Nuevo estudio dice que las economías prosperan con poblaciones más pequeñas
lunes, 6 de julio de 2026
Según el estudio las tasas de natalidad han disminuido en todos los continentes durante los últimos 70 años
Bloomberg
La disminución de las tasas de natalidad en todo el mundo ha generado preocupación por el impacto económico, con predicciones de un crecimiento más lento y una menor innovación. Sin embargo, un nuevo estudio revela que podría ser cierto lo contrario.
Según un nuevo estudio de Daron Acemoglu, ganador del Premio Nobel de Economía en 2024, David Autor, Keelan Beirne y Andrew Scott, el envejecimiento y la disminución de la población históricamente han incrementado la productividad por trabajador y no han afectado negativamente al producto interno bruto general. El estudio revela que tanto trabajadores como empresas recurren a la tecnología para complementar una fuerza laboral reducida, aumentando así la productividad de cada trabajador.
"Nuestros hallazgos desafían el pesimismo imperante: las bajas tasas de natalidad, y el envejecimiento y la disminución de la población que estas han generado, han incrementado, en lugar de disminuir, el PIB por trabajador", escriben los autores en un documento distribuido por la Oficina Nacional de Investigación Económica. Este incremento "ha sido lo suficientemente grande como para compensar por completo el efecto negativo del descenso demográfico, dejando el PIB agregado prácticamente inalterado".
Las tasas de natalidad han disminuido en todos los continentes durante los últimos 70 años. A nivel mundial, la tasa cayó de 3,78 por cada 100 personas en 1950 a 1,71 el año pasado, según el estudio. Sin embargo, cada punto porcentual de descenso se tradujo en un aumento de 26,8% del PIB per cápita.
“En los datos de varios países, la disminución de las tasas de natalidad conlleva una mayor productividad total de los factores, mayores existencias de capital, un cambio hacia las exportaciones en industrias de alta tecnología y una mayor concesión de patentes que ahorran mano de obra”, escriben los autores.
En Estados Unidos, el resultado ha sido un desplazamiento de los trabajadores hacia las industrias de alta tecnología y un aumento de las patentes de inventos que ahorran mano de obra.
“Es esta respuesta tecnológica la que genera la relación positiva entre la baja natalidad y los posteriores auges de crecimiento”, argumentan los autores. Examinaron otras posibles maneras en que las tasas de natalidad más bajas podrían impulsar una mayor productividad al permitir que más mujeres trabajen o al facilitar la transición de la agricultura a la industria manufacturera, pero no encontraron evidencia de que tuvieran un efecto significativo.
Acemoglu y Autor son profesores de economía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Beirne es estudiante de doctorado en economía en la misma institución y Scott es profesor de economía en la London Business School.