Rápida reacción ante la crisis mantiene a EE.UU. a flote

Rogelio Vélez - rvelez@larepublica.com.co

Si bien la crisis financiera que ha experimentado el mundo en los últimos años empezó en Estados Unidos, este país ha logrado recuperarse en indicadores, en contraste con lo que pasa con España, que cada día va peor en crecimiento y desempleo.

Los últimos datos de desempleo publicados por el Instituto de Estadística de España muestran un aumento de más de 365.000 personas nuevas sin trabajo, quienes a su vez constituyen el 24,4% de la población activa.

Esta cifra es la más alta que se ha visto en los últimos 18 años en el país y representa a 5.639.500 de desempleados.

Por si fuera poco, la economía española ha venido contrayéndose en los últimos dos trimestres, con lo cual está oficialmente en una recesión. El problema de crecimiento podría agravarse si el plan de recortes que tiene el gobierno de Mariano Rajoy para recuperar la confianza inversionista no funciona.

Además, la calificadora de riesgo Standard &Poors rebajó la calificación de España en dos escalones esta semana dejandola en BBB+.

Por su parte, Estados Unidos viene mostrando un progreso en sus indicadores que han mejorado con el tiempo, en especial, el desempleo.

Después de tocar una tasa de desocupados de 10,1 % en octubre de 2009 y de 9.8% en noviembre de 2010, el número de personas sin trabajo ha disminuido constantemente en Estados Unidos y hoy se ubica en un 8,5%.

El crecimiento económico tampoco se quedó atrás. La primera economía del mundo se expandió a una tasa anualizada de 2,2% en el primer trimestre de este año, muy por encima del -0,5% español. Aunque la cifra defraudó a los analistas, y estuvo por debajo de los que creció en diciembre, fue positiva con respecto a un año atrás.

Hay dos razones básicas por las que la economía española y la europea en general no han podido recuperarse como lo ha hecho la estadounidense.

En primer lugar, los norteamericanos fueron más rápidos en reaccionar al darse cuenta de la gravedad de la crisis.

'La diferencia es en qué momento se tomaron las medidas de ajuste. España perdió tiempo en reaccionar y apenas ahora se ve que se están enfocando en medidas austeras', dijo Marcel Hoftetter, director del departamento de economía de la Universidad de la Sabana.

'Estados Unidos empezó a ajustarse en el primer momento, mientras que en Europa dejaron que fuera la crisis fuera más grave', agregó.

La segunda razón es la capacidad de gobernabilidad. La rápidez de la reacción que tuvo Estados Unidos también tuvo que ver con ser una nación independiente en sus decisiones, mientras que en España se debía hacer lo que se pudiera sin ir en contra de los mandatos de la Unión Europea.

'Las medidas españolas no dependen de manera autónoma de ellos, como sí pasa en Estados Unidos. Estos pueden formular y tomar varias alternativas posibles, pero en España necesitan llegar a un consenso con los demás países', dijo Diego Guevara Fletcher, profesor de economía de la Escuela de Ingenieros.

'Entre lo que decidió Estados Unidos está una política monetaria más expansiva para empezar a crecer. En cambio en Europa, han sido más restrictivos y llenos de recortes. Además han sido políticas bastante tibias', agregó.

En efecto, después de ajustar sus cuentas fiscales, la Reserva Federal decidió bajar las tasas de interés a su mínimo para incentivar el crédito y por ende el consumo.

En Europa, por el contrario, el anterior director del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, no lo hizo a tiempo y por el contrario subió las tasas en un momento crítico por miedo a la presión inflacionaria. Este actuar lo corrigió su sucesor, Mario Draghi, en el primer mes que estuvo a cargo.

Los países europeos se han dado cuenta de que necesitan también medidas de estímulo al crecimiento para recuperar los índices que tenían antes de 2007. Para esto ya se está hablando de hacer una asamblea entre mandatarios.

Lo cierto es que con más burocracia las cosas seguirán tomando más tiempo para los euorpeos mientras en EE.UU. se siguen acercando a paso apresurado a la recuperación plena.

Crecimiento lento, pero sólido
El PIB estadounidense se expandió a una tasa anual del 2,2% un ritmo más moderado que la tasa del 3% del cuarto trimestre del 2011. Aunque estuvo por debajo de las expectativas, un alza en el gasto del consumidor dio algo de alivio. 'No hay nada catastrófico, esto es solo un crecimiento a un ritmo lento pero sólido' dijo Steven Baffico, presidente de Four Wood Capital Partners.

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