Comercio

Mercosur y la Unión Europea reanudan el debate para cerrar el acuerdo este año

Reuters
RIPE:

El bloque continental manifestó voluntad para pulir las diferencias y poner en marcha el área comercial común. En Sudamérica advierten que hay asuntos pendientes por resolver

Cronista - Buenos Aires

Con la continuidad asegurada de Emmanuel Macron como presidente de Francia, la Unión Europea (UE) envió esta semana señales de querer continuar adelante con la concreción del acuerdo de asociación estratégica sellado con el Mercosur en 2019 y así superar los obstáculos políticos y técnicos para la consolidación de un área de comercio preferencial entre las dos regiones, que juntas haría de un mercado potencial de 800 millones de consumidores.

Desde Bruselas, la capital política de Europa, el comisario europeo para el Medioambiente, Virginijus Sinkevicius, dijo a Reuters que la UE y la unión aduanera que integran la Argentina, Brasil, Paraguay y el Uruguay podrían para fin de año resolver las "preocupaciones medioambientales" que están demorando la puesta en marcha del tratado birregional.

Desde hace dos años, las protestas de sectores ambientalistas y ruralistas en el viejo continente demoraron cualquier avance, y llevaron incluso a presionar al gobierno de Jaír Bolsonaro en Brasil para condicionar la ratificación a un cambio de postura respecto del Acuerdo de París para la limitación del calentamiento global, y un giro copernicano en el manejo de las amenazas ambientales en la Amazonía.

Como contó El Cronista en 2021, el Mercosur y la UE acordaron estudiar la posibilidad de incorporar una "adenda ambiental" o una "carta complementaria" (side letter) al acuerdo negociado por casi 20 años para reducir incertidumbres. Ahora, superada la elección presidencial más importante del viejo continente y con Macron reconfirmado, el comisario europeo Sinkevicius se refirió a la pronta negociación del texto anexo.

En el cono sur, el Mercosur prepara una visita de alto nivel a Bruselas para reasegurar la voluntad política de cerrar el acuerdo, que en parte depende de la reconfiguración del escenario político en Brasil, que en octubre debe dirimir si ratifica por otros cuatro años a Bolsonaro o abre paso al regreso de Luiz Inácio "Lula" Da Silva.

Los diplomáticos al tanto de la negociación advierten que, además de la cuestión ambiental, resta rever el capítulo sobre comercio de bienes y, en particular, las indicaciones geográficas que los europeos pretenden reservar para evitar lo que entienden como una competencia desleal. Por ejemplo, en Europa resisten la eventual comercialización de queso "parmesano", si acaso ese lácteo no es producido en la región italiana de la cual salieron hace más de un siglo los inmigrantes que lo popularizaron en estas latitudes.

"Estamos esperando la side letter hace mucho tiempo. Entendemos que la victoria de Macron y las elecciones en Brasil de octubre marcarán la hoja de ruta de este y los pocos temas pendientes en el capitulo de bienes, además de resolver si seguimos con la idea de un tratado de asociación birregional o si se divide el acuerdo", dijo a este medio desde Asunción el ministro Raúl Cano Ricciardi, coordinador nacional del Mercosur por el Paraguay, que este semestre detenta la presidencia rotativa de la unión aduanera.

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