Oxford Economics estima un crecimiento de 3% para Colombia frente a 2% en América Latina
domingo, 19 de abril de 2026
La firma prevé que la inflación en Colombia se mantenga elevada y cierre el año en 6,9%, lo que obligaría a sostener una política monetaria restrictiva
Las más recientes proyecciones de Oxford Economics introducen un matiz más pesimista sobre el desempeño económico de América Latina en 2026, incluso por debajo de las estimaciones publicadas la semana pasada por el Fondo Monetario Internacional, FMI. Sin embargo, en medio de ese panorama menos alentador, Colombia aparece como una excepción relativa dentro del bloque regional.
Mientras el FMI, en su más reciente informe de Perspectivas Económicas Mundiales, anticipó una expansión regional cercana a 2,3%, Oxford Economics reduce esa expectativa a un promedio de 2% para las principales economías latinoamericanas. La diferencia, aunque aparentemente moderada, refleja una lectura más cautelosa frente a los efectos prolongados del conflicto en Medio Oriente, así como a una desaceleración más marcada de Estados Unidos, dos factores que, según la firma, seguirán presionando la actividad global.
Este ajuste a la baja no se limita al crecimiento. Oxford también advierte que la inflación en la región podría cerrar 2026 en torno a 4,6%, por encima de 4,2% previsto por el FMI. Detrás de esta revisión están los persistentes cuellos de botella en las cadenas de suministro y el impacto de los altos precios de las materias primas, impulsados por las tensiones internacionales, particularmente en el mercado energético.
¿Cuál es la lectura de Colombia?
Oxford Economics proyecta para el país un crecimiento del PIB de 3%, superando no solo el promedio latinoamericano estimado por la firma, sino también la previsión del FMI, que ubica la expansión colombiana en torno a 2,3% para 2026. El diferencial sugiere una visión más optimista sobre la dinámica interna de la economía, especialmente por el impulso del consumo.
El motor detrás de ese mayor dinamismo sería el fortalecimiento del gasto de los hogares, apalancado en un aumento del salario mínimo. No obstante, esta mejora en la demanda interna vendría acompañada de desequilibrios fiscales que, según Oxford, no se corregirían en el corto plazo y quedarían como tarea pendiente para la próxima administración.
En materia de precios, la firma prevé que la inflación en Colombia se mantenga elevada y cierre el año en 6,9%, lo que obligaría a sostener una política monetaria restrictiva, con tasas de interés alrededor de 11,25%. Este escenario coincide parcialmente con la advertencia del FMI sobre presiones inflacionarias persistentes en el país, aunque difiere en la magnitud del crecimiento esperado.
El panorama para el resto de la región es menos favorable. Economías como Brasil mostrarían una expansión limitada (1,5%), afectadas por tasas de interés aún elevadas, mientras México crecería apenas 1,2% en un contexto de política monetaria restrictiva. En Argentina, el crecimiento sería moderado (2,4%), pero acompañado de una inflación cercana a 30%, reflejo del impacto de los recortes de subsidios y el encarecimiento de la energía. Perú, pese a la incertidumbre electoral, mantendría un crecimiento relativamente sólido (2,7%), y Chile enfrentaría presiones sobre su estabilidad macroeconómica.
Tanto Oxford Economics como el FMI coinciden en un elemento central: el desempeño económico de 2026 estará fuertemente condicionado por factores externos. La evolución del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán se perfila como el principal riesgo, con potenciales efectos sobre los precios del petróleo y la estabilidad de los mercados globales. De hecho, el FMI advierte que, en un escenario adverso, el crecimiento mundial podría desacelerarse hasta niveles cercanos a una recesión.
A esto se suma una economía estadounidense con menor dinamismo, Oxford la sitúa en 1,9%, y una China aún limitada por la debilidad de su sector inmobiliario. Ambos elementos reducen el margen de maniobra para las economías emergentes, particularmente aquellas dependientes de exportaciones de materias primas.
En el caso colombiano, además de los riesgos externos, persisten desafíos internos que podrían alterar las proyecciones. Eventos climáticos como las lluvias intensas e inundaciones registradas en lo corrido de 2026 podrían afectar la actividad productiva en el corto plazo, lo que introduce un factor adicional de incertidumbre sobre el cumplimiento de las metas de crecimiento.