Las sanciones a Irán por parte de EE.UU. ponen en juego a 800.000 barriles de petróleo

Reuters

La reintroducción del embargo de EE.UU. a Irán podría incrementar el déficit en el mercado de petróleo, aunque Arabia Saudí maniobra para ocupar su hueco.

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El precio del petróleo escaló ayer un 3%, hasta los 77 dólares por barril. Este avance supone un paso más en la escalada del 23% que el crudo acumula en los últimos tres meses. A la fuerte presión alcista derivada de las restricciones de la producción en la Opep y Rusia se sumó este martes la reintroducción del embargo a las exportaciones de petróleo iraníes por parte de Estados Unidos.

Esto ha elevado el temor a que el país, que actualmente produce 3,8 millones de barriles al día, vuelva a la situación previa al levantamiento de las sanciones, cuando bombeaba 3 millones de barriles. Aunque el resto de los países (Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania) han mostrado su voluntad de mantenerse dentro del acuerdo, debilitando la eficacia de la retirada de la primera potencia mundial, hay 800.000 barriles al día en juego.

Esta cifra, que podía parecer relativamente baja hace unos años, se ha vuelto determinante en un momento en el que la demanda global supera en 700.000 barriles al día a la oferta. Esto se debe al fuerte recorte de producción por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) y Rusia, junto con el fuerte desplome del bombeo en Venezuela por la falta de inversiones.

Todo ello ha provocado un fuerte déficit en el mercado, a pesar del récord de producción en Estados Unidos por el auge del fracking y de la mejora de la actividad en países como Libia o Nigeria, que se habían visto muy golpeados por sus guerras civiles. Con todo ello, desde la segunda mitad de 2016, el volumen global de inventarios se ha reducido en cerca de 300 millones de barriles, lo que amplifica los efectos en el mercado de las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo.

La subida de los precios del petróleo ha tenido lugar incluso después de que Arabia Saudí se comprometiera a apoyar la estabilidad del mercado petrolero y a compensar una posible reducción del suministro de crudo por parte de Irán, algo que podría lograr fácilmente con su capacidad ociosa de más de un millón de barriles diarios.

“El Reino trabajará con los principales productores y consumidores dentro y fuera de la Opep para reducir los efectos de la escasez de suministros”, afirmó en un comunicado el Ministerio de Energía e Industria. Riad trataría así de moderar los precios, para evitar que su subida estimule la inversión en nuevos proyectos por parte de las petroleras y que el resto de los países ganen cuota de mercado a su costa.

Opep y Rusia
Sin embargo, estas declaraciones pueden romper la baraja en el pacto suscrito entre la Opep, Rusia y otros grandes productores de petróleo ya que si Arabia Saudí, que suma una tercera parte del recorte, decide abandonarlo unilaterlamente, el resto de los países no tienen suficiente capacidad para mantener unos precios elevados por su cuenta.

Además, varios de ellos habían empezado a manifestar su temor a que la subida de los precios diera alas a inversiones a otros países, como está sucediendo con la perforación hidráulica en EEUU. Todo ello abre la puerta a una ruptura prematura del acuerdo entre los grandes productores en la próxima reunión de junio.

Sin embargo, también existe la posibilidad de que Arabia Saudí no trate de ganar cuota de mercado, sino que le baste con que alguien ocupe el espacio de Irán, su tradicional rival. En este caso, Riad podría actuar de forma conjunta con países como Rusia o Emiratos Árabes Unidos, con los que trabaja estrechamente, y sin comprometer el objetivo global de los países firmantes del acuerdo.

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