Los retos económicos que asumirá Miguel Díaz-Canel como presidente de Cuba

La unificación de la moneda y mayor inversión extranjera estarán en la agenda

Laura Lucía Becerra Elejalde - lbecerra@larepublica.com.co

Seis décadas de gobierno en Cuba, bajo el apellido Castro, culminaron ayer cuando Miguel Díaz-Canel juró como el nuevo presidente de la isla ante la Asamblea Nacional en una sesión de dos días.

Díaz-Canel, quien fue escogido con el respaldo de 603 de los 604 diputados que estuvieron presentes en la votación del Parlamento del miércoles, recibe al país en medio de una serie de cambios en materia económica, política y comercial que Raúl Castro venía impulsando desde que asumió el cargo de Presidente del Consejo de Estado y de Ministros de la República de Cuba en 2008.

La atracción de más capital foráneo, aspecto que Castro promovió por medio de una nueva ley de inversión extranjera y una política más flexible frente a las empresas privadas seguirá siendo uno de los retos más importantes que tiene Díaz-Canel.

“Cuando cayó la Unión Soviética, Cuba se convirtió en un país muy dependiente de la inversión extranjera, el sistema productivo cubano se hundió a principios de los 90, pues la Unión Soviética compraba todo el azúcar de Cuba a un precio mayor del mercado. Ahora se espera ver cómo pueden llegar nuevos capitales. Tal vez sea el punto más importante”, explicó Mauricio Jaramillo, profesor de relaciones internaciones internacionales de la Universidad del Rosario.

Frente a la unificación de las dos monedas que circulan en Cuba, el peso cubano (CUP) y el peso cubano convertible (CUC), los analistas consideran que es una posibilidad poco viable. “La unificación de la moneda me parece difícil, hay un gran reto en política monetaria en Cuba, y el país debe entonces decidir si quiere volver a la época antes de los 90 donde se prohibía la circulación del dólar”, explicó Jaramillo, quien considera que esta medida podría tener un impacto negativo en el turismo, pues varios empleos en la isla dependen de ello.

Con él coincidió Rafael Piñeros, coordinador del área de relaciones internacionales de la facultad de gobierno de la Universidad Externado, quien considera que “tendrían que incrementarse los salarios locales con la intención de que el habitante cubano promedio pueda adquirir bienes en CUP”.

El tercer punto que deberá trabajar el nuevo mandatario cubano es la relación con Estados Unidos. Precisamente ayer, la Casa Blanca emitió un comunicado indicando que no creen que el cambio de Gobierno vaya a tener mayores libertades bajo un nuevo liderazgo de Cuba y anunció que no tiene intenciones de relajar su política hacia la isla.

Para Piñeros, la política exterior de ambos países puede tener ciertos factores de incertidumbre. El académico asegura que existen presiones en diferentes sentidos de ‘lobbys’ empresariales en el país, por lo que considera que aún falta esperar a ver cómo evolucionan las relaciones.

Por otro lado, el analista considera que la integración del país con la región es algo que se debe tener presente, a pesar de la tensión que ha existido históricamente en la relación con Estados Unidos.
“Creo que no se mira el rol de Cuba frente a América Latina, porque EE.UU. tiene una relación en la que Cuba entra a ser uno más, no es el foco más importante para ellos en la región”, sostuvo Piñeros.

LOS CONTRASTES

  • Mauricio JaramilloProfesor de relaciones internacionales de la universidad del Rosario

    “Lo que más cambió en el sistema cubano en la década de los 90 fue el sistema económico, pero donde mayor continuidad va a haber es en el sistema político”.

Los últimos dos retos que tiene Díaz-Canel se relacionan con el legado político de Castro. El ahora exmandatario anunció la creación de una nueva Constitución que se pondría a consideración del Parlamento y en caso de ser aprobada sería sometida a un referéndum, sin embargo, aclaró que esto no afectaría la soberanía del Partido Comunista.

Así mismo, las reformas que ya venía impulsando el exmandatario son un punto sobre el cual el nuevo presidente debe seguir trabajando. “Yo creo que lo que más cambió en el sistema cubano en la década de los 90 fue el sistema económico, pero donde mayor continuidad va a haber es en el sistema político, es difícil que haya cambios”, aseguró Jaramillo.

Castro intentó implementar un plan de más de 300 reformas, respetando la premisa de la prohibición de la acumulación de riqueza y propiedad privada, aunque con un aire renovado frente a las políticas de Fidel Castro, con una apertura de puertas a la pequeña empresa y a ingresos adicionales a los estatales.

Acceso al internet, otra preocupación
Para los analistas, otro punto importante es el acceso de los cubanos a nuevas tecnologías y al internet. A cifras de 2016, existían en la isla 103 computadores por cada 1.000 cubanos. Esto podría representar una presión para el nuevo mandatario, pues según explicó Jaramillo, el acceso a estos servicios es algo que preocupa particularmente a los jóvenes. Para el internacionalista, algunos segmentos tradicionales, como los miembros más radicales del Partido Comunista, podrían mostrarse adversos a esta posibilidad de apertura tecnológica.

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