Por primera vez, un jurado evaluará los efectos nocivos del glifosato

Reuters

Se desarrollará un juicio contra el herbicida Roundup

Cronista

No es la primera vez que la compañía Monsanto se ve envuelta en disputas legales y acusaciones de que la exposición a sus productos genera efectos cancerígenos. De hecho, mundialmente a la compañía se la suele asociar con esta sentencia, pero sí es la primera vez que se desarrollará un juicio en los Estados Unidos contra el herbicida Roundup.

La demanda del productor de 46 años Dewayne Johnson, que fumigó con el producto de Monsanto elaborado a base de glifosato, entre los años 2012 y 2014 en la ciudad de Benicia, en California y que contrajo cáncer, es la primera relacionada con este producto y sus posibles efectos cancerígenos, que desemboca en un juicio.

Según informó la agencia AFP, el proceso se inició oficialmente a mediados de junio con la designación de un juez, pero los debates en profundidad comenzaron este lunes después de una serie de audiencias técnicas. El juicio está previsto que dure al menos tres semanas en la ciudad de San Francisco.

También la agencia Reuters informó que el magistrado federal Vince Chabria, del distrito de San Francisco, permitió que lleguen a juicio centenares de demandas contra Monsanto, acusando el efecto cancerígeno de su herbicida. “El juez decidió que había evidencia suficiente para que un jurado escuche los casos”, destacó.

En el caso de Johnson se informó que pelea por su vida después de que le diagnosticaron un linfoma no Hodgkin incurable hace dos años, tal como sostuvo el abogado David Dickens, especializado en la defensa de personas víctimas de productos defectuosos.

El abogado sostuvo que “no es culpa de la suerte y no se debe a un problema genético, sino que se debe a su exposición continua al Roundup y a Ranger Pro”, un producto similar de Monsanto.

Según Dickens “ésto podría haberse evitado”, por lo que acusa a la compañía, que recientemente fue adquirida por la multinacional alemana Bayer, de ocultar deliberadamente al público la peligrosidad de sus productos.

Todavía no se estableció la cantidad de dinero que pretenden reclamar pero ya afirmaron que se tratará de un juicio multimillonario, aunque también advirtieron que no será fácil demostrar el vínculo entre la enfermedad y la fumigación con glifosato.

“La pregunta es: ¿es la exposición de Johnson al glifosato lo que le causó cáncer? No causó su cáncer”, sostuvo Sandra Edwards, una de las abogadas de Monsanto, que resaltó que infinidad de estudios se realizaron en los últimos años a personas que utilizaron estos productos sin concluir que les provocaron cáncer. “Legalmente es extremadamente difícil responsabilizar a una compañía por casos específicos de cáncer u otras enfermedades relacionadas con pesticidas”, afirmó Linda Wells, de la ONG de combate a los pesticidas Pesticide Action Network North America. “Pero si el señor Johnson gana este caso será un gran golpe para toda la industria”, agregó.

El Roundup es uno de los herbicidas más utilizados en el mundo. Fue lanzado en 1976, previo a la aparición de las semillas genéticamente modificadas que comenzaron a ser fabricadas en la década de 1990.

Según AFP, el caso es complejo porque hay muchos estudios y decisiones contradictorias sobre el glifosato. Contrariamente a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), California puso al glifosato en la lista de cancerígenos, y en ese Estado todo fabricante que tenga conocimiento del carácter cancerígeno constatado o presunto de un producto debe obligatoriamente hacerlo figurar en el envase.

El glifosato también está clasificado como “probablemente cancerígeno” desde 2015 por el Centro Internacional de Investigación del Cáncer, un organismo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a diferencia de las agencias europeas, la EFSA (seguridad alimentaria) y la Echa (productos químicos). “El glifosato es particularmente polémico en Europa. Tras la decisión de la Unión Europea en noviembre de renovar la licencia del herbicida por cinco años, el gobierno francés se comprometió a dejar de usar esta sustancia para sus principales usos en tres años” destacó.

Monsanto fue adquirida por Bayer por un total de u$s 63.000 millones, en un proceso que se inició en mayo de 2016 y que se extendió por dos años hasta obtener la autorización de los organismos reguladores. En medio de ese proceso y en paralelo a las acusaciones contra Monsanto, la alemana informó que dejará de utilizar ese emblemático nombre.

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