Nicolás Maduro gana cuestionada elección en Venezuela con 5,8 millones de votos

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Las elecciones registraron la menor participación en más de dos décadas. Maduro obtuvo 1,7 millones de votos menos que en la elección anterior en 2013

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ganó ayer domingo un segundo mandato en una polémica victoria que llevó a sus contrincantes a pedir que se repitan las elecciones debido a las irregularidades que denunciaron.

Con 92,6% de los votos escrutados, Maduro tenía 5,8 millones de votos y su más cercano rival Henri Falcón, 1,8 millones, indicó la presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena.

“Quedó grogui”, dijo Maduro burlándose de Falcón desde un escenario junto al Palacio de Miraflores, ante miles de seguidores que ondeaban banderas, gritaban y se abrazaban mientras otros lanzaban cohetes. “Cuánto me han subestimado a mí”, agregó en un discurso tras declararse su victoria.

Un tercer candidato, Javier Bertucci, consiguió 925.000 votos, en una votación que tuvo una participación de menos del 50 por ciento, más baja que en comicios pasados en Venezuela. Según cálculos de la oposición, la afluencia habría sido menor al 30%.

Pese a su baja popularidad, el triunfo de Maduro, un exchofer de autobús de 55 años, se daba por descontado debido a su poderosa maquinaria electoral, la ausencia de los candidatos de la oposición más populares porque están presos o con prohibición para postularse y a que la coalición opositora llamó a abstenerse para no legitimar lo que dice es una “dictadura”.

Falcón desconoció los resultados de la jornada por irregularidades como la colocación de puestos del oficialismo para chequear la votación y pidió que se repitan los comicios en octubre. Bertucci, el candidato minoritario, también reclamó nuevas elecciones.

“Sin duda alguna, carece de legitimidad”, dijo Falcón.

Cerca de los lugares de votación en el país, el gobierno instaló “puntos rojos”, puestos en donde se escanearon los “carnet de la patria” que tienen muchos venezolanos, un documento con el cual reciben beneficios como cajas de alimentos subsidiados y bonos. La oposición dijo que se usaron para amedrentar a los que dependen de la ayuda para que voten por Maduro.

A media tarde, el presidente además ordenó facilitar transporte para llevar a votantes a que sufragaran.

Maduro dijo que pedirá a la autoridad electoral que se investiguen todas las denuncias de irregularidades con una auditoría.

“Vamos revisar todo. No podemos aceptar que se manche la vida institucional del país”, agregó el mandatario.

Promesas de crecimiento
Venezuela, la nación con mayores reservas petroleras del mundo, sufre una recesión, hiperinflación y escasez de todo tipo de productos que deterioraron el tejido social y empujaron a más de un millón de venezolanos a abandonar su país.

Maduro culpa de la situación a una “guerra económica” de la oposición con apoyo de Washington para desbancarlo, pero sus críticos dicen que el mal manejo económico y los controles sobre la economía sumado a la caída del precio internacional del crudo que Venezuela exporta han desencadenado la situación actual.

“Convoco a una jornada de diálogo nacional”, agregó. “Me dedicaré por entero a la recuperación del crecimiento económico”.

Antes de la votación, Maduro reconoció que había cosas por corregir en la economía, que dijo fue “contaminada por el capitalismo”.

“No podemos arrodillarnos a ningún imperio. No podemos ir al Fondo Monetario como en Argentina. Ahora que la oposición deje gobernar. Ellos son los culpables de lo que está pasando aquí”, dijo Ingrid Sequera, una voluntaria que trabajó en un “punto rojo” tras haber perdido hace poco su trabajo en el Ministerio de Agricultura.

Varios países han dicho que no reconocerán los resultados de las elecciones.

“Las elecciones en Venezuela no cumplen con estándares mínimos de una verdadera democracia”, escribió el presidente conservador de Chile, Sebastián Piñera, en Twitter. “No son elecciones limpias y legítimas y no representan la voluntad libre y soberana del pueblo venezolano. Chile, como la mayoría de países democráticos, no reconoce estas elecciones”.

Panamá el domingo por la noche se sumó a la condena.

Estados Unidos dijo el domingo que analiza sanciones petroleras para castigar al gobierno de Venezuela y no al pueblo, y que en una reunión del G20 en Buenos Aires se discutirá una respuesta a la situación en el país caribeño.

“Al propio imperio yo le digo, en serio, bájale dos; imperio gringo, bájale dos”, sostuvo Maduro en su discurso. “Ya basta de tanto ataque y amenaza”.

La baja participación
El presidente de Venezuela enfrenta hoy lunes una nueva ola de condena internacional después de haber sido reelegido en unos comicios denunciados por sus críticos como una “farsa” para legitimar su régimen autocrático.

Pese a su baja popularidad y la severa crisis que sufre el país petrolero, Maduro se impuso con comodidad a dos rivales poco reconocidos debido a la ausencia de las principales figuras opositoras en los comicios, la prohibición contra algunos partidos y ayudado por la entrega de alimentos subsidiados y bonos.

Las elecciones registraron la menor participación en más de dos décadas, según el encuestador Félix Seijas, y Maduro obtuvo 1,7 millones de votos menos que en la elección anterior en 2013.

Sus dos contrincantes, el exgobernador Henri Falcón y el pastor evangélico Javier Bertucci criticaron los resultados, denunciaron irregularidades y pidieron nuevas elecciones.

“¡La revolución llegó para quedarse!”, exclamó un exultante Maduro después de haber sido declarado vencedor, ante miles de seguidores que festejaban, bailaban junto al palacio presidencial de Miraflores en Caracas, cantando “Vamos Nico”.

Aunque no dio detalles, el presidente se comprometió a sacar a flote una economía que sufre un estancamiento, hiperinflación y una escasez crónica y enfrenta fuertes compromisos de deuda mientras su producción petrolera cae en picada.

“Si lo que podemos comprar ahora es yuca y sardina, con otros seis años con Maduro como presidente no comeremos nada, esa es la patria que nos han dado hoy los chavistas”, se quejó la ama de casa Luisa Madrid, de 61 años, en la ciudad de San Félix, al sur de Venezuela.

“Farsa electoral”
Varios países han dicho que no reconocerán los resultados de las elecciones, incluyendo a Estados Unidos, que dijo el domingo que estudiaba nuevas sanciones sobre el vital sector petrolero, algo que podría complicar aún más a la economía monoexportadora venezolana.

“Al propio imperio yo le digo, en serio, bájale dos; imperio gringo, bájale dos”, sostuvo Maduro en su discurso de victoria. “Ya basta de tanto ataque y amenaza”.

Latinoamérica y la Unión Europea ya habían advertido que tampoco consideran democrático el proceso.

“La farsa electoral (en Venezuela) no cambia nada”, escribió el domingo en Twitter, el secretario de Estado, Mike Pompeo.

Desde Chile, el gobierno llamó a convocar a un proceso electoral “verdaderamente libre” que respete los estándares mínimos de una democracia.

Chile “condena profundamente las acciones que ha perpetrado la dictadura instaurada por Nicolás Maduro, que no respeta las libertades más elementales de sus ciudadanos y ha desencadenado una tragedia política, económica, social y humanitaria”, dijo la cancillería en un comunicado enviado el domingo por la noche.

El G20, que mantendrá una reunión de cancilleres el lunes en Buenos Aires, emitiría también una respuesta al resultados de los comicios venezolanos.

“No podemos arrodillarnos a ningún imperio. No podemos ir al Fondo Monetario como en Argentina. Ahora que la oposición deje gobernar. Ellos son los culpables de lo que está pasando aquí”, dijo Ingrid Sequera, una voluntaria que trabajó en un punto de control oficialista tras haber perdido hace poco su trabajo en el Ministerio de Agricultura.

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