Presidente Donald Trump cierra la puerta a US$54.400 millones de comercio con España
miércoles, 4 de marzo de 2026
El presidente de EE.UU. aseguró que va a cortar el comercio con el país europeo luego de que el gobierno español negara el uso de bases militares en el país para atacar a Irán
Expansión - Madrid
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó la falta de apoyo del gobierno de Pedro Sánchez a su operación en Irán. El Ejecutivo español advirtió que, si Washington desea revisar la relación bilateral, deberá respetar la legalidad internacional. La queja de Trump llegó hasta el punto de amenazar con “cortar todo el comercio con España” y sugirió al secretario del Tesoro, Scott Bessent, la posibilidad de imponer un embargo.
Esta amenaza tiene lugar después de que el gobierno de Pedro Sánchez se haya negado a autorizar el uso de las bases de Morón y Rota en la intervención de Washington contra Teherán. La decisión ha implicado la retirada de varias aeronaves estadounidenses de territorio español bajo el argumento de defender la legalidad internacional y de respetar los términos de los acuerdos bilaterales entre España y EE.UU.
Relación comercial
Aunque la relación comercial entre ambos se ha deteriorado en el último año como consecuencia de los aranceles de Trump, con un caída de 8% en 2025 de las ventas españolas al otro lado del Atlántico, el comercio bilateral entre ambos países superó los 46.890 millones de euros (US$54.481 millones) entre exportaciones e importaciones, lo que ilustra lo mucho que hay en juego.
La relación está muy desequilibrada en favor de EE.UU., país al que España compra mucho más de lo que le vende. En concreto, en 2025 las exportaciones españolas al mercado estadounidense fueron de 16.716 millones de euros (US$19.422 millones) 8% menos que en 2024, mientras que importó de EE.UU. bienes por valor de 30.174 millones (US$35.058 millones) 7% más, según el último informe de comercio exterior del Ministerio de Economía. Esto se tradujo en un déficit comercial para España de 13.458 millones de euros (US$15.636 millones), alrededor de 34% más que el registrado durante 2024.
Socios europeos
En su errática agenda exterior, y tras días de incertidumbre en las que el mandatario estadounidense ha ido ampliando el tiempo que espera que dure el conflicto, EE.UU. se ha visto obligado a pedir ayuda a sus socios europeos para utilizar sus bases militares. Reino Unido sí ha autorizado a Washington a utilizar sus bases militares para operaciones contra Irán, concretamente con fines de defensa y ataques contra misiles o infraestructura iraní, sobre todo después de que Teherán atacara el pasado fin de semana una base británica en Chipre, en lo que fue el primer ataque en suelo europeo. El primer ministro, Keir Starmer, ha asegurado que esta decisión responde a una acción de “defensa colectiva” tras la escalada de tensiones y la respuesta de Irán.
Francia y Alemania han mostrado su disposición a defender a sus aliados si lo solicitan, señalando que ya se están preparando para acciones defensivas que protejan intereses comunes frente a los ataques iraníes. Londres, París y Berlín han emitido una declaración conjunto condenando los ataques de Irán a países vecinos, incluido Chipre, y advirtiendo de que tomarán “medidas defensivas necesarias y proporcionadas” para destruir la capacidad de lanzamiento de misiles si continúan los ataques. Portugal sí ha autorizado a EE.UU. el uso de la base de Lajes, en las Azores, aunque con condiciones para misiones defensivas. Italia, donde Washington también tiene presencia militar, se ha pronunciado a favor de respetar las decisiones en bloque de la UE y actuar en el marco de la Otan.
La reacción del gobierno de Sánchez
“Nuestro país cuenta con los recursos necesarios para contener posibles impactos, ayudar a los sectores que pudieran verse afectados, y diversificar cadenas de suministro” aseguraron el martes fuentes del gobierno español después de las declaraciones del mandatario estadounidense. Además, los mismos funcionarios dejaron claro que si Trump quiere revisar las relaciones comerciales con España “deberá hacerlo respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional, y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EE.UU.”.