Bolivia

Protestas contra Rodrigo Paz paralizan La Paz y golpean a industrias y hospitales

Bloomberg

Los manifestantes sostienen que Paz no ha logrado reactivar la economía y que favorece los intereses de la élite empresarial

Bloomberg

Más de tres semanas de protestas antigubernamentales y bloqueos de carreteras están estrangulando el suministro de alimentos, combustible y medicinas en La Paz y amenazan con paralizar el país.

La Central Obrera Boliviana (COB), la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb) y simpatizantes del expresidente Evo Morales exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, aliado de la administración Trump y quien asumió el cargo en noviembre tras dos décadas de gobiernos socialistas. Los manifestantes sostienen que Paz no ha logrado reactivar la economía y que favorece los intereses de la élite empresarial. El mandatario, que hasta ahora ha resistido la presión para desplegar una respuesta de fuerza a gran escala contra las protestas, enfrenta su primera gran prueba política.

La crisis se ha concentrado en La Paz y la vecina El Alto, y está golpeando cada vez más a las empresas locales, los servicios públicos y la industria.

En un caso, 31 mujeres que administran un comedor en el popular mercado de Miraflores en La Paz dejaron de atender a sus clientes habituales el jueves pasado porque ya no encuentran ingredientes a precios razonables. En su lugar, decidió realizar labores de mantenimiento, con la esperanza de que pronto se levanten los bloqueos de carreteras.

“No vale la pena gastarse el pulmón aquí porque todo está sumamente caro, si seguimos prácticamente manteneríamos a la población, ¿ya nosotros quién nos mantiene?”, dijo Carola Morales, de 42 años, líder de la asociación de cocineras del mercado donde su familia ha trabajado durante cuatro generaciones. Los letreros en las puertas decían: “Cerrado por falta de insumos”.

Si los bloqueos continúan, otros comedores también podrían verse obligados a cerrar, advirtió María Linares, de 60 años, vendedora que trabaja en el mercado desde niña.

Los bloqueos han llevado a algunas industrias al borde del colapso. "Estamos en terapia intensiva. Muchas industrias desaparecerán si los bloqueos se mantienen", declaró el jueves José Eduardo Iriarte, presidente de la Cámara Departamental de Industrias de La Paz.

Las cadenas de suministro, producción y distribución de las industrias, especialmente en el oeste de Bolivia, se han visto gravemente afectadas, afirmó Gonzalo Baudoin, otro directivo de la cámara de comercio.

Según Baudoin, camiones cargados con materiales industriales están varados en carreteras cercanas a las regiones fronterizas, mientras que algunas empresas han enviado a sus trabajadores de baja forzosa.

Miles de agricultores del altiplano dejaron de entregar leche a distribuidores en La Paz, dijo Felipe Vera, representante legal de la empresa láctea Delizia. La gerencia suspendió esta semana las operaciones en una planta de La Paz porque, pese a mantener inventario, los trabajadores no han podido llegar a la fábrica y los camiones han tenido dificultades para encontrar diésel.

El sector de salud también ha encendido las alarmas por posibles faltantes. Advertencias de ese tipo no se escuchaban desde la crisis del dólar y la escasez de combustible durante la administración del expresidente Luis Arce.

El suministro de oxígeno en los hospitales es una preocupación creciente. El tanque de oxígeno del Hospital del Niño de La Paz no se ha rellenado desde hace más de una semana porque el camión de abastecimiento no ha podido atravesar los bloqueos, dijo el director del hospital, Alfredo Mendoza. El hospital recibió cilindros de oxígeno y logró superar una situación crítica a comienzos de esta semana mediante una compra “extraordinaria” a otro distribuidor, dijo Mendoza.

Advirtió que, si las interrupciones persisten, el uso de oxígeno deberá racionarse mediante la suspensión de procedimientos programados para priorizar las unidades de cuidados intensivos y las emergencias.

Señales de avance

Paz ha insistido en que el diálogo es la única salida a la crisis de Bolivia, sin mencionar la posibilidad de declarar un estado de emergencia ni de usar la fuerza para reabrir las carreteras, como han exigido muchos analistas y ciudadanos.

El jueves surgieron señales de una posible solución, con el defensor del pueblo y representantes de la Iglesia católica mediando conversaciones con la federación de campesinos Csutcb. Un inusual envío de ayuda humanitaria desde el vecino Chile a bordo de un avión militar esta semana ofreció un pequeño alivio frente a la escasez. Los dos países no mantienen relaciones diplomáticas formales.

Algunos bolivianos han comenzado a actuar por cuenta propia, con vecinos de El Alto expulsando a manifestantes de algunas zonas y grupos civiles en Santa Cruz advirtiendo sobre medidas enfrentamientos si el gobierno no toma antes del lunes.

El gobierno culpa a los bloqueos de causar cuatro muertes. Las manifestaciones violentas en La Paz el lunes también dejaron 11 policías heridos, uno de ellos aún en terapia intensiva y otro con pérdida de visión en un ojo, informó la cadena de televisión privada Unitel.

Otra escena que no se veía desde los últimos meses de la administración Arce son las largas filas fuera de las tiendas estatales de alimentos operadas por Emapa. La empresa comenzó a vender pollo transportado en aviones militares desde la ciudad oriental de Santa Cruz a precios subsidiados. La oferta está racionada.

Mabel Montesinos, de 56 años, regresa a su casa después de asistir a una cita médica cuando vio la fila fuera de un local de Emapa en Miraflores. Se sumó de inmediato, sabiendo que era señal de que había llegado pollo, un producto que se ha vuelto cada vez más escaso en los mercados regulares en los últimos días.

“Esto aunque sea nos durará dos días, porque en mi casa somos cinco”, dijo después de recibir un pollo, el límite de compra impuesto por Emapa. “Después, de vuelta a la fila”.

TEMAS


Bolivia - Evo Morales