemente tendrá poco impacto debido a que la mayoría de los países que contratan mercenarios no han firmado la convención.

Además, la mayor parte del tráfico se realiza a través de empresas privadas que se describen sus funciones como "entrenamientos en seguridad" y que evitan la etiqueta de mercenarios.

Para los expertos citados en el análisis de The Economist, la única solución viable para frenar este flujo es implementar una política de veteranos robusta que ofrezca alternativas económicas y laborales dignas dentro de Colombia.

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