Meteoritos, relojes inteligentes y autos, el nuevo lujo de los nuevos millonarios tecnológicos
jueves, 9 de julio de 2026
Solo durante el último año, cerca de 440.000 personas se convirtieron en millonarias en Estados Unidos gracias al desempeño del mercado bursátil, de acuerdo con UBS
Reuters
El auge de la inteligencia artificial y las salidas a bolsa de las grandes compañías tecnológicas está creando una nueva generación de millonarios en Estados Unidos. Sin embargo, a diferencia de las grandes fortunas tradicionales, estos nuevos ricos no están destinando su dinero principalmente a bolsos de lujo, ropa de diseñador o joyas exclusivas. Sus prioridades apuntan hacia experiencias, inversiones y objetos poco convencionales, una tendencia que comienza a transformar la industria global del lujo.
Solo durante el último año, cerca de 440.000 personas se convirtieron en millonarias en Estados Unidos gracias al desempeño del mercado bursátil, de acuerdo con UBS. A ello se sumó la salida a bolsa de SpaceX en junio, que recaudó US$85.700 millones y elevó la valoración de la compañía hasta US$1,77 billones, convirtiéndose en uno de los mayores estrenos bursátiles de la historia reciente.
Este fenómeno ha abierto una nueva oportunidad para las marcas de lujo, que buscan compensar la desaceleración de las ventas en China y la incertidumbre del consumo mundial. El mercado global de bienes personales de lujo alcanzó un valor de US$406.000 millones en 2025, aunque acumula dos años consecutivos de contracción, según Bain & Company.
No obstante, Norteamérica se ha convertido en uno de los mercados con mayor crecimiento para gigantes como Lvmh, Hermès, Richemont y Gucci, impulsado precisamente por el aumento de la riqueza tecnológica.
Meteoritos y relojes
Las nuevas fortunas están redefiniendo el concepto de lujo. Un ex científico de datos de SpaceX, identificado únicamente como Chip, posee acciones de la empresa valoradas en aproximadamente US$3,5 millones. En lugar de comprar ropa exclusiva o accesorios de diseñador, decidió gastar US$10.000 en meteoritos y US$5.000 en un antiguo camión de bomberos, que incluso contempla utilizar como atracción para las fiestas infantiles de su hijo.
Entre sus próximas compras figura un reloj TAG Heuer Carrera Calibre 1887 SpaceX Chronograph, cuyo precio ronda los US$8.000 y está inspirado en la misión orbital de John Glenn en 1962. Aun así, reconoce que no tiene intención de renovar por completo su guardarropa y asegura que seguirá usando camisetas y pantalonetas como lo ha hecho durante años.
Casos similares se repiten entre otros ejecutivos tecnológicos. Zack Kass, exdirector de estrategia comercial de OpenAI, reveló que parte de las ganancias obtenidas gracias al auge de la inteligencia artificial las destinó a comprar un equipo profesional de voleibol, una inversión muy alejada de los patrones tradicionales de consumo de las grandes fortunas.
Otro exingeniero de SpaceX, cuyas acciones están valoradas en cerca de US$4 millones, explicó que él y su esposa prefirieron adquirir nuevos Apple Watch para reforzar sus rutinas de ejercicio, mientras planean reinvertir la mayor parte de su patrimonio después de realizar un crucero por Alaska.
Menos moda, más patrimonio
Las consultoras coinciden en que estos nuevos millonarios muestran un comportamiento de consumo muy distinto al de quienes provienen de familias tradicionalmente adineradas. Según Boston Consulting Group, las personas que acaban de enriquecerse gracias al sector tecnológico gastan cerca de un tercio menos en ropa elegante y artículos de cuero que quienes poseen riqueza heredada. En cambio, concentran una mayor parte de sus recursos en activos duraderos y experiencias de bienestar.
Los clásicos mantienen su atractivo
A pesar del creciente interés por los relojes inteligentes, las grandes firmas relojeras mantienen un importante atractivo entre las nuevas fortunas debido a su potencial como inversión. Modelos de marcas como Rolex y Cartier continúan registrando precios de reventa superiores a sus valores originales. Estados Unidos fue además el principal mercado para la relojería suiza en 2025, concentrando 17% de las exportaciones mundiales, incluso en un contexto marcado por las tensiones comerciales y los aranceles a las importaciones.