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Precios mayoristas en Brasil tienen alza récord y podría subir la tasa de interés

Reuters
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De las 24 actividades encuestadas -que incluyen industrias extractivas, alimentos y metalurgia, entre otras- 23 registraron alzas

Cronista - Buenos Aires

El índice de precios mayorista alcanzó un crecimiento interanual récord: 33,5%, el mayor salto en siete años. Marzo cerró 4,78% arriba, empujando al acumulado del primer trimestre a 14,1%, otro récord.

De las 24 actividades encuestadas -que incluyen industrias extractivas, alimentos y metalurgia, entre otras- 23 registraron alzas, por tercer mes consecutivo. Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (Ibge), el alza de los precios mayoristas fue impulsada por un aumento de un 16,7% en los costos de refinación de crudo y producción de alcohol -que correspondieron a cerca de un tercio de los incrementos generales-, y al aumento de un 8,9% en los precios de otros químicos.

En marzo pasado, Comité de Política Monetaria (Copom) del banco central subió la Selic en 75 puntos básicos. Fue la primera alza que se registró en casi seis años, tras un mínimo histórico de 2%. El mercado espera que el Banco Central de Brasil mañana vuelva a subir la tasa de interés en 75 puntos básicos, llevando la Selic a un 3,5%, mientras lucha por bajar la inflación al consumidor de regreso a su objetivo.

La semana pasada el Índice de Precios al Consumidor Ampliado-15 del Ibge (que toma una referencia de dos semanas en vez de mensual) cerró en 6,17% sólo para la primera mitad de abril, impulsado por el costo del transporte. Se trató de la lectura más alta desde diciembre de 2016.

La meta oficial de inflación para este año es de 3,75% con un margen de 1,5 puntos porcentuales hacia arriba o abajo. El último sondeo Focus -que se realiza en base a las estimaciones de cerca de 130 economistas e instituciones financieras-del banco central estima que la inflación cerrará en 5,04% este año, muy cerca del máximo que pretende el gobierno.

Mientras tanto, la trágica segunda ola de la pandemia -sólo en abril unas 76.000 personas murieron por coronavirus y algunos expertos ya están advirtiendo sobre una tercera ola en junio- arruinó las proyecciones económicas del gobierno y los legisladores ya están empezando a presionar por un Plan B para julio, cuando se venza la última cuota del programa de asistencia vigente.

Si el gobierno no avanza en la idea del ministro de Economía Paulo Guedes, para ampliar el programa Bolsa Família (lanzado por Lula da Silva reparte hasta US$36 por mes), los legisladores insistirán en extender el programa actual que reparte entre US$27 y US$67,5 por mes hasta noviembre.

El gobierno ha dicho que pretende aumentar el Bolsa Família (cuyo monto no se actualiza desde julio de 2018) a US$46 promedio a partir de agosto o septiembre. Los legisladores no están convencidos y creen que el promedio debería subir al menos US$48,6, teniendo en cuenta la inflación de los últimos meses.

Creyendo que llegaría al 2021 con una situación más controlada, el gobierno brasileño usó el año pasado casi todo su arsenal económico para contener la crisis: sólo en el programa de asistencia emergencial (conocido popularmente como 'coronavocuhers') el gobierno inyectó más de US$57.000 millones para 66 millones de personas hasta diciembre pasado.

Desgastado por la lenta campaña de vacunación y a pesar del creciente déficit fiscal, en abril el gobierno accedió a otorgar un nuevo bono, mucho menos ambicioso con un costo de US$8.100 millones.

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