Qué hay detrás del megacuerdo petrolero pactado entre Estados Unidos y Venezuela
martes, 1 de septiembre de 2026
Washington busca asegurar acceso a alrededor de 65.000 millones de barriles en 17 yacimientos, pero el plan requiere cerca de US$100.000 millones en cuanto a inversiones
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Un acuerdo por 65.000 millones de barriles puso el petróleo de Venezuela nuevamente en el centro del tablero energético mundial. El viernes, Donald Trump anunció un pacto con el gobierno interino de Delcy Rodríguez que daría a Estados Unidos participación en el desarrollo de 17 yacimientos venezolanos. La cantidad de crudo involucrada supera las reservas probadas de Estados Unidos, estimadas en unos 46.000 millones de barriles.
Pero el acuerdo no significa que Washington recibirá automáticamente esos 65.000 millones de barriles. El petróleo continúa bajo tierra y convertir esas reservas en producción requerirá años, grandes obras de infraestructura y cerca de US$100.000 millones en inversiones.
Para entender el tamaño del acuerdo hay que empezar por los campos petroleros. Los 65.000 millones de barriles están repartidos en 17 yacimientos, principalmente en ocho grandes bloques de la Faja Petrolífera del Orinoco y en zonas cercanas al lago de Maracaibo. Un análisis de Gas Energy Latin America calcula que estos campos contienen unos 63.700 millones de barriles de reservas probadas bajo un factor de recuperación de 20%.
Es decir, Estados Unidos no está comprando 65.000 millones de barriles ya extraídos y almacenados. Está entrando en un negocio para desarrollar durante décadas campos que contienen esa cantidad de petróleo.
¿Cómo funcionaría el trato?
Este es uno de los puntos que todavía no está completamente claro. Reuters reportó que se espera que Estados Unidos controle 55% de la sociedad para la producción de los 17 yacimientos. The Economist también señaló una estructura en la que Washington tendría 55% y la empresa privada North American Blue Energy Partners, conocida como Nabep, tendría 45%.
The Wall Street Journal, en cambio, informó de una estructura diferente. Según ese medio, Estados Unidos tendría una participación pasiva de 35% en Nabep y derechos preferenciales para comprar a costo 20% de la producción de la compañía. El Departamento de Defensa sería el encargado de mantener la participación y los derechos de compra del gobierno estadounidense.
¿Quién explotará los campos?
Estados Unidos tampoco llegará directamente con máquinas y trabajadores a sacar el petróleo. Para hacerlo necesitará empresas capaces de operar los campos. Nabep aparece como uno de los actores centrales. La compañía está vinculada al empresario venezolano Alejandro Betancourt, quien se ha convertido en intermediario entre Caracas y Washington en asuntos energéticos.
Pero desarrollar 17 campos de esta magnitud necesitará muchos más participantes. Por eso también están bajo la lupa las grandes compañías petroleras. Chevron está negociando incorporar dos nuevos yacimientos de crudo pesado a sus operaciones. Hunt Oil ya firmó un acuerdo para desarrollar los campos Caro y Carisito, mientras GeoPark, con sede en Bogotá, planea asumir el campo Bare en la Faja del Orinoco.
Rodríguez también ha mencionado a Repsol, Eni, Shell y BP entre las empresas que podrían participar en nuevos proyectos.
¿Qué gana Venezuela?
La apuesta de Caracas es sencilla: tiene el petróleo, pero necesita dinero, tecnología e infraestructura para explotarlo. Según las cifras de Rodríguez, el acuerdo permitiría atraer US$100.000 millones en inversiones y dejar US$209.300 millones en regalías e impuestos para Venezuela. Los cálculos indican que el país recibiría alrededor de US$19 por cada barril producido.
El interrogante de los US$100.000 millones
Tener derechos sobre millones de barriles sirve de poco si no existe dinero para extraerlos. Y ese es probablemente el mayor desafío del acuerdo. El desarrollo de los campos necesitaría aproximadamente US$100.000 millones en inversiones. Trump aseguró que el dinero no saldrá de los contribuyentes estadounidenses, mientras Rodríguez sostiene que el pacto permitirá asegurar esa cantidad de inversión. Pero todavía no está claro de dónde saldrán los recursos. Bloomberg señaló que Nabep no tendría capacidad financiera para aportar por sí sola los US$100.000 millones.