Petro es mencionado en documento de la Casa Blanca de Cuba y comunismo
lunes, 20 de julio de 2026
El reporte reconstruye el papel determinante de La Habana en la formación del ELN y su cercanía con el M-19
En un extenso informe titulado "Cuba: La capital del comunismo del siglo XXI", el Departamento de Estado de los Estados Unidos entregó un diagnóstico sobre las cerca de siete décadas de operaciones de subversión, espionaje e influencia ideológica orquestadas por el régimen de La Habana.
El documento sostiene que la innovación ideológica de Cuba radicó en alejarse del canon marxista soviético tradicional —centrado estrictamente en la lucha de clases económica— para estructurar la doctrina del "tercermundismo", la cual reemplazó la figura del proletariado industrial por las causas raciales, anticoloniales y los agravios sociales del Sur Global.
Washington detalló cómo esta narrativa sirvió de catalizador para financiar, armar y adiestrar a decenas de organizaciones extremistas y de guerrilla en América Latina y Estados Unidos, además de convertir a la isla en un refugio permanente para prófugos de la justicia internacional.
En el contexto del hemisferio, el reporte reconstruye el papel determinante de La Habana en la formación del Ejército de Liberación Nacional (ELN) —cuyos fundadores fueron instruidos en campos de entrenamiento cubanos— y en el patrocinio de la guerrilla del M-19, recordando que el histórico secuestro en la Embajada de la República Dominicana en Bogotá en 1980 derivó en la ruptura de relaciones diplomáticas de la época y en el posterior traslado de los insurgentes hacia la isla bajo protección estatal.
Al evaluar las ramificaciones de esta era en el escenario político regional contemporáneo, el Departamento de Estado enfatiza de manera taxativa que las marcas de esa violencia respaldada por Cuba persisten hoy en día, anotando expresamente que el actual presidente de Colombia, Gustavo Petro, fue militante del movimiento M-19.
Más allá del balance histórico, el reporte dedica varios capítulos a mapear cómo la red de influencia de La Habana actúa como un multiplicador de fuerza para una "Internacional Anti-Americana", sirviendo de plataforma logística y de ciberespionaje para potencias globales como Rusia y China.
Paralelamente, la diplomacia estadounidense advirtió sobre la consolidación de alianzas estratégicas del régimen cubano con Irán y agrupaciones del Medio Oriente, así como el uso de brigadas de solidaridad y redes de financiamiento privado para incidir en universidades, ONGs y espacios legislativos de Occidente.