Merkel prefiere la presidencia de la Comisión Europea a la del BCE, según ‘Handelsblatt’

EFE

La canciller alemana, Angela Merkel, tiene como máximo objetivo en el inminente baile de sillas que dará comienzo en Europa en 2019 asegurar para Alemania la presidencia de la Comisión Europea, ocupada desde 2014 por el luxemburgués Jean-Claude Juncker, mientras que ocupar la presidencia del Banco Central Europeo (BCE), que Mario Draghi dejará vacante el 31 de octubre del próximo año, no es una prioridad, según informa el diario germano 'Handelsblatt'.

Diario Expansión

“El BCE no es la máxima prioridad para Merkel, sino la Comisión Europea”, indicó al periódico alemán un alto funcionario sin identificar del Gobierno alemán, postura que debilitaría las opciones del presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, de suceder a Mario Draghi al frente del BCE, alimentando las opciones de una posible candidatura del francés François Villeroy de Galhau, gobernador del Banco de Francia.

En este sentido, el diario señala que en un reciente encuentro entre Weidmann y Merkel, el presidente del Bundesbank, quien antes de asumir la presidencia del banco central alemán fue asesor económico de la canciller, habría expresado a esta su disposición a ocupar la presidencia del BCE, cargo para el que el banquero alemán siempre había sido considerado como el principal favorito.

Sin embargo, el rotativo apunta que las opciones de Weidmann, considerado como uno de los más capaces miembros del Consejo de Gobierno para suceder a Draghi, se ven lastradas por su defensa de la ortodoxia, que le ha valido el calificativo de ‘halcón’ y un escaso apoyo por parte de los socios mediterráneos del euro, así como por la independencia que acompaña a la presidencia del BCE, lo que hace dudar a la coalición de Gobierno germana del interés de pagar un precio excesivo por alcanzar el puesto.

Hasta la fecha, Alemania solo ha ocupado la presidencia de la Comisión Europea entre 1958 y 1967, cuando Walter Hallstein se convirtió en el primer presidente de la institución, mientras que nunca ha logrado ocupar el puesto más alto en el organigrama del BCE desde la fundación de la entidad en 1998, a pesar de que su sede se encuentra en Fráncfort.

En los próximos meses, Europa asistirá a la renovación de varios puestos de relevancia en sus principales instituciones, ya que, además del cambio previsto en las presidencias tanto de la Comisión Europea como del BCE, en el consejo ejecutivo del instituto emisor también se producirá el 31 de mayo el relevo del belga Peter Praet, economista jefe de la entidad, mientras que el 31 de diciembre de 2019 abandonará el cargo el francés Benoit Coeure, considerado como la mano derecha de Draghi en el directorio del BCE.

Asimismo, el 1 de enero asumirá el cargo un nuevo presidente del Mecanismo Único de Supervisión (MUS) de los bancos de la zona euro en sustitución de la francesa Daniele Nouy. De hecho, este viernes vence el plazo para presentar candidaturas al puesto, lo que puede dar las primeras pistas sobre el complejo proceso de sucesiones en el futuro, ya que se asume que un mismo país no puede detentar al mismo tiempo la presidencia del MUS y el BCE.

En 2011, en plena carrera por suceder al frente del BCE al francés, Jean Claude Trichet, el entonces presidente del Bundesbank, Axel Weber, quien también sonaba como principal favorito a la presidencia del banco central, acabó presentando su dimisión en febrero, dejando así el camino expedito a Mario Draghi, cuya candidatura generaba mayor consenso entre los países del euro en un contexto de graves dificultades económicas en la zona euro.

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