Petróleo acelera su rally, siguen temores por una interrupción prolongada del suministro
jueves, 23 de abril de 2026
Los ataques a buques en el estrecho de Ormuz elevaron la preocupación por la seguridad del abastecimiento global de crudo. Mercado teme impacto prolongado
El petróleo aceleró su rally este miércoles tras los bombardeos y ataques a buques en el estrecho de Ormuz, mientras los mercados reaccionaron al creciente riesgo de una interrupción prolongada del suministro global de crudo en una de las rutas más críticas para el comercio energético mundial.
Lanchas iraníes abrieron fuego contra buques mercantes que transitaban por la zona, mientras Teherán reafirmaba su control sobre el paso marítimo. Según la Oficina de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido, al menos un buque de carga y un portacontenedores fueron atacados, aumentando la percepción de riesgo para la navegación y el transporte energético.
El impacto de estos hechos va más allá de los incidentes puntuales: operadores del mercado y expertos advierten que el conflicto ya ha retirado del sistema cerca de mil millones de barriles, y los nuevos ataques refuerzan el riesgo de disrupciones adicionales. La gran incertidumbre sobre la seguridad de los buques, sumada -a los daños reportados en algunas embarcaciones, eleva las primas de riesgo y complica aún más la logística del transporte de crudo por este paso.
Para muchos, independiente de lo que pase, el daño ya está hecho. “El impacto ya es significativo y dejó de ser solo una reacción especulativa de precios. La Agencia Internacional de Energía (IEA) reportó que la oferta mundial de petróleo se desplomó en 10,1 millones de barriles diarios en marzo, en medio de los ataques a infraestructura y las restricciones al tránsito de tanqueros por el Estrecho de Ormuz. En paralelo, la IEA de Estados Unidos calcula que varios productores del Golfo tuvieron que cerrar 7,5 millones de barriles diarios en marzo y que esa cifra subiría a 9,1 millones en abril.
Eso confirma que el mercado no está ante una simple tensión geopolítica, sino frente a una alteración real de la oferta física”, explica Margarita Martínez Garbiras, directora del programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Buenaventura Bogotá. Aunque aclara que, “ahora bien, el suministro global no está completamente roto porque todavía operan amortiguadores: inventarios, rutas alternativas y producción fuera de Medio Oriente. La propia IEA señala que en abril los despachos por Ormuz seguían en torno a 3,8 millones de barriles diarios, muy por debajo de los más de 20 millones que movía el corredor antes de la crisis, pero también reconoce que parte del flujo se ha redirigido por otras rutas, con exportaciones alternativas cercanas a 7,2 millones de barriles diarios.
El problema es que ese reemplazo no compensa todo el hueco y encarece la logística, los seguros y los tiempos de entrega. Por eso este escenario no luce sostenible durante mucho tiempo sin más presión sobre precios, refinación y abastecimiento de combustibles”. A pesar de su precio, que seguirá moviéndose, expertos coinciden en que el escenario más probable para el suministro no es un colapso total, sino una etapa de oferta restringida, alta volatilidad y recuperación gradual, siempre y cuando no haya una escalada mayor. Pero los ataques preocupan.