Los venezolanos que dejan su país podrían lamentar la nueva ley que impulsará Chile

Gran parte de esos trámites para los venezolanos ahora se transferirán al consulado chileno en Caracas

Bloomberg

El acto de solidaridad regional de Chile, que otorga a los venezolanos que huyen del colapso económico de su país una visa especial, puede no ser todo lo que parece a primera vista.

En virtud de una serie de decretos anunciados el lunes, Chile proporcionará a los venezolanos una visa llamada elocuentemente de “responsabilidad democrática” que les permitirá vivir y trabajar en el país durante un año. Esa visa es renovable y puede convertirse en permanente.

“Esta decisión es un anuncio muy positivo para los miles de venezolanos que huyen del país”, dijo el legislador venezolano Carlos Valero. “Esperamos que el resto de la región se una a ellos”.

No obstante, la complejidad está en los detalles. Los venezolanos deben solicitar la visa en los consulados chilenos en Venezuela, con su pasaporte. Muchos venezolanos no tienen pasaporte y tendrían que pagar a operadores cientos de dólares para obtener uno. Además, según un sitio web del Departamento de Extranjería y Migración, solo un consulado chileno en Venezuela puede tramitar visas y está en Caracas. En la actualidad, los venezolanos pueden usar sus documentos de identidad para venir a Chile, aunque necesitan un pasaporte para obtener una visa de trabajo.

“La realidad para muchos venezolanos es que no pueden acceder a un pasaporte”, dijo Geoff Ramsey, subdirector para Venezuela de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés). “Hay tantos cuellos de botella en el proceso y es muy costoso”. El costo de un pasaporte está muy lejos de lo que la mayoría de los venezolanos pueden pagar, teniendo en cuenta que el salario mínimo ahora está por debajo de US$4 al mes si se utiliza la tasa de cambio del mercado negro.

El problema para Chile es la magnitud enorme del éxodo. Venezuela, un país de 32 millones de personas, ha presenciado un colapso del nivel de vida y millones de personas están tratando de abandonar el país.

Chile, que tiene una población de 18 millones, era el cuarto mayor receptor de venezolanos el año pasado después de Colombia, Estados Unidos y España, y más de 100.000 llegaron con visas de turistas. Muchos encontraron trabajo y pasaron por el largo proceso de obtener un permiso de trabajo. Todos los días, cientos hacen fila por cuadras y durante horas en la oficina de inmigración.

Gran parte de esos trámites para los venezolanos ahora se transferirán al consulado chileno en Caracas, que solo cuenta con ocho empleados, y que, según un periódico chileno, podría no obtener mucha ayuda, al menos al principio.

“La idea es que la capacidad técnica que tenemos hoy en nuestros consulados pueda satisfacer la demanda”, dijo el martes el ministro del Interior, Rodrigo Ubilla. Si la demanda termina siendo demasiado, el Gobierno va a contratar más funcionarios, dijo.

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