Lula da Silva y Flávio Bolsonaro llegan a las urnas con una carrera voto a voto
sábado, 3 de octubre de 2026
Brasil votará este 4 de octubre en medio de fuerte polarización, con la movilización de las bases y participación electoral como factores clave
En la recta final de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, programada para este 4 de octubre de 2026, el panorama electoral muestra una contienda fuertemente polarizada. El actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro llegan a las urnas con ventajas estrechas y escenarios de empate técnico para una eventual segunda vuelta, según los sondeos del país.
Esta última etapa de la campaña ha estado marcada por una fuerte confrontación, con ataques entre ambos bandos, la difusión de noticias falsas y señalamientos relacionados con presuntos actos de corrupción que han alimentado la disputa política. La comparación de los sondeos sugiere que ninguno de los candidatos tiene asegurada la mayoría absoluta de los votos válidos necesaria para ganar en primera vuelta. De confirmarse ese escenario, la Presidencia se definiría en una segunda ronda el próximo 25 de octubre.
El estudio de AtlasIntel, realizado para Bloomberg News entre el 23 y el 28 de septiembre con 5.005 personas, evidencia lo ajustado de la carrera. Para la primera vuelta, el mandatario de izquierda, Lula da Silva, registra 45,3% de intención de voto, frente a 42,2% del candidato conservador, Flávio Bolsonaro, una diferencia de 3,1 puntos porcentuales. Sin embargo, el dato más revelador de esta medición, que cuenta con un margen de error de un punto porcentual para más o para menos, es el escenario de segunda vuelta: un empate técnico, con Bolsonaro en 47,7%, frente a 47,6% de Lula da Silva.
Esta tendencia al equilibrio también aparece en otros sondeos, en los que la ventaja inicial del presidente se reduce ante una eventual segunda vuelta. Las mediciones reflejan una disputa abierta entre los dos principales candidatos, aunque difieren en sus porcentajes de apoyo y en las distancias registradas.
La encuesta del Instituto Nexus, encargada por el banco BTG Pactual y realizada entre el 25 y el 27 de septiembre con 2.000 electores, otorga a Lula 42% de intención de voto, frente a 37% de Bolsonaro en la primera ronda. Aunque el presidente amplió su ventaja a cinco puntos porcentuales, el escenario de segunda vuelta muestra una diferencia de apenas dos puntos: 46% frente a 44%, compatible con un empate técnico al considerar el margen de error de dos puntos porcentuales.
En una línea similar, Quaest, en su encuesta divulgada el 28 de septiembre, sitúa a Lula con 39% y a Bolsonaro con 34% en primera vuelta. El presidente subió dos puntos frente a la medición anterior y el senador, uno. Para la segunda ronda, la encuestadora registra un empate exacto, con 42% para cada candidato.
Por su parte, Datafolha, en su reporte publicado el 25 de septiembre, ubica al líder del Partido de los Trabajadores, Lula da Silva, con 40%, frente a 36% del senador Flávio Bolsonaro. En una eventual segunda vuelta, muestra una ventaja de apenas dos puntos para el mandatario: 47% contra 45%.
En conjunto, estos sondeos reflejan que la mayor economía de América Latina llega a las urnas con las preferencias concentradas en dos candidatos. La proporción de indecisos alcanza 2% en la encuesta de Nexus y 5% en la de Quaest, aunque estos resultados corresponden a mediciones con metodologías distintas.
Los demás aspirantes permanecen lejos de los líderes. En Nexus, Augusto Cury y Ronaldo Caiado registran 5% cada uno, mientras Renan Santos alcanza 4%; este último obtiene 5,2% en AtlasIntel.
Los mercados también se juegan su futuro
Las elecciones de Brasil también pondrán a prueba la confianza de los inversionistas. Más allá de quién gane entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, los mercados observarán cómo el próximo gobierno manejará el gasto y la deuda pública, que alcanza 82,5% del PIB, según UBS. Un plan económico creíble podría fortalecer el real y facilitar nuevas bajas de las tasas de interés, con efectos sobre los bonos y las acciones. También será clave la composición del Congreso, pues de ella dependerá la capacidad del ganador para sacar adelante sus propuestas económicas.