Primeras mujeres y niños de caravana de migrantes ingresan a EE.UU. buscando asilo

Los solicitantes de asilo entraron por una puerta del paso fronterizo de San Ysidro

Reuters

Ocho mujeres y niños integrantes de una caravana de inmigrantes centroamericanos ingresaron el lunes a territorio de Estados Unidos para buscar asilo, tras un viaje de un mes atravesando México que desató la ira del presidente Donald Trump.

Portando sus escasas posesiones, los solicitantes de asilo entraron por una puerta del paso fronterizo de San Ysidro por orden de un oficial de Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP por su sigla en inglés.

Los primeros en ingresar eran parte de un pequeño grupo de la caravana al que autoridades mexicanas permitieron pasar por un puente peatonal el domingo, y que desde entonces habían acampado en el paso de San Ysidro, cuando la CBP dijo que el paso entre Tijuana y San Diego estaba saturado.

A un grupo más grande de aproximadamente 150 personas no se le ha sido permitido pasar por el cruce peatonal y se preparaba para pasar una segunda noche durmiendo en una plaza pública en el lado mexicano.

La caravana ha estado en el centro de atención casi desde que inició un recorrido de 3.200 kilómetros desde el sur de México, reuniendo hasta 1.500 personas en algún punto del trayecto y despertando la ira de Trump, quien exigió a los funcionarios que no dejen ingresar a estos grupos al país.

Sin embargo, las reglas internacionales obligan al Gobierno estadounidense a aceptar las solicitudes de asilo. Pese a las amenazas de Trump, el vicepresidente Mike Pence admitió el lunes que los pedidos serían procesados de acuerdo a la ley.

Huyendo, según dicen, de amenazas de muertes, extorsión y violencia en barriadas controladas por las poderosas maras, una vez en Estados Unidos los migrantes deben convencer a las autoridades que tienen razones para temer ser regresados a sus países.

La mayoría de los reclamos de solicitantes de asilo centroamericanos a la larga no tiene éxito, lo que resulta en detención y deportación. El gobierno de Trump dice que muchas solicitudes de asilo son falsas, ayudadas por lagunas legales.

“Comenzamos a procesar las llegadas de indocumentados nuevamente el lunes”, dijo una portavoz de la CBP, y agregó que la cantidad de personas que podían procesar en un día variaba y que los otros solicitantes de asilo tendrían que esperar en México hasta que se liberara más espacio.

“Como ya ocurrió en el pasado cuando tuvimos que limitar el número de personas que podemos traer para procesar en un momento dado, esperamos que sea una situación temporal”, dijo.

Para cuando llegó a la frontera con Estados Unidos, la caravana ya se había reducido a unos pocos cientos de personas, pero aún era lo suficientemente grande como para provocar comentarios de Trump y Pence el lunes.

El vicepresidente dijo que las leyes estadounidenses deberían cambiar para eliminar los “incentivos” para los inmigrantes, y acusó a activistas de alentar a los miembros de la caravana a abandonar sus hogares.

Hasta ahora, esperar cerca del paso de San Ysidro durante las últimas 24 horas ha sido la peor parte del viaje, dijo Luisa Cruz, una nicaragüense de 44 años, que huyo con su hija después de un caso de violencia doméstica. “No hay manera de ir al baño, y el hambre, y el frío”, dijo la mujer.

Los solicitantes de asilo deben demostrar un temor fundado de persecución en el hogar, la mayoría de las veces por parte de una entidad estatal. A los centroamericanos les va mal en tales reclamos porque rara vez se ve al Estado como el responsable directo de las situaciones que amenazan la vida que dejan atrás.

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