Los riesgos que enfrentan los bonos soberanos de Latinoamérica en 2026 según Fitch
martes, 24 de febrero de 2026
Un grupo de 10 países de la región mantiene una calificación crediticia estable, mientras que Chile es el único en categoría A
Las tensiones geopolíticas, la desaceleración económica de EE.UU. y China y la volatilidad en las condiciones de financiamiento internacional son los riesgos más relevantes para los bonos soberanos latinoamericanos en 2026 para la calificadora de riesgo Fitch Ratings.
Por un lado, las tensiones geopolíticas aún siguen siendo un factor primordial de vulnerabilidad para las calificaciones soberanas. Aunque sucedan lejos de América Latina, pueden alterar la trayectoria de estabilidad y afectar negativamente el contexto internacional del que dependen estos países.
Fitch resalta la alta vulnerabilidad de la región a los factores externos, ya que depende críticamente de la salud económica de solo dos actores: Estados Unidos y China.
Así, las expectativas de crecimiento de las dos principales economías en el mundo inciden en la calificación. Por ejemplo, Estados Unidos tuvo una ralentización durante el último trimestre del año pasado por el cierre del Gobierno y la moderación del gasto de los consumidores. China también tuvo una pérdida de impulso en su crecimiento, aunque alcanzó la meta de 5% de aumento en el PIB.
Otro riesgo crítico es la posibilidad de enfrentar condiciones de financiamiento externo más volátiles por los cambios en las tasas de interés de los bancos centrales en el mundo,como la Reserva Federal de EE.UU. “Las economías más grandes, con desequilibrios fiscales significativos, permanecen expuestas a cambios en la percepción global de riesgo”, sostuvo Fitch.
A nivel interno, la desactualización en las políticas monetarias así como la polarización política en las próximas elecciones de la región reducen el margen de maniobra para impulsar reformas estructurales necesarias para ordenar las cuentas públicas y atraer inversión a los países.
En ese sentido, destaca el estancamiento fiscal estructural de muchos países latinoamericanos. Al seguir generando superávits primarios, las naciones carecen de los recursos necesarios para estabilizar sus cargas de deuda, lo que termina en déficits más amplios y una deuda pública en aumento. Ahí entra el calendario electoral a reforzar la situación, debido a que bloquea los esfuerzos legislativos que ordenarían las cuentas públicas.
Otro dato relevante que tuvo en cuenta la agencia de calificación Fitch es la incertidumbre frente a la revisión del acuerdo T-Mec entre México, Canadá y Estados Unidos,prevista para este año. Los países esperaban que el proceso fuera rutinario, sin embargo, Trump ha exigido concesiones comerciales adicionales a sus dos socios y ha presionado en temas como la migración, el narcotráfico y la defensa. Además, está el cuestionamiento del gobierno estadounidense por las relaciones que tienen los países de la región con China, que refuerza las tensiones existentes.
Mientras tanto, Chile (A-), Perú (BBB), Uruguay (BBB) y México (BBB-) son el pequeño grupo de países en la región que logra mantener sus calificaciones de grado de inversión.