Globoeconomía

Medidas de Trump pondrían en jaque la operación de 18.000 compañías

Diego Carranza Agudelo

Dentro del listado resaltan varias compañías estadounidenses, principalmente de automotores, cuya producción se encuentra en México. Ese es el caso de General Motors y Ford Motor Co, firmas que fueron directamente advertidas por el magnate.

Cabe recordar que la segunda de estas dos ya anunció que canceló una inversión de US$1.600 millones para construir una planta en el país latinoamericano y, en consecuencia, invertirá US$900 millones para el mismo fin en su país.

Las compañías que se verían afectadas por la medida estarían frente a una encrucijada: o desplazan la manufactura de sus implementos hacia los Estados Unidos, en donde la mano de obra y, por tanto, los costos de producción son más elevados, o la dejan en México y se someten a pagar los nuevos aranceles que impondría el gobierno de Trump.

Por obvias razones, ninguna de las dos opciones parecen llenar por completo a las firmas comprometidas, como es el caso de Toyota, que había anunciado no tomar determinaciones hasta tanto el neoyorquino ya estuviera en el poder moviendo las fichas como se supone que lo hará.

Pero la situación no solo generaría inconvenientes para las empresas. De acuerdo con informaciones oficiales, casi 40% de los ingresos por exportaciones que llegan a México lo hace desde los Estados Unidos, país que resulta ser el tercer socio exportador más importante.

“Yo no le veo mucho futuro a casi ningún modelo de integración que se esté planeando con Estados Unidos. Los países tendrían que entrar a sacrificar muchas cosas por poder alinearse con las políticas que Donald Trump estipula”, afirmó el profesor de relaciones internacionales de la Universidad Esap, Luis Nelson Beltrán.

La salida de las plantas de suelo mexicano, entonces, afectaría visiblemente la economía del país que recibiría un fuerte golpe en el crecimiento de sus cuentas, dejaría de percibir divisas y, por ende, sufriría una profunda devaluación de su moneda, sin contar el posible aumento de la inflación.

Con todo y esto, el secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, no espera una cascada de decisiones similares a la anunciada por Ford Motor de cancelar una millonaria inversión en el centro del país.

Pero para el profesor de economía de la Universidad Nacional, Ricardo Mosquera, aunque el panorama no es para nada alentador para el país manito, la decisión de Trump de eliminar el Nafta, el principal tratado comercial entre los países de América del Norte, podría no ser tomada de forma tan sencilla.

“Cancelar el Nafta no es una decisión que pueda tomar tan fácil un presidente. Para que se lograra llegar a ese acuerdo todos los países que lo firmaron debieron someterse a una reestructuración y adaptación de sus leyes para que pudiera entrar en vigencia, sin contar con que fue el congreso el que en últimas lo aprobó”, explicó Mosquera.

Así, aunque México ya esté intentado adoptar medidas para la negociación con Trump, lo cierto es que hasta que el magnate inmobiliario no esté acomodado en la silla de la oficina oval, el futuro económico del país seguirá siendo incierto.

Esa misma incertidumbre es la que han visto los inversionistas que actúan con cautela en el mercado de valores, situación que ha impulsado a la baja la renta variable mexicana.