“Los procesos de migración de EE.UU. se harían en Colombia”: Kevin Whitaker

Embajada de EE.UU.

Ambos gobiernos trabajan para que se otorgue la figura del Preclearance Facility

Sebastián Montes - smontes@larepublica.com.co

Kevin Whitaker conoce como pocos diplomáticos a Colombia. El embajador de Estados Unidos lleva cuatro años en el país, una nación que no le ha sido indiferente porque antes de presidir a la delegación norteamericana, era Subsecretario de Estado adjunto para Suramérica. Whitaker, quien está a la espera de que el Congreso de Estados Unidos acepte que Joseph Macmanus sea su reemplazo, habló con LR sobre las relaciones entre ambos países.

Más allá de la visión del gobierno de Donald Trump sobre el aumento de los cultivos ilícitos, Whitaker se centró en los vínculos comerciales entre ambas economías y reveló que trabajan para que el próximo año Colombia sea escogida para tener la figura de “Pre Clearance facility”, que le permitirá a los turistas realizar en suelo colombiano los procesos de migración que se hacen en Estados Unidos y aterrizar en ese país como si llegaran de un vuelo doméstico.

¿Cuáles serán los temas que tratarán los presidentes Iván Duque y Donald Trump cuando visite a Colombia?

El hecho es que tenemos un gran interés en trabajar con la administración del presidente Duque en varios elementos como la coca, la cocaína y el crimen organizado, temas de mucha importancia. El hecho es que tenemos más coca que nunca. En nuestra experiencia, si hay más coca, hay más cocaína, y si hay más cocaína, hay más problemas de seguridad y salud pública tanto en Colombia como en EE.UU. Otro tema importante para nosotros es Venezuela y la administración está enfocada en buscar una solución rápida y democrática a los problemas que se están experimentando.

¿Cómo ha mejorado el proceso de entrega de visas en Colombia y cómo funciona el programa Global Entry?

He trabajado mucho en Global Entry. Fue uno de mis enfoques y se logró al llegar al país. Hay alrededor de 1.000 colombianos que se han registrado. Espero que hayan muchos más que puedan entrar, pues es bueno para los colombianos que viajen con frecuencia y su costo llega a US$140 por cinco años. Otra cosa que estamos revisando, pero que tomará tiempo, es el Preclearance Facility. Lo que hacemos en él es que se pasa a través de migración y aduanas estadounidenses en el país y al llegar a Estados Unidos es como si fuera un vuelo doméstico.

¿Esto tendría un costo adicional?

Para esto hay que sacar la visa previamente y no hay costo adicional para el viajero. Estamos trabajando con la Cancillería y Migración Colombia, y logramos algo en la administración de Santos. Ojalá se logre en 2019.

En las relaciones económicas entre ambos países se destaca el tratado de libre comercio. ¿Hay temas pendientes por aplicar de lo que se acordó?

Está el tema de la chatarrización, que ha sido objeto de discusión desde mi llegada hace cuatro años. Nosotros seguiremos insistiendo en un mercado abierto para los camiones pesados, que es lo que existe en el acuerdo. Eso también formaba parte de la decisión de mi gobierno sobre el ingreso de Colombia a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). El comercio bilateral es de casi US$27.000 millones, está balanceado y las exportaciones e importaciones son más o menos iguales entre ambas naciones.

Además, es un mercado excelente para los productos de otros lugares. Hemos visto un incremento muy grande en exportaciones agrícolas al país, y estamos muy abiertos también a la posibilidad de exportaciones de Colombia a EE.UU. Desde la entrada del TLC, hay 700 empresas nuevas que han entrado al mercado de EE.UU., entonces estamos buscando un escenario donde ambos ganemos.

LOS CONTRASTES

  • Jorge RestrepoProfesor de Economía de la Universidad Javeriana

    “Los aranceles al acero y aluminio son un asunto que debe ser resuelto para normalizar las relaciones entre ambas naciones”.


  • Rafael PiñerosProfesor de la Universidad Externado de Colombia

    “El Gobierno colombiano buscó poner en Washington a personas que generen confianza en la lucha contra las drogas y el crimen”.

¿Cómo van las negociaciones para quitar los aranceles al acero y aluminio?

El 8 de marzo, el presidente Trump aumentó aranceles de 25% en acero y 10% en aluminio para proteger a la industria nacional. Entendemos que afecta la industria colombiana, que en términos económicos es de alrededor US$30 millones en intercambios internacionales.

Cualquier país que esté dispuesto a entrar en discusiones con nosotros debe saber que estamos abiertos a hablar, entonces la decisión del presidente es bastante clara. Hemos trabajado con Santos y ahora con el presidente Duque, y ellos formularán sus argumentos, que son bienvenidos. El Ministro de Comercio, la Ministra de Transporte y el Canciller estarán en Washington, y supongo que se mencionará.

¿Cómo está la balanza comercial entre Colombia y EE.UU.?

Hay un antes y un después del TLC. Antes del tratado hubo un déficit estructural del lado de EE.UU., y es que importábamos mucho más de Colombia de lo que exportábamos. Ahora, una de las cosas que hizo el TLC fue abrir el mercado de Colombia a EE.UU. Estamos balanceados y supongo que esa será la condición de aquí en adelante. También hay espacio para que crezcan las exportaciones de Colombia a Estados Unidos.

Por ejemplo, lo que logramos con el aguacate hass es notable, pues recibir la aprobación de parte del Departamento de Agricultura de EE.UU. es un proceso que toma tiempo. Además, el mercado es enorme en EE.UU., pues cuando se exporta se vende fácilmente. También está la posibilidad del turismo, y Colombia es un país muy interesante para los turistas norteamericanos. Los colombianos también están buscando la posibilidad de exportar carne de res y eso se ha trancado por la fiebre aftosa.

¿Qué obstáculos ven los inversionistas estadounidenses para invertir en Colombia y qué se debe mejorar?

Muchos empresarios hablan de los impuestos y dicen que son los más altos de la región. Eso resulta ser un factor de competitividad para Colombia en comparación con los demás países de la región. Los empresarios están interesados en la habilidad de acceder al mercado y mantener sus ganancias lo más alto posible. A la hora de atraer inversión, los impuestos altos le restan atractivo a Colombia para los negocios y ese es precisamente el argumento que me hacen. Otro factor, concretamente en el sector de hidrocarburos, tiene que ver con las licencias necesarias para operar y es un proceso muy demorado. Los empresarios saben que no es un factor necesariamente del Gobierno, sino que es la protesta social y la necesidad de buscar cómo funcionar en Colombia.

¿Hay posibilidades de que emitan sanciones contra el petróleo venezolano?

El presidente Trump y la administración han hablado muy claro y se buscan cambios rápidos y democráticos. El colapso y el desmoronamiento del régimen del presidente Maduro han causado muchos problemas, y hoy tenemos alrededor de un millón de venezolanos en Colombia, de los cuales algunos son colombianos regresando al país. Eso es un peso muy grande en el presupuesto de Colombia. Trabajamos para ayudar en lo que podemos, y hemos contribuido con US$60 millones para ayudar con esta situación, además de aportar en materia de educación y salud. Incluso vamos a tener el barco hospital Comfort, y si podemos ayudar a venezolanos, lo haremos.

La coca está en sus máximos históricos

El embajador destacó que en 2010 se dio la cifra más baja de hectáreas de coca en tiempos modernos. “Desde entonces, hemos visto un regreso a los peores momentos del pasado, incluso más allá de eso. Es la cantidad de coca más grande en la historia del país”. Whitaker resaltó el regreso del uso del glifosato para combatir a estos cultivos y dijo que en su momento las Farc empujaron a la gente a sembrar la coca para luego recibir los estímulos para la sustitución de cultivo que traía el acuerdo de paz.

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