Hacienda

Colombia tiene la cuña fiscal más baja de toda la Ocde: 0% para un trabajador soltero

Gráfico LR

La carga sobre sueldos aumentó en la Ocde y alcanzó 35,1% en 2025, mientras Colombia figura con 0%, el nivel más bajo, Según el informe de ‘Impuestos sobre los salarios 2026’

Valentina Sánchez Forero

En 2025, trabajar en los países de la Ocde se volvió, en promedio, un poco más costoso en términos de impuestos. Según el informe “Impuestos sobre los salarios 2026”, la llamada “cuña fiscal”, es decir, todo lo que se paga en impuestos y contribuciones sobre el trabajo frente al costo laboral total, alcanzó 35,1%, su nivel más alto en años.

Para entenderlo fácil. Si una empresa paga 100 por un trabajador, en promedio en la Ocde unos 35 se van en impuestos y cargas, y el resto llega al bolsillo del empleado.

El informe muestra que Colombia tiene la cuña fiscal más baja de toda la Ocde: 0% para un trabajador soltero con salario promedio. Mientras países como Bélgica llegan a 52,5%, Colombia aparece en cero. A primera vista, suena como una gran ventaja. Pero no es tan simple. De acuerdo con Clara Inés Pardo, profesora en la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario“ese 0% no significa ‘no se paga nada’, sino algo mucho más específico”, señala. En su interpretación, el dato refleja únicamente que el trabajador promedio en Colombia no está sujeto al impuesto de renta, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de países de la Ocde. “La interpretación correcta es que Colombia no grava con impuesto de renta al trabajador promedio, mientras que en la Ocde sí”. Sin embargo, advierte que la lectura más común y equivocada es pensar que en Colombia no hay carga sobre el trabajo.

Gráfico LR

El problema radica en cómo se mide. La Ocde incluye dentro de la cuña fiscal los impuestos directos y, en muchos países, también las contribuciones a la seguridad social. Pero en Colombia, buena parte de esos pagos no se clasifican como impuestos, sino como contribuciones obligatorias con destinación específica. En la práctica, eso significa que el indicador deja por fuera una parte importante de los costos laborales reales.

“Ese 0% es parcialmente real, pero incompleto”, agregó. Es real porque efectivamente no hay impuesto de renta para ese trabajador promedio, pero es incompleto porque sí existen pagos obligatorios que afectan tanto al ingreso del trabajador como al costo que asume el empleador. Por ejemplo, un trabajador debe aportar alrededor de 4% a salud y otro 4% a pensión, mientras que el empleador asume cargas adicionales por estos mismos conceptos y otros riesgos laborales.

Desde el punto de vista económico, estas contribuciones funcionan de manera muy similar a un impuesto. Reducen el salario disponible y encarecen la contratación. Sin embargo, al no ser clasificadas como tributos dentro de la metodología internacional, generan una imagen distorsionada cuando se comparan países. En palabras de la experta, esto “subestima la carga real sobre el trabajo” y “distorsiona las comparaciones internacionales”, haciendo que Colombia parezca mucho más barata de lo que realmente es.

El profesor Henry Amorocho, experto en Hacienda Pública, coincide en que el punto de partida del problema es metodológico. Según su análisis, la cuña fiscal que reporta la Ocde incluye elementos que en Colombia no se consideran impuestos, especialmente los aportes a la seguridad social. Esto genera una brecha conceptual importante a la hora de interpretar las cifras.

“En Colombia, la carga es de 0% porque el trabajador promedio no es sujeto del impuesto de renta y porque la contribución parafiscal no es considerada un tributo”, afirmó Amorocho. A su juicio, estos aportes no son impuestos en sentido estricto porque no financian el gasto general del Estado, sino que tienen una destinación específica en beneficio del propio trabajador, como ocurre con las pensiones. “No constituye un impuesto porque con ese recurso no se financia el Estado, sino al mismo trabajador”, añadió.

Más allá de la discusión técnica, el efecto práctico es claro. El sistema colombiano tiene una estructura distinta. No carga tanto el ingreso vía impuestos directos, pero sí impone costos importantes por otras vías. Y esa diferencia no es menor, porque influye directamente en el funcionamiento del mercado laboral. De hecho, uno de los puntos más relevantes del análisis es su relación con la informalidad.

En Colombia, una gran parte de los trabajadores no está vinculada formalmente al sistema laboral, y durante años se ha debatido si los impuestos son responsables de este fenómeno. Sin embargo, Pardo destacó que “la informalidad en Colombia no se explica principalmente por impuestos a la renta”. En cambio, identifica otros factores más determinantes. Entre ellos, menciona los altos costos no salariales, la baja productividad de muchos trabajadores, un salario mínimo que en algunos casos supera la capacidad productiva y una fiscalización débil. En ese contexto, formalizar un empleo puede resultar económicamente inviable tanto para empresas como para trabajadores. “El problema no es tributario clásico, sino parafiscal y de seguridad social”, agregó.

Según la experta, el verdadero problema no es cuánto se paga, sino cómo se paga. “El problema en Colombia no es tanto el nivel de carga, sino su estructura”, afirmó. Esto significa que la carga está mal distribuida: es baja en impuestos directos, pero alta en costos laborales obligatorios, lo que termina afectando la generación de empleo formal.

Mientras tanto, el resto de la Ocde avanza en una dirección distinta. En 2025, la carga fiscal sobre el trabajo aumentó en 24 de los 38 países analizados, y en promedio alcanzó su nivel más alto desde antes de la pandemia. Este incremento no responde necesariamente a una subida directa de impuestos, sino a varios factores combinados.

LOS CONTRASTES

  • Clara Inés PardoProfesora Adm. de la Universidad Rosario

    “En el fondo, el problema no es el nivel de carga, sino su estructura. El país no tiene un problema de muchos impuestos al trabajo, sino de mal diseño de costos laborales”

  • Henry AmorochoExperto en Hacienda Pública

    “La carga aparece en 0% porque el trabajador promedio no paga impuesto de renta y porque las contribuciones parafiscales no se consideran tributos”

Amorocho explicó que uno de los motivos es el fin de las ayudas estatales implementadas durante la pandemia. “La carga fiscal aumentó porque las ayudas estatales se redujeron”, señaló. Durante los años más críticos, muchos gobiernos otorgaron subsidios y alivios que disminuían la carga efectiva sobre los trabajadores. Al desaparecer esas medidas, la presión volvió.

Europa lidera carga fiscal al trabajo. Bélgica, Alemania y Francia encabezan

En la parte alta del ranking se ubican economías europeas con sistemas fiscales más exigentes sobre el trabajo. Países como Bélgica lideran con una cuña fiscal de 52,5%, seguidos por Alemania (49,3%), Francia (47,2%), Austria (47,1%) e Italia (45,8%). En estos países, una parte del costo de contratar a un trabajador se destina a impuestos y contribuciones, lo que refleja Estados de bienestar más amplios y sistemas de seguridad social robustos, pero implica que el salario neto que recibe el trabajador es menor en comparación con el costo total que asume el empleador.

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