Más de 10.000 personas con VIH en Panamá siguen sin acceso a tratamiento médico
lunes, 15 de diciembre de 2025
Desde el sector salud se ha señalado la necesidad de fortalecer los programas de atención integral, garantizar el abastecimiento constante de antirretrovirales y mejorar los sistemas de seguimiento
Santiago Arrieta
En Panamá, más de 10.000 personas diagnosticadas con VIH no están recibiendo actualmente tratamiento antirretroviral, una situación que mantiene en alerta a las autoridades de salud y a organizaciones vinculadas a la atención de esta enfermedad. La falta de acceso sostenido a medicamentos y a seguimiento médico oportuno continúa siendo uno de los principales desafíos del sistema sanitario en el país.
De acuerdo con datos oficiales, aunque el número de diagnósticos ha aumentado gracias a una mayor capacidad de detección, una proporción significativa de pacientes no logra incorporarse o mantenerse dentro del sistema de atención, lo que eleva el riesgo de complicaciones de salud y de transmisión del virus. Especialistas advierten que el tratamiento no solo mejora la calidad y esperanza de vida de las personas con VIH, sino que también es clave para reducir nuevos contagios.
Las brechas en la atención están relacionadas con problemas estructurales, como la discontinuidad en el suministro de medicamentos, dificultades administrativas, barreras geográficas y factores sociales que afectan la adherencia al tratamiento. A esto se suma el estigma que todavía rodea al VIH, lo que lleva a que algunas personas eviten buscar atención médica de manera regular.
Desde el sector salud se ha señalado la necesidad de fortalecer los programas de atención integral, garantizar el abastecimiento constante de antirretrovirales y mejorar los sistemas de seguimiento a los pacientes diagnosticados. Asimismo, se insiste en la importancia de reforzar las campañas de prevención, educación y detección temprana, especialmente en poblaciones de mayor riesgo.
La situación plantea un reto urgente para Panamá en términos de salud pública, ya que el acceso efectivo al tratamiento es uno de los pilares para controlar la epidemia, reducir la mortalidad asociada al VIH y avanzar hacia los compromisos internacionales de eliminación del virus como amenaza sanitaria.