El mercado hace cuentas con precio del brent de hasta $180 por el conflicto en Irán
sábado, 21 de marzo de 2026
Arabia Saudita advirtió que el precio del petróleo podría escalar hasta US$180 por barril antes de mayo si la guerra se prolonga
Arabia Saudita acaba de lanzar una alerta mundial, algo que recompone las principales cuentas del mercado del mundo. El mayor exportador de crudo del planeta advierte que el petróleo podría escalar hasta US$180 por barril antes de mayo si la guerra con Irán se prolonga y sigue afectando el suministro energético global. La advertencia no es menor. Se trata de un nivel que no solo rompería todos los récords históricos recientes, sino que podría convertirse en el detonante de una nueva crisis económica.
Según funcionarios petroleros saudíes citados por WSJ, el escenario más probable es que los precios se disparen por encima de ese umbral si las interrupciones persisten hasta finales de abril. La preocupación es estructural. Aunque un precio alto beneficia los ingresos del reino, también puede provocar el efecto contrario en la economía global. “Unos precios tan elevados podrían llevar a los consumidores a reducir drásticamente su consumo de petróleo, posiblemente a largo plazo, o desencadenar una recesión”, advierten. Es decir, el mismo boom petrolero podría terminar destruyendo la demanda.
El mercado ya está en tensión. Desde que comenzó la guerra el 28 de febrero, los precios del crudo han aumentado cerca de 64%, impulsados por ataques directos a infraestructura energética y por el colapso de rutas clave de transporte. El brent llegó a tocar los US$119 por barril, acercándose rápidamente a su máximo histórico de US$146,09 alcanzado en 2008. Sin embargo, lo que antes parecía un techo ahora es visto como un punto de paso. Analistas de la consultora Wood Mackenzie van más allá. “Un precio de US$200 por barril no es algo imposible en 2026”.
La raíz del problema está en el Golfo Pérsico. Irán ha intensificado los ataques contra instalaciones energéticas en la región, incluyendo infraestructuras en Qatar y Arabia Saudita, y ha prolongado ofensivas contra buques petroleros. Esto ha afectado el estrecho de Ormuz, un punto crítico por donde transita cerca de 20% del petróleo mundial. En la práctica, el flujo se ha reducido drásticamente, generando una escasez física de crudo que presiona los precios mucho más allá de lo que reflejan los mercados financieros.
Esa escasez ya se está reflejando en indicadores clave. Los futuros del crudo de Omán, más sensibles al suministro inmediato, superaron los US$166 por barril, mostrando que el petróleo disponible para consumo real está mucho más caro que el de referencia. Incluso el crudo ligero saudí se está vendiendo a unos US$125 por barril en Asia, y las autoridades anticipan que, a medida que se agoten las reservas, los precios podrían escalar rápidamente hacia los US$138 o US$140 en el corto plazo, como antesala de un salto mayor.
El problema es que el mercado global ya no se mueve de forma sincronizada. De acuerdo con Bloomberg, existe una brecha entre los precios de los futuros y el petróleo físico que realmente consumen las economías. Mientras los contratos financieros rondan los US$110, los combustibles reales, gasolina, diésel y combustible de aviación, están subiendo mucho más rápido debido a la escasez. “Los mercados de papel se han desconectado por completo de los mercados físicos”, afirmó Jeff Currie, estratega energético, al advertir que el mundo enfrenta “un enorme choque de suministro”.
Ese choque ya está golpeando la economía real. En Asia, refinadores están comprando cargamentos a miles de kilómetros con primas elevadas para asegurar suministro. En Europa, las aerolíneas han comenzado a trasladar el aumento del combustible, que ya supera los US$200 por barril en algunos casos, directamente a los pasajeros. En el transporte, el impacto es inmediato. El combustible representa hasta 30% de los costos logísticos, lo que está generando presiones en toda la cadena de suministro.
Los efectos también se sienten en los consumidores. En algunos países, las compras de combustibles se están reduciendo a lo estrictamente necesario. La inflación energética se está convirtiendo en un problema central para las economías, justo cuando los bancos intentaban estabilizar los precios tras crisis anteriores. En los mercados financieros, según Reuters, los inversionistas están vendiendo activos a nivel global ante el temor de un deterioro económico.
El efecto de un petróleo elevado sobre las cuentas de Colombia
Para Colombia, el impacto es mixto. Por un lado, los altos precios representan una oportunidad económica. Según Acipet, por cada US$1 que sube el brent, la industria nacional recibe cerca de US$750.000 diarios adicionales, lo que equivale a unos US$22,5 millones mensuales. En Ecopetrol, cada dólar adicional en el precio del crudo podría generar $760.000 millones en Ebitda. Sin embargo, el otro lado de la moneda es más complejo. El encarecimiento del petróleo implica presión inflacionaria.