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En medio de negociaciones con HIF, avanza el proyecto del Puerto de Montevideo

El Observador
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El proyecto que HIF quiere desarrollar en Paysandú suele llevarse la mayoría de las miradas por ser el más grande en tamaño y producción

El Observador - Montevideo

El proyecto que HIF quiere desarrollar en Paysandú suele llevarse la mayoría de las miradas por ser el más grande en tamaño y producción, pero no es el único de combustibles renovables que avanza en Uruguay. Hay otros en Tacuarembó, Río Negro, Durazno, Canelones y Montevideo que también vienen avanzando en el marco de una política energética que impulsa el gobierno.

Viendo que ese mercado está en expansión, y consciente de que el país presenta condiciones ideales por tener viento y agua en cantidades abundantes un grupo empresarial avanza en los trámites para construir en el Puerto de Montevideo una terminal especializada en hidrógeno y combustibles renovables.

Según supo El Observador, la iniciativa es de Grupo RAS, el cual presentó a mitades de febrero ante el Ministerio de Ambiente los primeros bocetos del proyecto con el objetivo de conseguir la viabilidad ambiental de localización (VAL). Este trámite es el previo al pedido de autorización para iniciar las obras.

En la comunicación, realizada por la consultora CSI, se expresa que la terminal será multipropósito, estará especializada en la operativa de graneles líquidos, y tendrá como objetivo fortalecer al Puerto de Montevideo como hub logístico regional para combustibles líquidos.

“En su etapa inicial, la infraestructura estará orientada a la recepción, almacenamiento, transbordo y despacho de combustibles convencionales (diésel), biocombustibles (biodiesel), combustibles de origen renovable (Hydrotreated vegetable oil -HVO por su sigla en inglés- o green diesel), aceites vegetales y sus diversas mezclas comerciales”, dice el documento.

El proyecto fue presentado como iniciativa privada en 2023 y aceptado por la administración de Luis Lacalle Pou. Luego, el grupo promotor ganó la licitación realizada por la Administración Nacional de Puertos.

En ese entonces, el presidente de la ANP, Juan Curbelo, dijo que la obra costaría unos US$ 100 millones ya que incluía un nuevo muelle de 100 metros de largo con las instalaciones logísticas necesarias para carga de combustibles líquidos. “Esta terminal está pensada de cara a la producción de combustibles líquidos en el país, como es el caso del hidrógeno verde”, dijo.

En el proyecto, el grupo empresarial señala que la iniciativa responde a la necesidad de ampliar la capacidad logística regional para combustibles líquidos, incorporando infraestructura operativamente flexible, técnicamente eficiente y segura, que permita “acompañar de forma progresiva la transición de la matriz energética, manteniendo la operativa de combustibles convencionales y otros graneles líquidos durante la fase inicial”.

Ocupará un área de aproximadamente 15.500 m² para la instalación del parque de tanques en el predio dentro del recinto portuario, próximo al muelle C. “El transporte de estos graneles líquidos hacia y desde la terminal será principalmente por vía marítima a través del muelle C en el Puerto de Montevideo, teniendo como destino el mercado nacional y regional”, agrega.

El documento detalla que la fase inicial del proyecto “no depende ni se vincula a desarrollos ferroviarios ni a otras infraestructuras logísticas externas”, las cuales, de evaluarse en etapas futuras, deberán someterse a “estudios específicos y procedimientos ambientales independientes”.

Pese a esto, en el predio de al lado la empresa está tendiendo vías férreas que permitirán que el Ferrocarril Central llegue a sus operaciones logísticas. También tiene tres locomotoras que ingresaron al país en noviembre del año pasado.

Si bien estima que moverá unos 480.000 metros cúbicos de combustibles por año, el proyecto plantea que los “volúmenes operativos” se definirán por la “demanda del mercado y los contratos comerciales vigentes”. “La operativa quedará limitada por la capacidad instalada del parque de tanques, que será de 40.000 metros cúbicos y de los sistemas de transferencia”, agrega.

La empresa espera que el ingreso de graneles líquidos sea en “buques tanques de gran porte” para su salida en buques menores al mercado regional, así como la salida de biocombustibles y/o aceite vegetal en buques para la exportación a mercados regionales e internacionales.

En total se prevé dar empleo a un máximo de 26 personas. Durante el pico de ejecución de obra, se estima una dotación máxima de aproximadamente 80 a 120 trabajadores de mano de obra directa, y 40 a 60 personas de mano de obra indirecta, asociadas a actividades de logística, transporte, supervisión y servicios auxiliares.

La evaluación preliminar de CSI no identifica impactos negativos potencialmente significativos” en el proyecto.

“Los impactos potenciales identificados resultaron todos de muy baja y baja magnitud y fácilmente mitigables tanto mediante la implementación de medidas de mitigación como con el establecimiento de medidas de prevención”, dice y pide que sea clasificado como A por Ambiente, lo que permitiría no tener que hacer un estudio de impacto ambiental completo.

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